miércoles, 9 de marzo de 2016

SANIDAD Y LIBERACIÓN INTERIOR

Leamos un pasaje en el que se nos muestra cuál era el ministerio de Jesús, y el que aún sigue siendo hoy en nuestra actualidad por medio del Espíritu Santo y a través de la iglesia.

S. Lucas 4:18-19 RVR1960
"El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;  A predicar el año agradable del Señor."

Pobreza en muchos sentidos, quebranto y aflicción, cautividad física,  moral, emocional, mental y espiritual, ceguera, tinieblas y ofuscación, confusión, opresión, culpa y depresión; éstas son muchas de las condiciones del ser  humano y de las cosas que experimenta en su vida. Nadie está exento a ellas, ni libre de tener algunas, todo ser humano es vulnerable a las mismas.

Ante todo y sobre todo la voluntad de Dios es que todos los hombres y mujeres que habitan el mundo sean salvos, es decir, que vengan a formar parte del reino espiritual del Señor y reciban la vida eterna. Para que eso sea posible cada persona debe nacer de nuevo del Espíritu,  hecho que sucede cuando creemos en Jesucristo, en su identidad de Hijo de Dios, en su obra realizada en el calvario, y nos arrepentimos de todos nuestros pecados.

Ahora bien, la experiencia cristiana es mucho más que creer que iremos al cielo. La palabra del evangelio produce cambios profundos y significativos en las vidas. La obra de Cristo es para sanidad, liberación, victoria sobre el pecado y sobre la injusticia, así como para que seamos restaurados espiritual, mental y emocionalmente.

Dios realiza su preciosa obra de restauración y sanidad interior por medio del Espíritu Santo que él nos ha dado, por su palabra verdadera que nos es revelada, el arrepentimiento, la oración de fe y el perdón. Éstos son básicamente los instrumentos y medios que el Señor nos ha concedido para restaurarnos, sin dejar de mencionar que Dios va a utilizar personas que conocen bien estos medios para guiarnos en el camino.

No obstante, cualquier creyente, por muy nuevo que sea, podrá aprender a hacer uso de estas herramientas espirituales que el Señor a entregado a todos. Estos instrumentos y el método que emplea el Espíritu Santo para restaurar, sanar y liberar, no es monopolio de ningún profesional religioso ni seglar. La sanidad es el pan de los hijos de Dios, es parte de la herencia que tenemos en Cristo Jesús mediante su obra y sus promesas. Son cosas que nos fueron entregadas por gracia, y a las que tenemos acceso mediante la fe.

Todo hombre y mujer necesitan ser restaurados espiritualmente, y en alguna medida todos necesitan también sanidad y liberación emocional y mental para ser felices y que puedan desarrollarse en plenitud.

La sanidad y restauración del alma y del espíritu es realizada por la gracia de Dios. Él va a utilizar a personas que están en la gracia para ministrar a otros en estas necesidades. Difícilmente, alguien que no está experimentando la gracia podrá restaurar a otras personas.

Algunos que intentan ayudar a otros sin haber ellos mismos experimentado el amor y la gracia de Dios hacen más daño que otra cosa.

Creo que Dios ha provisto todo lo necesario mediante la obra de Jesucristo, para que a través de ello podamos ser restaurados íntegramente. No obstante, debemos estar dispuestos a aceptar sus condiciones y obedecerle; se hace necesaria una mínima colaboración de nuestra parte para que dicha restauración llegue a ser una realidad en nuestra experiencia.

Observen un pasaje en el libro del profeta Isaías en el que se señala la globalidad de la enfermedad y sufrimiento humano.

Isaías 1:5-6 RVR1960
"¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite."

Dios está hablando en este capítulo al pueblo escogido de Israel, a quienes por su rebeliones, desobediencia y pecado a enviado sus juicios. De manera que todo sufrimiento, enfermedad y desolación es atraído por la propia injusticia y pecado del ser humano. Esto es así a escala global; el trato de Dios con el pueblo de Israel es solo una representación de como el actúa con todas las naciones e individuos.

Metafóricamente la visión profética de Isaías señala el padecimiento espiritual, social y moral del pueblo a causa de sus pecados, así como sus efectos físicos,  mentales y emocionales. Hay graves consecuencias derivadas de dar la espalda a Dios y revelarnos contra su voluntad.

Ahora bien, no todo sufrimiento, carencia y enfermedad es el resultado de nuestro propio pecado, ni del pecado de otros que nos ha afectado. Sino que hay excepciones; Dios tiene en su soberana voluntad un propósito superior y particular en su trato con cada individuo, que a su tiempo Él revelará.

S.Juan 9:1-3 RVR1960
"Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él."

Como bien dicen las escrituras en otro lugar:

Romanos 8:28 RVR1960
"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados."

La obra de Dios se perfecciona en los creyentes por medio de muchas cosas que Él permite que les sucedan, son pruebas que les fortalece la fe, les madura el carácter y les hace más fuertes.

La gracia de Dios está a disposición de todo creyente para que por medio de la fe echen mano de ella y se apropien de los recursos espirituales provistos por Él. Cuando en la necesidad depositamos nuestra  confianza en la gracia de Dios nos será suplido todo cuanto nos hace falta.

Le quiero exponer algunos pasos específicos que le serán de ayuda para recibir sanidad interior, restauración y liberación.

En primer lugar, es necesario que queramos estar sanos. ¿Quiere usted ser sanado? . Una respuesta positiva a ésta pregunta es fundamental. Una observación superficial nos puede hacer pensar que todo el mundo quiere restaurarse y estar sano. Pero la verdad es que hay personas que no quieren abandonar su estado de postración en su dolencia o necesidad.

Algunos no desean abandonar su estado de comodidad, prefieren seguir dependiendo de los demás. Que  les lleven y traigan de un lado para otro, es más fácil. Están acostumbrados a que los demás decidan por ellos.

Otros quieren seguir siendo el centro de atención toda la vida, y utilizan su enfermedad para manipular a todos los que le rodean. Estar sanos les supondría dejar de ser el centro de interés y de conmiseración de cuantos les rodean.

En segundo lugar, es necesario que nos expongamos a la luz de la verdad de la palabra Dios; es por medio de ella que recibiremos sanidad y liberación. Hay una verdad específica que es la que cada individuo necesita oír y conocer, y ésta puede llegarnos por medio de la lectura y meditación personal de las escrituras o a través de otra persona, pero siempre es obra del Espíritu Santo.

Muchas veces la verdad no hace referencia a una escritura bíblica concreta, sino que es la exposición o aclaración, el reconocimiento y comprensión de un determinado problema que tenemos. Sea reconocer nuestra necesidad, el conflicto que tenemos o el origen y causa de nuestros males.

Reconocer, comprender y aceptar nuestras propias emociones y sentimientos es ya un paso importante para alcanzar nuestra sanidad integral.

En tercer lugar, asuma su parte de responsabilidad por sus actos pecaminosos, negligencia, y malas decisiones. Las cosas no se resuelven culpando a los demás y escapando nosotros de rositas.

En cuarto lugar, abra su corazón delante de Dios y de algún creyente maduro que usted respete. Exprese su dolor, y averigüe cuál es la naturaleza y origen de sus problemas. Usted debe reconocer también que ha ofendido y tratado injustamente a otros.

En quinto lugar, perdone a todos cuantos le han ofendido, maltratado, tratado injustamente y abusado de usted.

En sexto lugar, permita que en la presencia de Dios orando, el Espíritu Santo lo envuelva y haga su obra de sanidad y restauración. Él es el consolador, y el que alcanzará en nuestras vidas áreas que ningún hombre siquiera puede rozar para ayudarnos.

Romanos 8:26-27 RVR1960
"Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos."

jueves, 3 de marzo de 2016

ABUSOS EN LA IGLESIA DEL SEÑOR

2Co.11.19-21.RVR1960
"porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos. Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas. Para vergüenza mía lo digo, para eso fuimos demasiado débiles."

Este pasaje de la segunda carta de Pablo a los corintios nos habla de los abusos de algunos obreros sobre la iglesia del Señor. Algunos apóstoles engreídos,  falsos ministros del evangelio, ejercían una autoridad desmedida, manipuladora y abusiva sobre los hermanos.

En qué pensaban los corintios y de que manera fueron engañados por esos falsos apóstoles para permitirles y aguantar semejantes abusos. Me imagino que tales falsos obreros hacian uso de las mismas tácticas que hoy emplean muchos que se hacen pasar por ministros y apóstoles de Cristo, la manipulación de la conciencia de los creyentes.

2Co.11.13-15.RVR1960 "Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras."

La doctrina de una obediencia a una autoridad absoluta e incuestinable, la doctrina de la prosperidad, el planteamiento de que la obra de Dios es lo primero y que servirlo a Él es lo más importante. La idea o doctrina del cumplimiento de pactos para ser merecedores de la bendición de Dios y cosas como éstas son las que esgrimen los falsos apóstoles y profetas de ayer y hoy.

Estimado hermano y hermana en Cristo, usted no se opone a Dios ni le desobedece a Él si resiste a estos falsos ministros, y ni mucho menos perderá las bendiciones del Señor sobre su vida ni dejará de experimentar su presencia y obrar de Dios en usted por más que le digan estos farsantes, a no ser que usted los crea, grave en su corazón esto que le estoy diciendo.

Usted no tiene necesidad de tolerar y soportar la imposición y el abuso sobre su persona, sobre su vida espiritual, sobre su vida familiar, sobre sus emociones o sus bienes y economía por parte de nadie que se haga llamar ministro de Dios.

Lo sorprendente de los Corintios es que toleraban de buena gana, es decir, con gusto y sin quejarse a aquellos apóstoles que se aprovechaban de ellos. ¿Pero no sucede hoy exactamente lo mismo? Incluso muchos creyentes justifican y defienden a esos obreros fraudulentos y corruptos, no tienen discernimiento espiritual para detectar y desenmascarar a esos lobos espirituales rapaces.

¿Lo están a usted manipulando e instrumentalizando haciéndole servir y trabajar para la "obra de Dios" pero no puede decidir por usted mismo lo que le conviene y actuar en conciencia y libertad? Eso es esclavitud.
¿Ve usted y siente que lo están anulando como persona, que no crece espiritualmente, que no puede expresarse con libertad y está siendo todo el tiempo juzgado por el liderazgo? Está usted bajo la autoridad de un lobo disfrazado de oveja que lo está devorando.

¿Le están exigiendo en cada predicación que usted sea generoso y se desprenda de su dinero y posesiones para que Dios lo bendiga y prospere en abundancia? ¿El predicador condiciona el cumplimiento de la palabra de Dios y su bendición a la generosidad que usted tenga? Permítame que le diga que le están robando y tomando de usted con argucias lo que es suyo y aquello  sobre lo que es usted único administrador y responsable delante de Dios.

¿El liderazgo sobre usted es un showman que acapara todo el protagonismo para él? Entonces se ha enaltecido y no está dando la gloria a Dios.

¿Le están a usted presionando continuamente y lanzando condenación, juicios, desprecio, sentencias etc? Entonces lo están apaleando y dándole bofetadas y golpes bajos.

Si tiene en su vida gente cercana que se dicen obreros y apóstoles y se consideran espirituales, pero le tratan como le he mencionado anteriormente, salga de la influencia de ellos, por el bien moral, físico y espiritual de usted y el de su familia.

En resumen, lo que nos está diciendo el apóstol Pablo es que estaríamos locos y seríamos estúpidos si tolerásemos que obreros necios abusen de nuestras vidas. ¿Somos cuerdos o estúpidos? No permitamos que sacudan nuestras emociones y nos lleven a actuar de forma convulsiva y sin reflexión.

"Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo."
Filipenses 3:2 RVR1960

lunes, 29 de febrero de 2016

¿DIVORCIO POR CUALQUIER CAUSA?

"Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo,  y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?  Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?  Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera."
S. Mateo 19:3-9 RVR1960

Este escrito es solo una breve reflexión personal sobre el matrimonio basada en el pasaje citado, no pretende abarcar todos los temas involucrados, aspectos y problemáticas del mismo. Mi perspectiva es básicamente espiritual y desde el punto de vista de los valores y vida cristiana. Estoy convencido de que si en el matrimonio y la familia se pusiesen de relieve los principios cristanos muchos verían superar con amplitud sus adversidades.

La contestación del Señor fue muy clara y contundente, primeramente remarcó la diferencia entre hombre y mujer y luego los comparó a ambos en el matrimonio como a una sola carne o unidad corporal; para después establecer que lo que Dios ha hecho no lo puede deshacer el hombre.

Jesús responde estableciendo un hecho y relación que existen desde el principio de la creación. Dios mismo instituyó el matrimonio y unió al hombre y a la mujer tan íntima y profundamente que forman una sola carne o persona. En base a lo establecido, el Señor deja claro que no está permitido divorciarse y mucho menos por cualquier causa.

Nadie que sufre de una molestia en un brazo, pierna, o cualquier otro órgano se lo arranca y lo tira; es su propia carne y cuerpo, por tanto lo cuida y lo mima hasta que se recupere y funcione con normalidad.


"Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre."


Sin embargo el Señor responde a sus interlocutores, que eran muy celosos en guadar la ley, que Moisés consintió que rechazaran a sus esposas por la dureza de sus corazones. Moisés les permitió que despidieran a sus mujeres, pero no les mandó que lo hiciesen, por lo que no era la voluntad perfecta de Dios que ellos se divorciaran. Ellos rompían el pacto matrimonial por su incapacidad de amar.

Me inclino a pensar que al no estar dispuestos a cambiar en absoluto sus actitudes y maneras insensibles, duras y machistas, Moisés les permitió repudiar a sus mujeres; éstas quedaban así libres de tales borricos, probablemente para que no fuesen maltratadas durante toda la vida. No obstante a las mujeres el repudio les planteaba un gran problema social y un rechazo en los círculos religiosos. Desde luego era una injusticia que sufrían por causa de la desigualdad de género, como muchas otras discriminaciones que padecían por el hecho de ser mujer.

"Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres" El corazón duro que no conoce a Dios y que no ha sido regenerado es incapaz de amar a su prójimo como así mismo.

El matrimonio es una institución establecida por Dios para el bien del hombre y la mujer, para que mutuamente se ayuden y avancen hacia la madurez moral y espiritual, así como para que procreen sobre la tierra. El matrimonio fue instituido por Dios para bendición del hombre, la mujer, los hijos y la sociedad.

Según Jesús, la principal causa de ruptura o división en el matrimonio es la dureza del corazón tanto del hombre como de la mujer.

El matrimonio debe cumplir la función por la que fue instituido, por tanto es necesario que entendamos su importancia y finalidad. Considerado basicamente en su función relacional, la unión matrimonial no da derecho a ninguno de los cónyuges a maltratar, vejar, violentar, suprimir y abusar de su pareja. Si en el matrimonio no se cumple con la función positiva de ser de ayuda, de edificación integral y de colaboración respetuosa, este pierde su razón de ser.

Tomando como referencia la institución del sábado como día de reposo, entiendo que lo que Jesús dijo acerca del día sabado, que "el hombre no fue hecho por causa del día de reposo, sino el día de reposo por causa del hombre" es perfectamente aplicable al matrimonio. Los religiosos judíos habían sacralizado el día de reposo hasta tal punto, que más que un día de descanso se había convertido en una carga injusta e insoportable de cumplir. Lo llevaron a una práctica totalmente legalista, contra todo derecho y necesidad humanamente legítima.

El matrimonio no puede convertirse en la escusa para el sufrimiento perpetuo e insoportable de los cónyuges y los hijos, simplemente porque lo hemos sacralizado. La salud e integridad física, moral y espiritual del hombre y de la mujer son más importantes que cualquier institución establecida, aunque esta sea el propio matrimonio.

El hombre en su inclinación natural religiosa es legalista y lleva la ley y los mandamientos de Dios más allá del propósito y finalidad para las que fueron dados; no deberíamos pretender ser más justos y santos que Dios. El Señor es misericordioso y compasivo, y su respuesta y ayuda son más amplias que una aplicación simplista, literal y descontextualizada de sus mandamientos y leyes.

Personalmente no creo que el divorcio sea la voluntad de Dios, ni mucho menos que deba realizarse por cualquier causa y excusa, excepto por razones de peso como adulterio, fornicación, vejación, maltrato de uno de los conyuges o a los hijos sea físico o psicológico,  abusos, drogadicción e irresponsabilidad en el cuidado familiar, abandono del hogar e incumplimiento de los deberes conyugales y paternales. También creo y estoy convencido de que hay que luchar hasta donde sea posible por la restauración del matrimonio y la familia, si es necesario procurando ayuda exterior en asesoramiento, tanto moral como espiritual.

Amar al prójimo (próximo) como a uno mismo, hay que practicarlo en el matrimonio y ámbito familiar hasta las últimas consecuencias. Los más próximos a nosotros son nuestro cónyuge y nuestros hijos.

El mal caracter, las malas actitudes, los insultos, la ira, los celos, las infidelidades, la inmoralidad sexual, la mentira, la manipulación del prójimo y todo cuanto destruye el matrimonio y a la familia surge según la palabra de Dios de un corazón duro, es decir, de la naturaleza pecadora del hombre.

La vida cristiana y nuestras creencias deben transformar nuestros matrimonios de tal manera que sean un testimonio a nuestra propia familia, al mundo, y una honra para Dios.

Ef.4.22-24.RVR1960 "En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad."

El hombre y la mujer cristianos, si en verdad lo son y han entendido bien la vida cristiana, ellos han crucificado la carne con sus pasiones y deseos desordenados. El corazón duro ha sido quitado de ellos y renovado por un nuevo corazón "y quitaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne"

"Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne."
Ezequiel 36:26 RVR1960

Cada individuo es responsable de sus propios actos y reacciones, y no es aceptable ni congruente culpar a nuestro cónyuge, familiares u a otros por nuestras propias injusticias y maldades. Toda persona tiene derecho a ser tratada dignamente y con respeto, y es lícito y de todo derecho defender nuestra integridad física,  moral y espiritual frente a todo atropello.

Ahora bien en el matrimonio todo problema es cosa de dos personas que juntas forman un vínculo de unión vital. A un hombre y una mujer que unen sus vidas en matrimonio les llevará toda su existencia en conocerse, comprenderse y aceptarse en todas sus diferentes facetas. Se hace necesario por tanto un gran esfuerzo y dedicación al cultivo de esa relación.

Ya no podemos vivir como si estuviéramos solteros-as, lo cual no significa que no podamos disfrutar de un espacio propio e íntimo como individuos.

El incumplimiendo por parte de uno de los cónyuges de los deberes y responsabilidades matrimoniales puede llevar al matrimonio a graves problemas y forzar al otro a romper el vínculo de unión. El hombre y la mujer casados tienen necesidades legítimas, que deben ser cubiertas dentro del ámbito del matrimonio y esto muchas veces con un amor entregado y sacrificado.

1Co.7.3-5.RVR1960
"El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia."

Entiendo que los conflictos en el matrimonio y la convivencia familiar son una oportunidad que Dios nos da para que nos superemos a nosotros mismos y maduremos como individuos; la familia es una de las escuelas más avanzadas y provechosas de discipulado cristiano. Siempre necesitamos  reconocer nuestra propia debilidad y echar mano de los recursos de la gracia de Dios que son más que suficientes para hacer que salgamos victoriosos.

martes, 8 de diciembre de 2015

EN SU SECRETO

Jer.23:18-22.RVR1960
"Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó?............ Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras."

La vida del cristiano se alimenta y sostiene por la inspiración de la palabra del Señor.

La Iglesia de Cristo necesita oír la palabra profética más segura, la verdad del evangelio inspirada por el Espíritu Santo.

La falsedad y el engaño espiritual se encuentran muchas veces disfrazados de una actitud religiosa muy celosa y fanática, así como detrás de un legalismo sutil.

Un mal testimonio de la iglesia, así como la carencia de propósito y dirección respecto a los planes de Dios, es debido muchas veces a la falta de palabra y visión en los siervos de Dios. Cuando al pueblo de Dios le falta el conocimiento que viene por inspiración, pierde la visión.

La carencia de una intimidad profunda con el Señor deriva en la carencia de visión espiritual y revelación de Dios.

El resultado de estar en comunión secreta con el Señor será ver y oir su palabra, o dicho de otra manera, tener revelación e inspiración espiritual.

En estos pasajes encontramos un mensaje que reta a todo creyente y ministro de Dios; el Señor indaga a cada uno de sus hijos para que mediten sobre la necesidad de profundizar en su experiencia espiritual.

La misma pregunta indica la escasez de hombres dedicados a buscar a Dios con intensidad y en íntima comunión.

En realidad son pocos los que habitualmente están en el secreto del Señor, porque para la carne no resulta fácil practicar la oración.

Dios siempre mostrará algún tesoro de su verdad a aquellos que le buscan de todo corazón y en silenciosa oración. El silencio, la meditación y la contemplación son necesarias y fundamentales para penetrar en los lugares secretos del Señor.

Creo que la iglesia necesita oir en este tiempo la palabra profética, es decir, el evangelio de Jesucristo, la palabra liberadora de gracia y de poder. La biblia declara que el testimonio de Jesús es el espíritu o  inspiración de la profecía.

1Pe.1.10-12.RVR1960
"Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles."

Ap.19.10.RVR1960 "Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía."

La palabra profética enfatiza sobre todo la gracia que ha sido destinada para todos los creyentes; nos habla de los padecimientos de Cristo y de las gloriosas bendiciones que traerían como consecuencia. El mensaje profético proclama la obra de Cristo la cual apela a la fe de los creyentes.

No es cuestión de ir condenando a todo el mundo expetandoles en la cara cuatro verdades, ni dandoles en la cabeza con la ley de Dios, sino mas bien de guiarles a la provisión de gracia, de poder y de liberación que hay en la obra de Cristo Jesús. Este es y será siempre el mensaje que hará volver a los pecadores del error y que les librará de las ataduras del pecado.

martes, 24 de noviembre de 2015

UN AMOR SANO Y VERDADERO

Rom.13.9-10.RVR1960
"Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.  El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor."

Al prójimo se le puede hacer mal y dañar de muy diversas maneras, y muchas de ellas pueden estar disfrazadas de un falso amor, algo por lo que no debemos dejarnos arrastrar.

Los padres que no corrigen a sus hijos, sino les dejan salirse con la suya y consienten en todos los caprichos que ellos exigen, no les están amando. De la misma manera, conceder a los demás, caprichos egoistas, demandas injustas, y satisfacer sus expectativas inmorales y corruptas no es amarles. De modo que no nos engañemos a nosotros mismos ni nos dejemos engañar por nuestro prójimo.

Hay muchas personas que son manipuladoras, emocionalmente desequilibradas y que esperan de los demás cosas que no deberían; exigen y demandan a otros comportamientos inmorales e injustos. Juzgan a todos aquellos que de una forma u otra no satisfacen las expectativas que albergan en sus corazones, e interpretan que no les están amando.

Lógicamente los que adulteran siendo infieles a sus esposas o maridos no lo hacen por amor, ni el que mata a su prójimo lo hace porque le ama, ni los que hurtan o dan falso testimonio es porque aman y desean el bien de los demás. "El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor."

El creyente no debe sentirse mal en su conciencia por resistirse a ser manipulado por personas egoístas, acaparadoras y desequilibradas emocional y mentalmente.

Querido hermano creyente, le podrán acusar y de hecho lo harán, de hipócrita, de incoherente, de que no tiene amor, de que no es un buen cristiano y de que se contradice así mismo. Entienda que todo eso no son más que excusas por parte de aquellos que simplemente no han conseguido de usted lo que egoistamente pretendían.

"Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo."
S. Mateo 5:11 RVR1960

Como creyentes debemos conocer el corazón de los hombres y entender que está lleno de todo engaño, de toda malicia y corrupción. No digo esto para que nos convirtamos en jueces de los demás, sino para que no nos sometamos voluntariamente a la injusticia.

Una persona que está sana en sus emociones, en su mente y en su espíritu se ama así misma; por tanto será capaz de amar a otros incondicionalmente. Los que no se aman así mismos pueden ser personas muy destructivas con ellos mismos y con los demás.

Debemos explicar por necesidad que amarse de manera correcta a uno mismo no significa darse todos los caprichos, procurar ser el centro de atención, ser egoístas, inmoral, y conseguir lo que queremos aún pasando por encima de los demás. Uno se ama a sí mismo cuando se cuida en cuerpo, alma y espíritu.  Se cuida en lo que piensa, en lo que siente y en lo que hace, apartandose de lo que es malo, inmoral, injusto y pecaminoso.

Los que se aman así mismos, ante todo cuidan su vida espiritual y su relacion con el Señor. Amar al prójimo como a uno mismo es amar a través del amor de Dios y su gobierno o reinado en nuestras vidas. Las personas que aman a su prójimo como así mismo viven bajo el Señorío de Jesucristo.

Aquellos que aman a Dios y a su prójimo están cumpliendo por completo con la ley del Señor; sin embargo los que son muy celosos de guardar las leyes y mandamientos se vuelven religiosos legalistas e implacables con su prójimo. Como bien dice el apóstol, la ley es buena si se usa legítimamente. El amor debe ir por delante de las leyes y mandamientos como los caballos van delante de una carreta, y no al contrario.

Las leyes de Dios son como la luz  que nos sirve de orientación en el camino para que no nos desviemos y caigamos por el precipicio de la incongruencia y la contradicción.

lunes, 16 de noviembre de 2015

DEPENDIENTES DE LA JUSTICIA DE DIOS

Rom.10:3-4.RVR1960
"Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree."

El dicionario de la RAE tiene para la palabra "ignorar" dos acepciones, que son ambas perfectamente aplicables al pasaje de Romanos que encabeza este escrito.

ignorar.
(Del lat. ignorāre).
1. tr. No saber algo, o no tener noticia de ello.
2. tr. No hacer caso de algo o de alguien.

Este texto no solo es aplicable al pueblo judío,  sino también a gentiles y a cualquier persona religiosa que mediante las reglas, normas, leyes y prácticas que profesa sustituye la justicia que es de Dios. Pretender alcanzar la salvación en Dios, sus bendiciones y promesas a través de meritos y obras propias, es ignorar por completo la justicia de Dios.

No conocer lo que Dios ha hecho por medio de su Hijo Jesucristo para nuestra salvación es ignorar entre otras cosas, que por su gracia la justicia del Señor nos es imputada. Los que no han oído el evangelio no saben, y los que no saben no pueden creer y ser salvos. Los creyentes que conocen algo del evangelio, pero no lo suficiente como para saber que no es por ellos mismos, sino por la gracia, que podrán alcanzar no solo el perdón de sus pecados, sino la santificación y madurez espiritual, una completa liberacion y todas las bendiciones del Señor, aún necesitan conocer la verdad completa y sujetarse a la justicia de Dios.

En la justicia de Dios están involucrados su santidad, su gracia, su amor, su paciencia, su perdón, su juicio, su poder y su autoridad. Los atributos y virtudes mencionados se nos aplican y vienen a formar parte de nuestra experiencia cuando nos sujetamos a la justicia de Dios mediante la fe en Jesucristo.

Siempre ha existido en los hombres una inclinación natural y religiosa a establecer su propia justicia hacia él mismo y los demás; pero no una justicia aplicada por amor, incondicional y compasiva. Sino más bien una justicia legalista, egoista y jactanciosa, que establece sus propias normas y condiciones a Dios y a todos los demás seres humanos.

Por naturaleza siempre tendemos a compararnos unos con otros y competir, considerandonos mejores y más merecedores que todos los demás a recibir de la vida e incluso de Dios todo lo mejor. Ignoramos que nuestra condición de pecadores nos ha descalificado por completo, y solo merecemos la muerte y la condenación eterna.

Ignoramos que las únicas condiciones validas para ser merecedores de todo lo bueno son las establecidas por Dios mismo, y que todo ello se fundamenta en su justicia, amor y gracia.

La justicia de Dios se resume y personifica en Jesucristo, en él habita toda la plenitud de Dios. Las escrituras declaran lo que Cristo es para todo aquel que cree.

1Co.1:30-31.RVR1960
"Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor."

El versículo cuatro de Romanos termina diciendo: "porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree." Esta frase puede entenderse de varias maneras que nos ayudarán a saber donde queda ubicada la ley para los que creen en Jesucristo.

En primer lugar Cristo es el fin de la ley, porque Él la ha llevado a su completo cumplimiento. En segundo lugar, porque la misma ley ha sido superada en perfección por la vida de Jesucristo mediante el cuál ha llegado a nosotros la gracia y la verdad. Una vez que los creyentes han sido justificados y santificados en Jesucristo ya la ley no tiene ninguna utilidad para ellos, pues ahora están bajo la ley del Espíritu que les libra del pecado. Finalmente Cristo es el fin de la ley en el sentido de que la ha anulado y abolido sustituyendola por el nuevo pacto en su sangre mediante su muerte y resurrección.

Flp 3:9.RVR1960 "y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;"

Me gustaría hacer una última reflexión sobre este tema de la justicia de Dios.

"porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios."
Santiago 1:20 RVR1960

Ninguna guerra es Santa ni justa, y ni mucho menos aprobada por Dios.

La contienda, la venganza y las guerras provienen del corazón de los hombres que no conocen el amor de Dios.

La justicia de Dios no se revela en las disputas, sino en el amor, la compasión y la gracia.

Veamos en unos pasajes de las escrituras de donde provienen las guerras y contiendas.

"¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?"
Santiago 4:1 RVR1960

"Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa."
Santiago 3:14-16 RVR1960

Las pasiones desordenadas, los celos amargos, la envidia, la contención, la violencia, el homicidio y las guerras, es del corazón pecaminoso de los hombres de donde proviene, y es de caracter diabólico.

sábado, 14 de noviembre de 2015

LA GRACIA QUE NOS HA SIDO DADA

Rom.12:3, 6a RVR1960
"Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno..........De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;"

Me pregunto ¿Hasta qué punto somos conocedores de la gracia que nos ha sido concedida por Dios?  Y ¿Hasta dónde estamos permitiendo que esa misma gracia se exprese libremente a través nuestro?

La gracia de Dios ha sido derramada generosamente sobre todo el mundo, y muy especialmente sobre todos aquellos que han creído en la persona de Jesús. Los que participan de una fe sana deben saber, que todo cuanto tienen, todo cuanto hacen y todo cuanto recibirán es por gracia.

El apóstol a los gentiles tenía muy claro, que la gracia era el fundamento de toda obra de Dios por él y a través de él, y que todas sus capacidades, sus dones y experiencias en Dios eran por esa misma gracia.

Una sana identidad, y una espiritualidad y mentalidad cuerda dependen de un buen entendimiento del alcance de la gracia de Dios.

Pablo comienza este pasaje asentando las bases de su propia experiencia en Dios respecto a su ministerio y todo cuanto ha recibido.

Él declara que ha recibido el apostolado por gracia no por méritos propios. Aún más, todo cuanto él era y lo que hacía era por el obrar de la gracia de Dios.

"Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo."
1 Corintios 15:10 RVR1960

A continuación Pablo exhorta a los creyentes a tener una actitud y forma de pensar correcta acerca de sí mismos. Es decir siendo conscientes de que todo lo que tienen lo han recibido de Dios por gracia y que es la fe lo que determinará el desarrollo y experiencia de lo que son y lo que han recibido.

Se podría decir que la fe en la gracia de Dios, que es reconocer y estar seguros de todo aquello que nos ha sido provisto por Él reafirma nuestra identidad y determina nuestra función en la vida.

Pablo alude a dos aspectos que debemos tener en cuenta para que seamos equilibrados, a la cordura y a la fe.

Según nuestro diccionario de la RAE hay dos acepciones para el término cordura:

cordura.

(De cuerdo).

1. f. Prudencia, buen seso, juicio.
hacer ~.
1. loc. verb. ant. Hacer reflexión.

La fe no nos hace perder el buen seso, ni el sentido común o buen juicio. Sin embargo la presunción, la vanidad y el orgullo que nos hace tener expectativas irreales hará que los castillos que hemos construido en nuestra imaginación se vengan abajo al toparnos con la realidad.

La cordura nos hace reflexionar, y ser críticos en el buen sentido de la palabra.