viernes, 10 de octubre de 2014

PALPANDO A DIOS

ACT 17:22-31 RVR1960
"Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.  Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos."

Palpar: 2. tr. Emplear el sentido del tacto para orientarse en la oscuridad.

Dios ha concedido a todos los hombres la oportunidad de buscarle dentro del tiempo y el espacio que Él ha determinado que cada cual exista. Teniendo en cuenta que el hombre fue echado de la presencia de Dios y excluido de su reino espiritual por causa del pecado, desde entonces y hasta ahora la humanidad le busca a tientas.

Los hombres viven en la oscuridad y tinieblas espirituales, porque a causa del pecado perdieron la capacidad de percibir a Dios que es Espíritu. El cuerpo, la mente y las emociones humanas no tienen capacidad natural para discernir al Señor.

Los filósofos, intelectuales y buscadores de la ciudad de Atenas buscaban a Dios con todas sus facultades mentales y capacidad religiosa, no obstante era una busqueda a tientas que los había llevado a cometer el error de confundir al verdadero Dios con ídolos y objetos materiales.

Ingente multitud de personas adoran a un Dios desconocido, yo era uno de tantos adoradores. Oraba a algo o alquien que ignoraba por completo qué o quién era. Era un buscador en la oscuridad, un lanzador de mensajes repetitivos al aire, de ruegos y de súplicas intentando contactar con un Dios existente en alguna parte pero completamente desconocido.

A la luz de la revelación de la palabra a través de este mensaje del apóstol Pablo ¿Cómo podemos realizar una busqueda efectiva de Dios?

En primer lugar es necesario que prestemos atención al anuncio del evangelio. A Dios no le vamos a encontrar en templos hecho por los hombres. Esto por un lado nos limita y nos lleva a descartar maneras tradicionales y ancestrales de busqueda, y por otro lado se nos abre y amplía positivamente un nuevo sendero.

S.Juan 4:20-24 RVR1960
"Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren."

En segundo lugar, Dios es espíritu, y solo podemos contactar con él y adorarle por medio del espíritu,  es decir, a través del único organo que corresponde con su naturaleza. Lógicamente el cuerpo y el alma serán instrumentos del espíritu y medio de expresión. No obstante es del espíritu desde donde debe operarse el control y dominio de todo el ser para una verdadera adoración y servicio a Dios.

Filipenses 3:3 RVR1960
"Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne."

En tercer lugar, nos debe quedar bien claro que el Señor no necesita de nada de lo que podamos ofrecerle o hacer por él. No se deje engañar. "ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas."

Las manos del hombre representan todo cuanto por su propia voluntad y obra quiere hacer para salvarse o agradar a Dios. El mensaje de que Dios nos necesita o que depende de lo que le demos es falso, más bien somos nosotros quien lo necesitamos a Él, y es Él quien nos da todo cuanto nos hace falta total y absolutamente por gracia.

En cuarto lugar, el privilegio de buscar a Dios es universal y no monopolio de una nación en particular, ni de una raza, ni de hombres y mujeres especiales. Dios no hace acepción de personas.

Hechos 10:34-35 RVR1960
"Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,  sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia."

En quinto lugar, debemos entender y creer que Dios está muy cerca de todos cuantos le buscan. "aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos"

Hebreos 11:6 RVR1960
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."

En sexto lugar, el arrepentimiento o vuelta a Dios y la fe son las únicas condiciones para tener un encuentro verdadero con Él.

"Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos."

jueves, 25 de septiembre de 2014

ARRUGAS EN EL ALMA

El rostro refleja el interior de la persona a la que pertenece.
Qué es el cuerpo sino el molde del alma.
Los pliegues y surcos de la piel revelan muchas veces los arañazos y dobleces interiores acumulados que se han sufrido en el transcurrir del tiempo. Y aunque el habitáculo del espíritu se pinte, se retoque y modele artificialmente, a través de sus ventanas seguirá reflejando sus sombras y soledades.
El rechazo, los fracasos, la desesperanza, la culpa, el rencor, pueden producir heridas supurantes de corrososivo ácido que marcan el alma, que corroen los huesos y disuelve las entrañas y los músculos hasta atravesar y envejecer la piel.

El desfilar de los años no perdona, y los radicales erosionan y envejecen implacables nuestras carnes como las olas desgastan las rocas. Pero más despiadados y mortales son esos radicales que encogen el alma y el espíritu, que la arañan hasta hacerla jirones, y la envenena hasta la locura. Qué crema o elixir existe para renovar el alma y el espíritu. Qué luz penetrará en la más hermética oscuridad del ser donde no hay sol ni se ven las estrellas.

¿Cómo revivirá la esperanza mustia? ¿Cómo se podrá oír de nuevo la canción de la vida? ¿Y de dónde vendrá la lluvia que hará brotar de la oscuridad de la muerte las ilusiones enterradas?

Es la gracia de Jesucristo que renueva el ser y hermosea el rostro, es el agua que Jesús nos da a beber la que refresca el alma y el espíritu. La presencia de Dios morando en el corazón del creyente le ofrece paz y consuelo, la unción del Espíritu Santo sana sus heridas y cicatriza toda brecha poniendo un cántico nuevo en los labios del que cree y ama a Dios.

martes, 23 de septiembre de 2014

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE

Todos sabemos de memoria la oración del Padre Nuestro; pero no todos practicamos este modelo de oración reflexionando y comprendiendo su significado.

Por ejemplo, a muchos se nos escapa el sentido de esta frase: "Santificado sea tu nombre" La misma expresa adoración. El deseo e intención de quién la hace reconoce a Dios en Su santidad; el Señor es Santo, Santo, Santo.

Si Dios es tres veces Santo ¿Cómo es que nosotros podemos santificar su nombre? No podemos hacer a Dios más santo de lo que es, no obstante si podemos dar a conocer su santidad. Podríamos decir que santificar el nombre del Señor es honrarle, es glorificarle, y es representarlo como Él se merece. Es darlo a conocer tal y como Él es en verdad, santo, justo, amoroso, Padre, Dios presente, Dios de paz, ecetera.

En la medida en que conocemos a Dios por su nombre y así lo manifestamos ya le estamos santificando. Reflejar su santidad en nuestras vidas es santificar a Dios, obedecer su voluntad es santificar a Dios, vivir en la fe de Jesucristo es santificar el nombre de Dios.

El creyente nacido de nuevo y que tiene el Espíritu de Dios morando en él tiene un profundo anhelo por santificar a Dios. Aparte de Jesús no es posible santificar, ni honrar, ni agradar y glorificar a Dios. Jesucristo hombre santificó el nombre de Dios Padre por medio de su obediencia, adoración y sacrificio por la humanidad.

No santificamos el nombre de Dios por medio una religiosidad hipócrita, legalista y ritual, ni tampoco por una religiosidad sincera; sino permitiendo que su vida opere profundamente en nuestro ser mediante la gracia, la fe y la verdad.

1 Pedro 3:15a RVR1960
"sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones"

Dios se da a conocer por su nombre, que por otro lado, es muy importante observar y comprender que en su palabra Él se manifiesta con diferentes nombres para mostrarnos por medio de ellos sus atributos divinos, caracter, gracia y voluntad de bendecirnos.

Cada nombre de Dios que se muestra en la Biblia representa una revelación verdadera de su persona. Así que reconocer su nombre, invocarle y venerarlo es santificarle.

TU NOMBRE ES PERFUME DERRAMADO

“A más del olor de tus suaves ungüentos,
Tu nombre es como ungüento derramado”
(Cantares 1:3)

Olor de primaveras infinitas, tus fragancias.
Mi amado fue molido, machacado,
destilado sobre los montes y esparcido por los vientos.
Como árbol sacudido, sus hojas desprendidas por el cuero.
Su esencia extraída por las espinas y el hierro,
y la lanza que abriendo su costado
derramaron ríos perfumados de ungüento sanador.
Tus aceites sanaron nuestras almas quebrantadas,
tus ungüentos suavizaron las heridas abiertas.
Tu fresca unción nos libró del yugo de opresión.
Tu perfume caro enriqueció a los pobres.
Aroma de lirios, fragancia de nardos,
flor de almendro, rosa de Sharon es mi Amado.
Y tu nombre, perfume derramado.
Sándalo quemado de mirra y jazmines,
incienso mezclado de especias exquisitas
traídas de oriente. Jesús.
Emanuel, Dios con nosotros.
Admirable y Consejero, Padre eterno,
Príncipe de Paz.

Pedro Jurado

lunes, 8 de septiembre de 2014

UNA INVITACIÓN A LOS QUE CREEN EN DIOS

JHN 14:1 RVR1960
"No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí."

Ingente numero de personas creen en Dios, no obstante viven confusas y en temor. La fe que tienen algunos es una creencia natural, de intuición, es la creencia que se nos dio a todos por acto de creación. Es una fe surgida de la necesidad de respuestas a tantos interrogantes que el ser humano se plantea en la vida.

Todos los seres humanos han creído y creen en Dios, bien en su existencia, de forma afirmativa o ya sea para intentar demostrar su no existencia e intervención en el universo. La creencia en Dios es basicamente genética divina, incrustada en los hombres como impronta del creador que nos hizo a su imagen y semejanza.

Pero Dios es también el gran desconocido aún por los más sabios y entendidos de este mundo. El desconocimiento e ignorancia de Dios es generalizado incluso entre personas religiosas.

Hechos 17:22-23 RVR1960
"Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio."

En el pasaje citado tomado del discurso que diera Pablo en Atenas, la cuna de la filosofía donde diferentes creencias convergían en un sincretismo de la época; el apóstol señala la religiosidad existente y a la vez la ignorancia expresada en los altares "AL DIOS NO CONOCIDO"

El desconocimiento de los atenienses acerca de la deidad no era exclusiva de ellos ni de su tiempo, aún hoy, por medio de las imagenes de talla, los ritos que se realizan, por ciertos conceptos que se tienen de Dios, las tradiciones y formas de adorar a Dios se muestra en los altares religiosos la misma ignorancia.

¿Existe alguna diferencia entre creer en Dios y creer en Jesús? Indiscutiblemente la hay, y es de vital importancia que lo comprendamos. Si no la hubiera, Jesús no habría puntualizado la necesidad de creer en Él además de en Dios.

Alguien podría objetar que Jesús es Dios, y por tanto si se cree en Dios se está creyendo en Jesús. Desde luego no me cabe ninguna duda de que Cristo es Dios Hijo, Dios que se manifestó en carne en la persona de Jesús. Es eterno, es Todopoderoso, y es igual al Padre en esencia y atributos. Pero no necesariamente creyendo en Dios se está creyendo en Jesús, por eso Él dice estas palabras "creéis en Dios, creed también en mí."

¿Cuál es entonces la diferencia entre creer en Dios y creer a Jesús?

En primer lugar, la diferencia está en la revelación o manifestación de Dios por medio de Jesús. A Dios nadie le ha visto jamás. Pero sin embargo el Unigenito Hijo del Padre lo ha dado a conocer. Esto quiere decir que no es posible conocer a Dios sin conocer a Cristo, y que el que conoce a Jesús  ese si conoce a Dios.

Se puede creer en Dios y sin embargo no conocerlo, pero si creemos en Jesús, si hemos depositado la fe en él entonces conocemos también a Dios.

S.Juan 1:18 RVR1960
"A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer."

En segundo lugar, otra diferencia está en el conocimiento más exacto que podemos tener de Dios Padre por medio de Cristo en cuanto a su voluntad y propósito para los hombres.

S.Juan 14:6-7 RVR1960
"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto."

En tercer lugar es, que nadie puede llegar a Dios Padre y agradarle si no es por Jesucristo como único mediador.

1 Timoteo 2:5 RVR1960
"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre"

Para conocer a Dios es de vital importancia conocer a Jesucristo hombre. No es menester haberle conocido en carne, sino en su faceta humana, en su debilidad y humildad, en su entrega y servicio.

En cuarto lugar es, que toda experiencia de salvación que podamos tener de Dios será en virtud de la obra realizada por Jesucristo tanto en su vida, como en su muerte y su resurrección.

En quinto lugar, Jesucristo es Dios con nosotros, presente y palpable a los sentidos espirituales y al alma.

S. Mateo 1:23 RVR1960
"He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros."

Creer a Dios es dar un gran paso hacia Él, creer en Jesús es dar lugar a Dios en nuestro mundo interior y mantener una relación muy estrecha con Él. Jesús es Dios en nuestra cercanía, morando en nuestro corazón por el Espíritu.

Para muchos creer en Dios puede ser desconcertante, turbador, confuso e incomprensible; sin embargo cuando creemos en Jesús entonces descubrimos al Dios de amor, de justicia, de paz y de luz. Jesucristo es la máxima y más perfecta manifestación de Dios.

viernes, 5 de septiembre de 2014

PERSEGUIDORES DE SUEÑOS

ECC 5:7 RVR1960
"Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios."

La cuarta acepción del diccionario de la rae para la palabra "soñar" es: Anhelar persistentemente algo.

El versículo de Eclesiastés está precisamente haciendo referencia a los sueños como fuertes deseos que queremos ver cumplidos.

El texto comienza diciendo "Donde abundan los sueños"; los sueños pueden ser muchos, especialmente en aquellos que viven todo el tiempo dormidos e inconscientes de la realidad que les rodea.

Los que están sumergidos en sus sueños materiales tienen los ojos cerrados a las realidades espirituales.

La ambición, el deseo de grandeza y la búsqueda de riqueza son liebres veloces que terminan escapando y dejando un gran hambre en el alma y el espíritu.

Las vanidades son el contenido visual de la mayoría de los soñadores. Aspiraciones huecas, pájaros que vuelan y espuma del mar que se escurre entre los dedos.

Los creyentes hemos sido rescatados por medio de Jesucristo de una vana manera de vivir, no obstante, muchos vuelven a las andadas.

Profetas soñadores

DEU 13:1-4 RVR1960
"Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis."

Una de las razones por la que existen falsos profetas, engañadores expertos, falsos apóstoles y maestros es para probar a los creyentes verdaderos. La autenticidad y veracidad de tales ministros no se confirma por el solo hecho de que se cumplan sus sueños y expectativas. Según este pasaje de Deuteronomio lo importante es averiguar a que dios están sirviendo y detrás de que van sus corazones.

Tristemente hay multitud de creyentes en el mundo siguiendo a ministros y profetas soñadores, sensuales y amadores de si mismos. Profetizan sus propios deseos que han idolatrizado y convertido en dioses de todos cuantos le siguen. Ellos mismos han tomado el lugar que solo corresponde a Dios. Predican un evangelio, un Jesús y un espíritu diferentes.

Continuamente se están afiliando personas para correr en pos de los sueños, de los suyos propios o los de otros. Son himnotizados por el dios onírico, atraídos por los visuales hermosos de jardines frondosos saturados de amapolas y multitud de flores y plantas dormideras.

Despierte del sueño

Efesios 5:13-14 RVR1960
"Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo."

Muchos creyentes son bellos y bellas durmientes; viven recostados placidamentente  en los sueños de sus vanidades adornados con la locuacidad de abundantes y bonitas palabras.

Compare sus aspiraciones y deseos con la veracidad del evangelio. Pongase bajo la luz de Jesucristo y compruebe si no está siguiendo un dios extraño e ilusiones pasajeras. El dios griego de los sueños, Hipnos, vivía junto a su hermano gemelo llamado Tánatos, muerte. Averigue si no está usted bajo los efectos hipnóticos de algún profeta embaucador seguidor del dios onírico.

2 Corintios 11:3 RVR1960
"Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo."

Los sueños de Dios

"mas tú, teme a Dios" Como dice el mismo autor de esta frase en en otro de sus proverbios: "El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia."

Sea sabio dando a Dios en su vida el lugar que le corresponde, adore, reverencie y honre al único Dios verdadero. Él tiene un sueño para usted y para mí, es algo real y muy práctico. Consiste en los planes y deseos del Señor para nuestras vidas. El sueño de Dios es vida eterna y abundante, es ver su voluntad cumplida en cada una de sus criaturas.

Jeremías 45:5 RVR1960
"¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques; porque he aquí que yo traigo mal sobre toda carne, ha dicho Jehová; pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde fueres."

Pongamos nuestras expectativas y esperanzas en Dios, Él sabe mucho mejor que nosotros mismos lo que necesitamos y lo que nos conviene. Recibamos sus sueños y visiones inspirados por la palabra de Dios y el Espíritu Santo. Abracemos con fe y plena confianza la guía que constantemente nos ofrece mediante su soberana providencia.

Pedro Jurado

martes, 2 de septiembre de 2014

MI AZOTEA

Desde la azotea de mi casa tengo una vista panorámica de toda la ciudad. Al sur, el puerto, el trazado horizonte maríno, al fondo, tras ingente cantidad de edificios, casas y construcciones de mediana altura. Barriadas, calles, colegios, hoteles y comercios de todo tipo.

Se pueden observar las gaviotas enormes acercándose en su vuelo planeando sobre los tejados y posándose sobre las azoteas.  Graznan como si estuvieran discutiendo unas con otras, o quizás con otros, como si se echasen soberanas broncas. Hacen un ritual extraño persiguiendose.

Al oeste, la vista alcanza hasta vislumbrar Torremolinos, el aeropuerto y numerosas barriadas periféricas. Puedo ver el reloj de la torre de la Iglesia de Carranque, el barrio donde me crié. ¡Qué recuerdos me trae de mi infancia y adolescencia!

Al este, la zona más céntrica, con las construcciones más emblemáticas de Málaga, la Catedral, la Alcazaba y Gibralfaro. Piedras centenarias erosinadas de historia, salpicadas de acontecimientos y secretos imborrables.

Observo el Barrio de la Trinidad y el Perchel, distritos con solera de nuestra ciudad. Mi abuela por parte de mi padre vivía en un patio de vecinos de la Trinidad con sus lavaderos de piedra comunitarios, servicios etc.

Desde mi azotea observo la  boveda celeste salpicada de puntos relucientes, y a la gran dama con su vestido de luz paseando graciosa y lentamente señoreando en la noche. Veo grandeza e infinitud; y observando el espacio abierto también veo y descubro mi mundo interior. Encuentro quietud, oigo el silencio y surge la oración.

En mi azotea conecto con mi corazón y siento sus pulsaciones, comunico con mi espíritu y me elevo, y subo más arriba aún, y descubro donde está Dios. El está arriba, abajo, delante y detrás,  rodeandome por todas partes. Pero todavía está más cerca, descubro que está dentro mí, llenando mi ser, morando en mi alma. Y en mi azotea brillan las estrellas, y hay luz, y paz, y se también que Dios habla con los mortales.

sábado, 30 de agosto de 2014

EL AUTOR DE LA VIDA

ACT 3:14-15 RVR1960
"Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida,  y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos."

Autor: Persona que es causa de algo.

Todo cuanto se hace o ejecuta en este mundo es causado por alguien o por algunos. Las personas realizan cosas buenas y no tan buenas, malas y malísimas. Toda acción tiene su efecto y todo efecto tiene su causa, y cómo no, toda causa tiene su autor.

Es interesante obsevar este pasaje de hechos de los apóstoles desde ésta proposición argumental lógica. Es como una escena o acto representado en los que están incluidos los personajes, los actos particulares de  cada uno y el desenlace de la obra.

En este escenario que es el mundo cada cual representa el papel que le ha tocado, pero también el que ha elegido por propia voluntad. Providencia y libre albedrío, predestinación y libre elección, dos carriles señalando una misma vía separados por un fino trazo en nuestros planteamientos de vida.

Podríamos hablar de autores de libros, de inventos, de azañas, de pinturas, de esculturas y de monumentos, y todos probablemente han dejado su huella en la historia y en la actualidad en alguna medida. Han impresionado, han inspirado, han enseñado y han contribuido al progreso y mejora de la humanidad o bien a su desastre.

En este mensaje pronunciado en el patio del templo, el apóstol Pedro nos habla en primer lugar de los que negaron al Señor: " "Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo"

Jesús fue rechazado por su pueblo; la mayoría de los judíos no creyeron en Él. Y no es porque fuera un delincuente, un violento, un enfermo desauciado o un terrorista. Medido según la moral y la ley social y religiosa más exigente, Cristo era un Santo y un Justo. Rectifico, Jesús era el Santo y el Justo, es decir, que no había otro como Él, destacaba y sobresalía en todo lo bueno.

Sanaba las enfermedades de su pueblo, daba de comer a los hambrientos, consolaba a los sufrientes y daba esperanza a los pobres y marginados entre su gente.

Demasiada obra buena y excesiva luz para donde habitaba tanta maldad y oscuridad. "La luz vino al mundo, y los hombres amaron mas las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas"

Rechazar a Jesús es como patear y pisotear la justicia, lo bueno, lo amable, lo digno y a la Vida misma. Cuando ésto se hace, el homicida, el delincuente, el ladrón y el injusto queda libre y a sus anchas para hacer y deshacer cuanto se le antoje.

Sorprendentemente la gente en nuestra sociedad sigue dando libertad a los homicidas, a los ladrones, a los farsantes y a los irrespetuosos con la vida y las posesiones ajenas. Son aclamados y elevados a posiciones de gobierno y liderazgo popular. Barrabás sigue siendo votado y elegido por el populacho de generación en generación, y para mayor degeneración de la humanidad.

Perdonamos al injusto, justificamos sus atrocidades, y crucificamos al justo haciendole pagar por todas las injusticias, los robos y violencias que otros han cometido. Ali Baba con sus cuatroscientos mil ladrones son los amos y dueños de este país.

Pero el Autor de la vida no puede morir porque es la Vida misma, y la vida siempre resurge. Podemos negar al Autor de la vida, rechazarlo y abrazar a nuestro Barrabás o a nuestro Judas particular. Podemos seguir viviendo en nuestra injusticia, en nuestra indignidad o seguir comulgando con el homicida y el ladrón.

O podemos también elegir al Dador de la vida, al que resucitó de los muertos, a Jesús. Al Santo y al Justo.

Elijamos ser del número de los participantes y testigos de la vida. De una vida nueva y abundante, que es la que nos ofrece Jesús en virtud de su muerte y resurrección.