martes, 4 de noviembre de 2014

SOBRE LA SANTIDAD Y LA GRACIA (PARTE 2)

La voluntad del Señor es que cada creyente avance hasta alcanzar la madurez conforme al caracter de Jesús, labor que Dios lleva a cabo por medio de su palabra, los ministerios, el Espíritu Santo, su señorío, su providencia y la operación de su gracia, en virtud de la obra consumada de Jesucristo.

El dilema por el que trato este tema no es sobre si el buscar la santidad y no el pecado, asunto que queda muy claro en la palabra de Dios en cuanto a lo que es la voluntad de Dios. Sino mas bien cómo y en que manera vamos a alcanzar la santificación y las demás virtudes de caracter espiritual cristiano. La santificación y la gracia no están de ninguna manera separadas ni reñidas como algunos pretenden hacernos creer. Los que piensan eso no han entendido la vida cristiana ni conocen el poder del evangelio de Jesucristo.

La gracia del Señor es precisamente el camino que nos conduce a la santidad y a una vida de plena comunión con Dios. Iremos examinando algunos pasajes bíblicos para dejar claramente demostrado que es única y exclusivamente por medio de la fe en la gracia de nuestro Señor Jesucristo que podemos hacer la voluntad de Dios, agradarlo y servirlo.

UN MAL ENTENDIMIENTO

Romanos 6:14-15 RVR1960
"Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.  ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera."

Algunos creyentes que oían las enseñanzas de Pablo en directo o cuando sus cartas eran leídas en las iglesias lo malinterpretaban, hoy sucede un tanto de lo mismo. No obstante, el apóstol se adelantaba a reponder las posibles objeciones y malos entendidos. La doctrina de la gracia como otras enseñanzas resulta ser aún hoy día un tema de controversia y muy mal entendido entre los cristianos.

Muchos contemporáneos del apóstol entendían que la gracia les otorgaba licencia para pecar, y no solo eso, sino que creían, que cuanto más pecado cometiesen recibirían mayor gracia. Por otro lado, algunos, al no entender el mensaje del evangelio y de la suficiencia de la obra de Jesucristo querían volver al cumplimiento de las leyes judías que se situaba al extremo opuesto de la fe y de aquel libertinaje que algunos podían entender acerca del mensaje de la gracia.

El pecado es todo lo contrario a la virtud y caracter cristiano, es la violación o transgresión del amor y de toda justicia hacia Dios y nuestro prójimo. El pecado es transgresión de la ley y es también saber hacer lo bueno y no hacerlo. También es pecado la no creencia en Dios y oponerse y resistir a la verdad del mensaje del evangelio.

En el pasaje que he citado de Romanos el apóstol Pablo es contundente al decir "Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia." Esto es un mensaje de liberación, es la declaración de una poderosa verdad tocante al evangelio de Jesucristo y el nuevo pacto en su sangre.

El pecado no gobierna, no subyuga, no reina sobre los creyentes que están posicionados y viviendo bajo la gracia. Lo contrario también es verdad, en el sentido de que si estamos bajo la ley e intentamos agradar a Dios mediante la observancia del antiguo pacto, entonces seremos esclavos del pecado, y estaremos dominados por él.

La diferencia de estar bajo la ley o por el contrario estar bajo la gracia, se encuentra en si el pecado nos está esclavizando y gobernando nuestras vidas, o por el contrario hemos sido liberados de su poder controlador.

LA OBRA DE LA CRUZ

Ahora bien, para experimentar el poder liberador de la gracia, de la esclavitud al pecado, necesitamos ver en la obra de Jesús más allá del perdón de nuestros pecados.

Jesús no solo murió por nuestros pecados ni tampoco murió sólo. Es en la obra completa de la cruz y en la resurrección de Jesucristo que se despliega la abundante gracia de Dios. Se hace necesario examinar el contexto de Romanos para comprender sobre que verdad concreta se fundamenta nuestra liberación del pecado.

Romanos 6:1-2 RVR1960
¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

Pablo está hablando a los creyentes, que por serlos han muerto al pecado. Ahora bien, debemos entender que esta muerte al pecado no es un acto que realizamos por nuestra cuenta, no es a consecuencia de nuestro propio sacrificio, sino de nuestra inclusión en la muerte de Jesús. De modo que estar muertos al pecado y seguir viviendo en él no es posible, es la idea que nos está dando el apóstol.

No obstante, es una verdad fundamentada en hechos y que necesitamos conocer, creer y aplicar. En este capítulo seis de Romanos nos explica Pablo el significado simbólico del bautismo, que es una identificación con la muerte y resurección de Jesús. Más allá del símbolo se encuentra su significado más profundo, la realidad espiritual. En la comprensión de la realidad espiritual es desatado el poder de Dios que operará nuestra liberación.

Romanos 6:6 RVR1960
"sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado."

En este versículo 6 de Romanos se descubre el hecho concreto y la verdad histórica y transcendente en la que debemos fundar la fe de manera que podamos experimentar el poder de la gracia liberadora.

Aquí descubrimos algo maravilloso, y es que la obra de la cruz y la gracia operan juntas, son inseparables. Toda provisión, poder, liberación y riqueza espiritual nos han sido otorgados en la obra del Calvario, mediante la muerte y resurrección de Jesucristo.

El hecho que debemos creer, es que los que hemos creído y hemos sido bautizados en Cristo hemos muerto juntamente con él. El cuerpo de pecado, correspondiente al viejo hombre fue desactivado en la obra de la cruz, en la muerte de Jesús. Al aceptar este hecho histórico por la fe es que experimentamos a continuación un vivir para Dios en santidad, y el pecado no se enseñorea de nosotros.

Algo que todavía les cuesta muchísimo creer a los cristianos es que no se puede producir ni tener el caracter de Cristo y las virtudes o valores cristianos aparte de la vida de Dios. No son aspectos de la vida cristiana que producimos a nuestro antojo y por nuestros propios esfuerzos y capacidades naturales. Son frutos del Espíritu que por medio de la gracia y la realidad de la presencia Espiritual de Dios se producen en nuestro ser.

Estar bajo la gracia es estar situados en el nuevo pacto, por lo que quiere decir que somos cristo-centricos.

Estar en la gracia significa que nos hemos hecho participantes de la cruz y muerte de nuestro Señor Jesucristo. Por lo que vivimos en vida nueva resucitada por el poder del Espíritu Santo.

Vivir en la gracia es estar bajo el gobierno de Dios y por tanto sujetos al señorío de Jesucristo.

Viviendo bajo la gracia es como aprendemos en la práctica a vivir por la fe y agradar a Dios en santidad, piedad y justicia.

Tito 2:11-14 RVR1960
"Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras."

No somos salvos por nuestras buenas obras, sino que Dios nos salva por medio de la fe para que estando posicionados en su gracia hagamos las buenas obras que él ha preparado de antemano.

En la gracia no hay lugar para la jactancia personal, toda gloria es atribuida al Señor.

SOBRE LA SANTIDAD Y LA GRACIA (parte 1)

A causa de la ignorancia podemos sufrir de una gran sensación de temor y pánico. El error religioso además de temor produce sentimientos de culpa y de condenación, no obstante, el conocimiento de la verdad nos otorga libertad. La desinformación y ocultación de la verdad se ha convertido para multitud de lideres en instrumento de control y manipulación del pueblo llano.

A veces da la impresión de que a algunos lideres no les interesa un pueblo instruido ni con capacidad y criterio propios, que puedan poner en entredicho sus planes y proyectos. Muchos son también incapaces de aceptar que el Dios Soberano y Señor de la providencia pueda gobernar y obrar su voluntad en los individuos.

Ingente multitud de ministerios cristianos son sinceros y bien intencionados en sus enfoques de liderazgo y formas o maneras de gobernar sus grupos y congregaciones, no obstante están equivocados, y como resultado conducen a sus seguidores al error. En vez de ayudar a los creyentes a descubrir por medio de la verdad y la gracia una vida de madurez moral y espiritual responsables, les hacen dependientes de por vida de sus fuertes personalidades y ministerios.

El énfasis legalista en la enseñanza y el establecimiento de normas que condicionan más allá del mensaje del evangelio la vida de los creyentes constituyen un abismo de separación de la gracia y la verdad. Muchos lideres no han comprendido la verdad y mucho menos el obrar de la gracia. Los legalistas cometen el error de divorciar la santidad de la gracia y la gracia de la santidad.

Nadie que lea la biblia y la entienda correctamente debería ver las virtudes cristianas sean cuales sean como cosas separadas del obrar de la gracia. La santidad, la humildad, el amor, la paciencia, la bondad y cualquier valor o virtud cristiana dependen totalmente de la acción del Espíritu de Dios en el corazón y vida del creyente. Lo que si necesitamos es aprender a dar lugar para que Dios sea el que obre en nosotros tanto el querer como el hacer por su buena voluntad.

Cuando se desconoce e ignora cómo opera la gracia de Dios caemos en contradicción con la verdad y lo que significa la buena noticia del evangelio de Jesucristo. Se imponen normas humamas y leyes que corresponden al antiguo pacto, estableciendolas como condiciones para recibir las bendiciones de Dios y la salvación. Se controla a la iglesia de Jesucristo y se coharta en su libertad a los creyentes imponiendoles normas, además de una vigilancia asfixiante.

Pedro Jurado

viernes, 10 de octubre de 2014

PALPANDO A DIOS

ACT 17:22-31 RVR1960
"Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.  Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos."

Palpar: 2. tr. Emplear el sentido del tacto para orientarse en la oscuridad.

Dios ha concedido a todos los hombres la oportunidad de buscarle dentro del tiempo y el espacio que Él ha determinado que cada cual exista. Teniendo en cuenta que el hombre fue echado de la presencia de Dios y excluido de su reino espiritual por causa del pecado, desde entonces y hasta ahora la humanidad le busca a tientas.

Los hombres viven en la oscuridad y tinieblas espirituales, porque a causa del pecado perdieron la capacidad de percibir a Dios que es Espíritu. El cuerpo, la mente y las emociones humanas no tienen capacidad natural para discernir al Señor.

Los filósofos, intelectuales y buscadores de la ciudad de Atenas buscaban a Dios con todas sus facultades mentales y capacidad religiosa, no obstante era una busqueda a tientas que los había llevado a cometer el error de confundir al verdadero Dios con ídolos y objetos materiales.

Ingente multitud de personas adoran a un Dios desconocido, yo era uno de tantos adoradores. Oraba a algo o alquien que ignoraba por completo qué o quién era. Era un buscador en la oscuridad, un lanzador de mensajes repetitivos al aire, de ruegos y de súplicas intentando contactar con un Dios existente en alguna parte pero completamente desconocido.

A la luz de la revelación de la palabra a través de este mensaje del apóstol Pablo ¿Cómo podemos realizar una busqueda efectiva de Dios?

En primer lugar es necesario que prestemos atención al anuncio del evangelio. A Dios no le vamos a encontrar en templos hecho por los hombres. Esto por un lado nos limita y nos lleva a descartar maneras tradicionales y ancestrales de busqueda, y por otro lado se nos abre y amplía positivamente un nuevo sendero.

S.Juan 4:20-24 RVR1960
"Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren."

En segundo lugar, Dios es espíritu, y solo podemos contactar con él y adorarle por medio del espíritu,  es decir, a través del único organo que corresponde con su naturaleza. Lógicamente el cuerpo y el alma serán instrumentos del espíritu y medio de expresión. No obstante es del espíritu desde donde debe operarse el control y dominio de todo el ser para una verdadera adoración y servicio a Dios.

Filipenses 3:3 RVR1960
"Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne."

En tercer lugar, nos debe quedar bien claro que el Señor no necesita de nada de lo que podamos ofrecerle o hacer por él. No se deje engañar. "ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas."

Las manos del hombre representan todo cuanto por su propia voluntad y obra quiere hacer para salvarse o agradar a Dios. El mensaje de que Dios nos necesita o que depende de lo que le demos es falso, más bien somos nosotros quien lo necesitamos a Él, y es Él quien nos da todo cuanto nos hace falta total y absolutamente por gracia.

En cuarto lugar, el privilegio de buscar a Dios es universal y no monopolio de una nación en particular, ni de una raza, ni de hombres y mujeres especiales. Dios no hace acepción de personas.

Hechos 10:34-35 RVR1960
"Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,  sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia."

En quinto lugar, debemos entender y creer que Dios está muy cerca de todos cuantos le buscan. "aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos"

Hebreos 11:6 RVR1960
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."

En sexto lugar, el arrepentimiento o vuelta a Dios y la fe son las únicas condiciones para tener un encuentro verdadero con Él.

"Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos."

jueves, 25 de septiembre de 2014

ARRUGAS EN EL ALMA

El rostro refleja el interior de la persona a la que pertenece.
Qué es el cuerpo sino el molde del alma.
Los pliegues y surcos de la piel revelan muchas veces los arañazos y dobleces interiores acumulados que se han sufrido en el transcurrir del tiempo. Y aunque el habitáculo del espíritu se pinte, se retoque y modele artificialmente, a través de sus ventanas seguirá reflejando sus sombras y soledades.
El rechazo, los fracasos, la desesperanza, la culpa, el rencor, pueden producir heridas supurantes de corrososivo ácido que marcan el alma, que corroen los huesos y disuelve las entrañas y los músculos hasta atravesar y envejecer la piel.

El desfilar de los años no perdona, y los radicales erosionan y envejecen implacables nuestras carnes como las olas desgastan las rocas. Pero más despiadados y mortales son esos radicales que encogen el alma y el espíritu, que la arañan hasta hacerla jirones, y la envenena hasta la locura. Qué crema o elixir existe para renovar el alma y el espíritu. Qué luz penetrará en la más hermética oscuridad del ser donde no hay sol ni se ven las estrellas.

¿Cómo revivirá la esperanza mustia? ¿Cómo se podrá oír de nuevo la canción de la vida? ¿Y de dónde vendrá la lluvia que hará brotar de la oscuridad de la muerte las ilusiones enterradas?

Es la gracia de Jesucristo que renueva el ser y hermosea el rostro, es el agua que Jesús nos da a beber la que refresca el alma y el espíritu. La presencia de Dios morando en el corazón del creyente le ofrece paz y consuelo, la unción del Espíritu Santo sana sus heridas y cicatriza toda brecha poniendo un cántico nuevo en los labios del que cree y ama a Dios.

martes, 23 de septiembre de 2014

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE

Todos sabemos de memoria la oración del Padre Nuestro; pero no todos practicamos este modelo de oración reflexionando y comprendiendo su significado.

Por ejemplo, a muchos se nos escapa el sentido de esta frase: "Santificado sea tu nombre" La misma expresa adoración. El deseo e intención de quién la hace reconoce a Dios en Su santidad; el Señor es Santo, Santo, Santo.

Si Dios es tres veces Santo ¿Cómo es que nosotros podemos santificar su nombre? No podemos hacer a Dios más santo de lo que es, no obstante si podemos dar a conocer su santidad. Podríamos decir que santificar el nombre del Señor es honrarle, es glorificarle, y es representarlo como Él se merece. Es darlo a conocer tal y como Él es en verdad, santo, justo, amoroso, Padre, Dios presente, Dios de paz, ecetera.

En la medida en que conocemos a Dios por su nombre y así lo manifestamos ya le estamos santificando. Reflejar su santidad en nuestras vidas es santificar a Dios, obedecer su voluntad es santificar a Dios, vivir en la fe de Jesucristo es santificar el nombre de Dios.

El creyente nacido de nuevo y que tiene el Espíritu de Dios morando en él tiene un profundo anhelo por santificar a Dios. Aparte de Jesús no es posible santificar, ni honrar, ni agradar y glorificar a Dios. Jesucristo hombre santificó el nombre de Dios Padre por medio de su obediencia, adoración y sacrificio por la humanidad.

No santificamos el nombre de Dios por medio una religiosidad hipócrita, legalista y ritual, ni tampoco por una religiosidad sincera; sino permitiendo que su vida opere profundamente en nuestro ser mediante la gracia, la fe y la verdad.

1 Pedro 3:15a RVR1960
"sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones"

Dios se da a conocer por su nombre, que por otro lado, es muy importante observar y comprender que en su palabra Él se manifiesta con diferentes nombres para mostrarnos por medio de ellos sus atributos divinos, caracter, gracia y voluntad de bendecirnos.

Cada nombre de Dios que se muestra en la Biblia representa una revelación verdadera de su persona. Así que reconocer su nombre, invocarle y venerarlo es santificarle.

TU NOMBRE ES PERFUME DERRAMADO

“A más del olor de tus suaves ungüentos,
Tu nombre es como ungüento derramado”
(Cantares 1:3)

Olor de primaveras infinitas, tus fragancias.
Mi amado fue molido, machacado,
destilado sobre los montes y esparcido por los vientos.
Como árbol sacudido, sus hojas desprendidas por el cuero.
Su esencia extraída por las espinas y el hierro,
y la lanza que abriendo su costado
derramaron ríos perfumados de ungüento sanador.
Tus aceites sanaron nuestras almas quebrantadas,
tus ungüentos suavizaron las heridas abiertas.
Tu fresca unción nos libró del yugo de opresión.
Tu perfume caro enriqueció a los pobres.
Aroma de lirios, fragancia de nardos,
flor de almendro, rosa de Sharon es mi Amado.
Y tu nombre, perfume derramado.
Sándalo quemado de mirra y jazmines,
incienso mezclado de especias exquisitas
traídas de oriente. Jesús.
Emanuel, Dios con nosotros.
Admirable y Consejero, Padre eterno,
Príncipe de Paz.

Pedro Jurado

lunes, 8 de septiembre de 2014

UNA INVITACIÓN A LOS QUE CREEN EN DIOS

JHN 14:1 RVR1960
"No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí."

Ingente numero de personas creen en Dios, no obstante viven confusas y en temor. La fe que tienen algunos es una creencia natural, de intuición, es la creencia que se nos dio a todos por acto de creación. Es una fe surgida de la necesidad de respuestas a tantos interrogantes que el ser humano se plantea en la vida.

Todos los seres humanos han creído y creen en Dios, bien en su existencia, de forma afirmativa o ya sea para intentar demostrar su no existencia e intervención en el universo. La creencia en Dios es basicamente genética divina, incrustada en los hombres como impronta del creador que nos hizo a su imagen y semejanza.

Pero Dios es también el gran desconocido aún por los más sabios y entendidos de este mundo. El desconocimiento e ignorancia de Dios es generalizado incluso entre personas religiosas.

Hechos 17:22-23 RVR1960
"Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio."

En el pasaje citado tomado del discurso que diera Pablo en Atenas, la cuna de la filosofía donde diferentes creencias convergían en un sincretismo de la época; el apóstol señala la religiosidad existente y a la vez la ignorancia expresada en los altares "AL DIOS NO CONOCIDO"

El desconocimiento de los atenienses acerca de la deidad no era exclusiva de ellos ni de su tiempo, aún hoy, por medio de las imagenes de talla, los ritos que se realizan, por ciertos conceptos que se tienen de Dios, las tradiciones y formas de adorar a Dios se muestra en los altares religiosos la misma ignorancia.

¿Existe alguna diferencia entre creer en Dios y creer en Jesús? Indiscutiblemente la hay, y es de vital importancia que lo comprendamos. Si no la hubiera, Jesús no habría puntualizado la necesidad de creer en Él además de en Dios.

Alguien podría objetar que Jesús es Dios, y por tanto si se cree en Dios se está creyendo en Jesús. Desde luego no me cabe ninguna duda de que Cristo es Dios Hijo, Dios que se manifestó en carne en la persona de Jesús. Es eterno, es Todopoderoso, y es igual al Padre en esencia y atributos. Pero no necesariamente creyendo en Dios se está creyendo en Jesús, por eso Él dice estas palabras "creéis en Dios, creed también en mí."

¿Cuál es entonces la diferencia entre creer en Dios y creer a Jesús?

En primer lugar, la diferencia está en la revelación o manifestación de Dios por medio de Jesús. A Dios nadie le ha visto jamás. Pero sin embargo el Unigenito Hijo del Padre lo ha dado a conocer. Esto quiere decir que no es posible conocer a Dios sin conocer a Cristo, y que el que conoce a Jesús  ese si conoce a Dios.

Se puede creer en Dios y sin embargo no conocerlo, pero si creemos en Jesús, si hemos depositado la fe en él entonces conocemos también a Dios.

S.Juan 1:18 RVR1960
"A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer."

En segundo lugar, otra diferencia está en el conocimiento más exacto que podemos tener de Dios Padre por medio de Cristo en cuanto a su voluntad y propósito para los hombres.

S.Juan 14:6-7 RVR1960
"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto."

En tercer lugar es, que nadie puede llegar a Dios Padre y agradarle si no es por Jesucristo como único mediador.

1 Timoteo 2:5 RVR1960
"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre"

Para conocer a Dios es de vital importancia conocer a Jesucristo hombre. No es menester haberle conocido en carne, sino en su faceta humana, en su debilidad y humildad, en su entrega y servicio.

En cuarto lugar es, que toda experiencia de salvación que podamos tener de Dios será en virtud de la obra realizada por Jesucristo tanto en su vida, como en su muerte y su resurrección.

En quinto lugar, Jesucristo es Dios con nosotros, presente y palpable a los sentidos espirituales y al alma.

S. Mateo 1:23 RVR1960
"He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros."

Creer a Dios es dar un gran paso hacia Él, creer en Jesús es dar lugar a Dios en nuestro mundo interior y mantener una relación muy estrecha con Él. Jesús es Dios en nuestra cercanía, morando en nuestro corazón por el Espíritu.

Para muchos creer en Dios puede ser desconcertante, turbador, confuso e incomprensible; sin embargo cuando creemos en Jesús entonces descubrimos al Dios de amor, de justicia, de paz y de luz. Jesucristo es la máxima y más perfecta manifestación de Dios.

viernes, 5 de septiembre de 2014

PERSEGUIDORES DE SUEÑOS

ECC 5:7 RVR1960
"Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios."

La cuarta acepción del diccionario de la rae para la palabra "soñar" es: Anhelar persistentemente algo.

El versículo de Eclesiastés está precisamente haciendo referencia a los sueños como fuertes deseos que queremos ver cumplidos.

El texto comienza diciendo "Donde abundan los sueños"; los sueños pueden ser muchos, especialmente en aquellos que viven todo el tiempo dormidos e inconscientes de la realidad que les rodea.

Los que están sumergidos en sus sueños materiales tienen los ojos cerrados a las realidades espirituales.

La ambición, el deseo de grandeza y la búsqueda de riqueza son liebres veloces que terminan escapando y dejando un gran hambre en el alma y el espíritu.

Las vanidades son el contenido visual de la mayoría de los soñadores. Aspiraciones huecas, pájaros que vuelan y espuma del mar que se escurre entre los dedos.

Los creyentes hemos sido rescatados por medio de Jesucristo de una vana manera de vivir, no obstante, muchos vuelven a las andadas.

Profetas soñadores

DEU 13:1-4 RVR1960
"Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis."

Una de las razones por la que existen falsos profetas, engañadores expertos, falsos apóstoles y maestros es para probar a los creyentes verdaderos. La autenticidad y veracidad de tales ministros no se confirma por el solo hecho de que se cumplan sus sueños y expectativas. Según este pasaje de Deuteronomio lo importante es averiguar a que dios están sirviendo y detrás de que van sus corazones.

Tristemente hay multitud de creyentes en el mundo siguiendo a ministros y profetas soñadores, sensuales y amadores de si mismos. Profetizan sus propios deseos que han idolatrizado y convertido en dioses de todos cuantos le siguen. Ellos mismos han tomado el lugar que solo corresponde a Dios. Predican un evangelio, un Jesús y un espíritu diferentes.

Continuamente se están afiliando personas para correr en pos de los sueños, de los suyos propios o los de otros. Son himnotizados por el dios onírico, atraídos por los visuales hermosos de jardines frondosos saturados de amapolas y multitud de flores y plantas dormideras.

Despierte del sueño

Efesios 5:13-14 RVR1960
"Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo."

Muchos creyentes son bellos y bellas durmientes; viven recostados placidamentente  en los sueños de sus vanidades adornados con la locuacidad de abundantes y bonitas palabras.

Compare sus aspiraciones y deseos con la veracidad del evangelio. Pongase bajo la luz de Jesucristo y compruebe si no está siguiendo un dios extraño e ilusiones pasajeras. El dios griego de los sueños, Hipnos, vivía junto a su hermano gemelo llamado Tánatos, muerte. Averigue si no está usted bajo los efectos hipnóticos de algún profeta embaucador seguidor del dios onírico.

2 Corintios 11:3 RVR1960
"Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo."

Los sueños de Dios

"mas tú, teme a Dios" Como dice el mismo autor de esta frase en en otro de sus proverbios: "El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia."

Sea sabio dando a Dios en su vida el lugar que le corresponde, adore, reverencie y honre al único Dios verdadero. Él tiene un sueño para usted y para mí, es algo real y muy práctico. Consiste en los planes y deseos del Señor para nuestras vidas. El sueño de Dios es vida eterna y abundante, es ver su voluntad cumplida en cada una de sus criaturas.

Jeremías 45:5 RVR1960
"¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques; porque he aquí que yo traigo mal sobre toda carne, ha dicho Jehová; pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde fueres."

Pongamos nuestras expectativas y esperanzas en Dios, Él sabe mucho mejor que nosotros mismos lo que necesitamos y lo que nos conviene. Recibamos sus sueños y visiones inspirados por la palabra de Dios y el Espíritu Santo. Abracemos con fe y plena confianza la guía que constantemente nos ofrece mediante su soberana providencia.

Pedro Jurado