S. Mateo 11:12 RVR1960
"Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan."
Los violentos encarcelaron a Juan el Bautista y le cortaron la cabeza. A Jesús lo persiguieron y procuraban matarle, hasta que finalmente lo consiguieron. Los discípulos también fueron perseguidos, encarcelados y violentados. La Iglesia de primer siglo fue perseguida y masacrada.
Conocemos de la persecución que han padecido los creyentes a lo largo de la historia y la que aún hoy día sufren en diferentes paises.
Estimados hermanos no le demos a este pasaje el significado que no tiene. Los violentos son los que hacen violencia, los injustos, los perseguidores y maltratadores de los hijos de Dios. Y son los que se oponen al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo con sus falsas doctrinas.
Los violentos son instrumentos de Satanás, son aquellos que tienen el carácter de su padre que no es otro que el diablo.
S.Juan 10:10 RVR1960
"El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia."
En este pasaje Jesús describe el carácter de falsos pastores, obreros o ministros, cuyo objetivo es hurtar, matar y destruir. Son lobos disfrazados de ovejas, demonios haciéndose pasar por ángeles de luz.
Son líderes farsantes y engañadores que se introducen en la Iglesia, para abusar, manipular, extorsionar y expoliar a los hijos de Dios.
Ellos con sus doctrinas de demonios usurpan la libertad de los hijos de Dios, exigiéndoles sumisión. Les imponen condiciones y retribuciones a los creyentes para que puedan ser bendecidos por Dios y prósperos en sus vidas.
Veamos otro pasaje donde el apóstol Pablo los describe previniendonos de ellos.
Filipenses 3:2 RVR1960
"Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo."
Los malos obreros son aquellos que usan la palabra de Dios para subyugar y manipular la conciencia de los creyentes. Ellos buscan su propio beneficio económico, posiciones de poder, y reconocimiento popular. Sacarán de los creyentes todo cuanto puedan. Y cuando ya no puedan sacar más se los comerán vivos.
Son los que condicionan el cumplimiento del mensaje de Dios y sus promesas a la generosidad y voluntad de dar de los oyentes. Predican treinta minutos, y seguidamente estarán durante una hora pidiendo, presionando, manipulando y sacando a los oyentes todo cuanto pueden.
Si ustedes se han topado con alguno, apartense de ellos cuanto antes, y no sean ingenuos, son como innotizadores que mediante sus artes engañosas consiguen finalmente lo que se proponen.
Los perros son aquellos creyentes u obreros que siempre están ladrando a los demás. Son envidiosos y codiciosos de todo lo que otros tienen. Ladran y quieren morder a los cristianos que viven libres, los menosprecian y critican.
Al Apóstol Pablo le solían merodear algunos de esos chuchos, pero de ninguna manera les hizo caso ni se sometió a ellos.
Están también los creyentes u obreros mutiladores del cuerpo. Son los que siguen dándole vigencia al antiguo pacto o ley mosaica. Son los judaizantes, los de la circuncisión.
Pablo dice de ellos, que ¡ojalá se mutilasen!
Los que siguen dando énfasis en el antiguo pacto y sus prácticas, hacen un gran daño al Reino de Dios, ni entran ellos ni dejan entrar a otros.
La Iglesia está sufriendo muchísimo en estos días por predicadores legalistas, personas que no han entrado en el reposo del Señor ni en su gracia y tampoco puede conducir al pueblo del Señor a recibir esa herencia.
Los que aún soportan el yugo de la ley viven amargados, tristes y apesadumbrados. Están bajo una culpa constante, se sienten condenados, y están en derrota.
Sólo la gracia de Cristo puede librarlos y no más exigencias. Sólo fundamentar la fe en la obra de Jesús y vivir por su poder nos puede salvar a todos.
Bendiciones para todos mis lectores.
Pedro Jurado
Mensajes biblicos y reflexiones sobre la vida espiritual que me están ayudando a crecer y madurar integramente como persona y creyente, así como en el conocimiento de Dios. Un granero repleto de semillas espirituales. Una fuente de revelación y de tesoros que pertenecen al reino del Señor.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
martes, 30 de diciembre de 2014
NO A LA VIOLENCIA
S. Mateo 11:12 RVR1960
"Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan."
Por mucho tiempo he tenido mis dudas respecto a la interpretación que ingente multitud de creyentes y predicadores han dado a este pasaje, dando al evangelio un caracter gerrillero y belicista. El reino de Dios, la vida espiritual, sus promesas y riquezas espirituales, no se pueden obtener jamás con violencia de ningun tipo de género.
En la edad media los cruzados pensaban que el reino de Dios que se ubicaba en Jerusalén, la ciudad santa, había que conquistarlo a fuerza de guerras con espadas. En el santo oficio (que no se lo que tenía de santo) o inquisición pensaban que era por fuerza, con torturas y mediante autos de fe que los herejes debían creer en Jesucristo y convertise.
Hoy multitud de creyentes piensan erroneamente que van a avanzar en las cosas de Dios con una actitud exigente, batallando, pataleando, decretando e imponiendo su voluntad religiosa carnal al Señor.
Los musulmanes creen que haciendo lo que ellos llaman la guerra santa entrarán en el reino de los cielos, y por esa razón asesinan, se suicidan y matan a los que tienen diferentes creencias a las de ellos.
Santiago 4:1-3 RVR1960
"¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites."
El combate, la gerra, los enfrentamientos, la violencia, nada de eso tiene que ver con el reino de Dios. Ni Él va a permitir que nadie con actitudes beligerantes siquiera pise las fronteras de su reino.
Los violentos a los que Jesús se estaba refiriendo en este pasaje eran los religiosos judios, los escribas, los fariseos, los sacerdotes e instituciones de la nación, que cuando él apareció predicando el evangelio del reino se le opusierón y le hicieron la guerra. Todos ellos se juntaron para hacer violencia, contradecir, arrebatar y destruir al Señor.
Salmos 2:1-3 RVR1960
"¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdas." (Comparar con Hechos 4:24-30)
Los violentos son los que persiguen a los hijos del reino, es decir, a aquellos que creen en Dios y han nacido de nuevo en el Espíritu. Pablo era un violento antes de convertirse, porque el perseguía a la iglesia del Señor por todo lugar, y arrebataba a los creyentes para que fuesen juzgados, encarcelados y muertos.
En ninguna manera Jesús se está refiriendo a que su reino se obtiene o posee con violencia. El Reino de Dios se alcanza sólo con fe y arrepentimiento. Esto es todo lo contrario a una actitud guerrillera, es humildad y rendición al Señorío de Jesucristo.
Observen como el significado que tiene el pasaje se hace claro en estas otras traducciones.
San Mateo 11:12 DHH
"Desde que vino Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los que usan la fuerza pretenden acabar con él."
Mateo 11:12 LBLA
"Y desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo conquistan por la fuerza."
La violencia no es ninguna virtud cristiana, es un pecado que está totalmente en contra del caracter de Dios y el Espíritu Santo.
El verbo arrebatar es el mismo que aparece en este pasaje de Juan que cito a continuación, y está relacionado con destrucción.
S.Juan 10:12 RVR1960
"Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa."
Los violentos no son hijos de Dios, sino los pacificadores serán llamados hijos de Dios, y ellos son los que heredarán la tierra. Los violentos son la cizaña que siembra el enemigo de Dios, el trigo son los hijos de Dios y del reino de los cielos.
¿Entonces, los creyentes no están en guerra espiritual? Por supuesto que sí, contra enemigos espirituales, contra las tinieblas del pecado y la injusticia. No luchamos contra las personas, ni con armas físicas, ni con nuestras propias fuerzas, sino con las armas de la luz que Dios nos ha provisto. Luchamos por medio del Espíritu de Dios y con los medios espirituales que él nos ha provisto.
2 Corintios 10:3-6 RVR1960
"Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta."
Romanos 13:12-14 RVR1960
"La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne."
Efesios 6:10-18 RVR1960
"Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;"
Si entendemos bien la vida espiritual y los principios del reino de Dios, veremos que es Dios el que pelea por nosotros las batallas, es por su gracia que seremos más que vencedores. Es el gobierno espiritual de Dios y el señorío de Jesucristo lo que debe poseernos y dominarnos. Y esto lo hace mediante una conquista de paz, de amor y de justicia, por medio de la fe en la obra de Jesús.
"Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan."
Por mucho tiempo he tenido mis dudas respecto a la interpretación que ingente multitud de creyentes y predicadores han dado a este pasaje, dando al evangelio un caracter gerrillero y belicista. El reino de Dios, la vida espiritual, sus promesas y riquezas espirituales, no se pueden obtener jamás con violencia de ningun tipo de género.
En la edad media los cruzados pensaban que el reino de Dios que se ubicaba en Jerusalén, la ciudad santa, había que conquistarlo a fuerza de guerras con espadas. En el santo oficio (que no se lo que tenía de santo) o inquisición pensaban que era por fuerza, con torturas y mediante autos de fe que los herejes debían creer en Jesucristo y convertise.
Hoy multitud de creyentes piensan erroneamente que van a avanzar en las cosas de Dios con una actitud exigente, batallando, pataleando, decretando e imponiendo su voluntad religiosa carnal al Señor.
Los musulmanes creen que haciendo lo que ellos llaman la guerra santa entrarán en el reino de los cielos, y por esa razón asesinan, se suicidan y matan a los que tienen diferentes creencias a las de ellos.
Santiago 4:1-3 RVR1960
"¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites."
El combate, la gerra, los enfrentamientos, la violencia, nada de eso tiene que ver con el reino de Dios. Ni Él va a permitir que nadie con actitudes beligerantes siquiera pise las fronteras de su reino.
Los violentos a los que Jesús se estaba refiriendo en este pasaje eran los religiosos judios, los escribas, los fariseos, los sacerdotes e instituciones de la nación, que cuando él apareció predicando el evangelio del reino se le opusierón y le hicieron la guerra. Todos ellos se juntaron para hacer violencia, contradecir, arrebatar y destruir al Señor.
Salmos 2:1-3 RVR1960
"¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdas." (Comparar con Hechos 4:24-30)
Los violentos son los que persiguen a los hijos del reino, es decir, a aquellos que creen en Dios y han nacido de nuevo en el Espíritu. Pablo era un violento antes de convertirse, porque el perseguía a la iglesia del Señor por todo lugar, y arrebataba a los creyentes para que fuesen juzgados, encarcelados y muertos.
En ninguna manera Jesús se está refiriendo a que su reino se obtiene o posee con violencia. El Reino de Dios se alcanza sólo con fe y arrepentimiento. Esto es todo lo contrario a una actitud guerrillera, es humildad y rendición al Señorío de Jesucristo.
Observen como el significado que tiene el pasaje se hace claro en estas otras traducciones.
San Mateo 11:12 DHH
"Desde que vino Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los que usan la fuerza pretenden acabar con él."
Mateo 11:12 LBLA
"Y desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo conquistan por la fuerza."
La violencia no es ninguna virtud cristiana, es un pecado que está totalmente en contra del caracter de Dios y el Espíritu Santo.
El verbo arrebatar es el mismo que aparece en este pasaje de Juan que cito a continuación, y está relacionado con destrucción.
S.Juan 10:12 RVR1960
"Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa."
Los violentos no son hijos de Dios, sino los pacificadores serán llamados hijos de Dios, y ellos son los que heredarán la tierra. Los violentos son la cizaña que siembra el enemigo de Dios, el trigo son los hijos de Dios y del reino de los cielos.
¿Entonces, los creyentes no están en guerra espiritual? Por supuesto que sí, contra enemigos espirituales, contra las tinieblas del pecado y la injusticia. No luchamos contra las personas, ni con armas físicas, ni con nuestras propias fuerzas, sino con las armas de la luz que Dios nos ha provisto. Luchamos por medio del Espíritu de Dios y con los medios espirituales que él nos ha provisto.
2 Corintios 10:3-6 RVR1960
"Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta."
Romanos 13:12-14 RVR1960
"La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne."
Efesios 6:10-18 RVR1960
"Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;"
Si entendemos bien la vida espiritual y los principios del reino de Dios, veremos que es Dios el que pelea por nosotros las batallas, es por su gracia que seremos más que vencedores. Es el gobierno espiritual de Dios y el señorío de Jesucristo lo que debe poseernos y dominarnos. Y esto lo hace mediante una conquista de paz, de amor y de justicia, por medio de la fe en la obra de Jesús.
martes, 23 de diciembre de 2014
LA REVELACIÓN Y LA GRACIA
Es imposible descubrir la gracia de Dios si no es por revelación, y viceversa.
Hay quienes opinan que ya no hay revelación, que con la manifestación de Jesucristo y el mensaje apostólico de primer siglo se terminó todo cuanto Dios tenía que decir.
Sin embargo, no es eso lo que nos enseñan las escrituras por medio de las palabras de Jesús y los escritos apostólicos.
Aún lo que fue dicho y escrito por revelación como doctrina cristiana es necesario que les sea revelado a los hombres por medio del Espíritu de forma particular, de manera que sepan como llevar a la práctica toda la enseñanza y obra del Señor.
El conocimiento que la mente natural puede concebir de la verdad espiritual de Dios es ínfimo, por no decir nulo, se hace necesaria la intervención de Dios mediante su gracia por medio del Espíritu.
1 Corintios 2:14 RVR1960
"Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente."
La revelación es el medio a través del cual el Señor nos muestra su gracia o provisión. Es la revelación de la verdad por medio del Espíritu que nos hace conocer todo cuanto el Señor nos ha concedido.
La religión y conocimiento teológico sin revelación carecerá de gracia, y sin gracia no habrá poder espiritual.
De manera que la revelación de Dios y la gracia trabajan juntas en la vida de los creyentes y son inseparables. No hay revelación pequeña, toda es sobrenatural y procedente del Espíritu, es la sabiduría que viene de arriba; cualquier creyente que ama a Dios puede recibir la revelación y sabiduría que viene del Señor.
El Señor ha dado su Espíritu a cada creyente, y con él la capacidad para descubrir todo lo que les ha sido concedido como herencia; para que por medio de la revelación y la gracia sepan comprender el alcance de la obra de Cristo y saber como recibirlo todo y aplicarlo en la experiencia.
1 Corintios 2:12-13 RVR1960
"Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual."
Ahora bien, la revelación debemos procesarla por medio de la meditación y reflexión, para que ésta llegue a iluminar todo nuestro ser, y a formar parte de él. De esa forma iremos progresando en el Señor y creceremos tanto en revelación como en gracia. Lo que quiero decir, es que el Señor nos irá aumentando la revelación y la gracia a medida que nos apropiamos progresivamente lo que nos va dando, aunque al principio nos parezca muy poquito. Nunca menosprecie una revelación de Dios, o una palabra Suya, por muy insignificante que le parezca al principio, retengala, reflexione en ella y descubrirá como le abre las puertas a nuevos tesoros espirituales.
Hay quienes opinan que ya no hay revelación, que con la manifestación de Jesucristo y el mensaje apostólico de primer siglo se terminó todo cuanto Dios tenía que decir.
Sin embargo, no es eso lo que nos enseñan las escrituras por medio de las palabras de Jesús y los escritos apostólicos.
Aún lo que fue dicho y escrito por revelación como doctrina cristiana es necesario que les sea revelado a los hombres por medio del Espíritu de forma particular, de manera que sepan como llevar a la práctica toda la enseñanza y obra del Señor.
El conocimiento que la mente natural puede concebir de la verdad espiritual de Dios es ínfimo, por no decir nulo, se hace necesaria la intervención de Dios mediante su gracia por medio del Espíritu.
1 Corintios 2:14 RVR1960
"Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente."
La revelación es el medio a través del cual el Señor nos muestra su gracia o provisión. Es la revelación de la verdad por medio del Espíritu que nos hace conocer todo cuanto el Señor nos ha concedido.
La religión y conocimiento teológico sin revelación carecerá de gracia, y sin gracia no habrá poder espiritual.
De manera que la revelación de Dios y la gracia trabajan juntas en la vida de los creyentes y son inseparables. No hay revelación pequeña, toda es sobrenatural y procedente del Espíritu, es la sabiduría que viene de arriba; cualquier creyente que ama a Dios puede recibir la revelación y sabiduría que viene del Señor.
El Señor ha dado su Espíritu a cada creyente, y con él la capacidad para descubrir todo lo que les ha sido concedido como herencia; para que por medio de la revelación y la gracia sepan comprender el alcance de la obra de Cristo y saber como recibirlo todo y aplicarlo en la experiencia.
1 Corintios 2:12-13 RVR1960
"Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual."
Ahora bien, la revelación debemos procesarla por medio de la meditación y reflexión, para que ésta llegue a iluminar todo nuestro ser, y a formar parte de él. De esa forma iremos progresando en el Señor y creceremos tanto en revelación como en gracia. Lo que quiero decir, es que el Señor nos irá aumentando la revelación y la gracia a medida que nos apropiamos progresivamente lo que nos va dando, aunque al principio nos parezca muy poquito. Nunca menosprecie una revelación de Dios, o una palabra Suya, por muy insignificante que le parezca al principio, retengala, reflexione en ella y descubrirá como le abre las puertas a nuevos tesoros espirituales.
martes, 4 de noviembre de 2014
SOBRE LA SANTIDAD Y LA GRACIA (PARTE 2)
La voluntad del Señor es que cada creyente avance hasta alcanzar la madurez conforme al caracter de Jesús, labor que Dios lleva a cabo por medio de su palabra, los ministerios, el Espíritu Santo, su señorío, su providencia y la operación de su gracia, en virtud de la obra consumada de Jesucristo.
El dilema por el que trato este tema no es sobre si el buscar la santidad y no el pecado, asunto que queda muy claro en la palabra de Dios en cuanto a lo que es la voluntad de Dios. Sino mas bien cómo y en que manera vamos a alcanzar la santificación y las demás virtudes de caracter espiritual cristiano. La santificación y la gracia no están de ninguna manera separadas ni reñidas como algunos pretenden hacernos creer. Los que piensan eso no han entendido la vida cristiana ni conocen el poder del evangelio de Jesucristo.
La gracia del Señor es precisamente el camino que nos conduce a la santidad y a una vida de plena comunión con Dios. Iremos examinando algunos pasajes bíblicos para dejar claramente demostrado que es única y exclusivamente por medio de la fe en la gracia de nuestro Señor Jesucristo que podemos hacer la voluntad de Dios, agradarlo y servirlo.
UN MAL ENTENDIMIENTO
Romanos 6:14-15 RVR1960
"Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera."
Algunos creyentes que oían las enseñanzas de Pablo en directo o cuando sus cartas eran leídas en las iglesias lo malinterpretaban, hoy sucede un tanto de lo mismo. No obstante, el apóstol se adelantaba a reponder las posibles objeciones y malos entendidos. La doctrina de la gracia como otras enseñanzas resulta ser aún hoy día un tema de controversia y muy mal entendido entre los cristianos.
Muchos contemporáneos del apóstol entendían que la gracia les otorgaba licencia para pecar, y no solo eso, sino que creían, que cuanto más pecado cometiesen recibirían mayor gracia. Por otro lado, algunos, al no entender el mensaje del evangelio y de la suficiencia de la obra de Jesucristo querían volver al cumplimiento de las leyes judías que se situaba al extremo opuesto de la fe y de aquel libertinaje que algunos podían entender acerca del mensaje de la gracia.
El pecado es todo lo contrario a la virtud y caracter cristiano, es la violación o transgresión del amor y de toda justicia hacia Dios y nuestro prójimo. El pecado es transgresión de la ley y es también saber hacer lo bueno y no hacerlo. También es pecado la no creencia en Dios y oponerse y resistir a la verdad del mensaje del evangelio.
En el pasaje que he citado de Romanos el apóstol Pablo es contundente al decir "Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia." Esto es un mensaje de liberación, es la declaración de una poderosa verdad tocante al evangelio de Jesucristo y el nuevo pacto en su sangre.
El pecado no gobierna, no subyuga, no reina sobre los creyentes que están posicionados y viviendo bajo la gracia. Lo contrario también es verdad, en el sentido de que si estamos bajo la ley e intentamos agradar a Dios mediante la observancia del antiguo pacto, entonces seremos esclavos del pecado, y estaremos dominados por él.
La diferencia de estar bajo la ley o por el contrario estar bajo la gracia, se encuentra en si el pecado nos está esclavizando y gobernando nuestras vidas, o por el contrario hemos sido liberados de su poder controlador.
LA OBRA DE LA CRUZ
Ahora bien, para experimentar el poder liberador de la gracia, de la esclavitud al pecado, necesitamos ver en la obra de Jesús más allá del perdón de nuestros pecados.
Jesús no solo murió por nuestros pecados ni tampoco murió sólo. Es en la obra completa de la cruz y en la resurrección de Jesucristo que se despliega la abundante gracia de Dios. Se hace necesario examinar el contexto de Romanos para comprender sobre que verdad concreta se fundamenta nuestra liberación del pecado.
Romanos 6:1-2 RVR1960
¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?
Pablo está hablando a los creyentes, que por serlos han muerto al pecado. Ahora bien, debemos entender que esta muerte al pecado no es un acto que realizamos por nuestra cuenta, no es a consecuencia de nuestro propio sacrificio, sino de nuestra inclusión en la muerte de Jesús. De modo que estar muertos al pecado y seguir viviendo en él no es posible, es la idea que nos está dando el apóstol.
No obstante, es una verdad fundamentada en hechos y que necesitamos conocer, creer y aplicar. En este capítulo seis de Romanos nos explica Pablo el significado simbólico del bautismo, que es una identificación con la muerte y resurección de Jesús. Más allá del símbolo se encuentra su significado más profundo, la realidad espiritual. En la comprensión de la realidad espiritual es desatado el poder de Dios que operará nuestra liberación.
Romanos 6:6 RVR1960
"sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado."
En este versículo 6 de Romanos se descubre el hecho concreto y la verdad histórica y transcendente en la que debemos fundar la fe de manera que podamos experimentar el poder de la gracia liberadora.
Aquí descubrimos algo maravilloso, y es que la obra de la cruz y la gracia operan juntas, son inseparables. Toda provisión, poder, liberación y riqueza espiritual nos han sido otorgados en la obra del Calvario, mediante la muerte y resurrección de Jesucristo.
El hecho que debemos creer, es que los que hemos creído y hemos sido bautizados en Cristo hemos muerto juntamente con él. El cuerpo de pecado, correspondiente al viejo hombre fue desactivado en la obra de la cruz, en la muerte de Jesús. Al aceptar este hecho histórico por la fe es que experimentamos a continuación un vivir para Dios en santidad, y el pecado no se enseñorea de nosotros.
Algo que todavía les cuesta muchísimo creer a los cristianos es que no se puede producir ni tener el caracter de Cristo y las virtudes o valores cristianos aparte de la vida de Dios. No son aspectos de la vida cristiana que producimos a nuestro antojo y por nuestros propios esfuerzos y capacidades naturales. Son frutos del Espíritu que por medio de la gracia y la realidad de la presencia Espiritual de Dios se producen en nuestro ser.
Estar bajo la gracia es estar situados en el nuevo pacto, por lo que quiere decir que somos cristo-centricos.
Estar en la gracia significa que nos hemos hecho participantes de la cruz y muerte de nuestro Señor Jesucristo. Por lo que vivimos en vida nueva resucitada por el poder del Espíritu Santo.
Vivir en la gracia es estar bajo el gobierno de Dios y por tanto sujetos al señorío de Jesucristo.
Viviendo bajo la gracia es como aprendemos en la práctica a vivir por la fe y agradar a Dios en santidad, piedad y justicia.
Tito 2:11-14 RVR1960
"Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras."
No somos salvos por nuestras buenas obras, sino que Dios nos salva por medio de la fe para que estando posicionados en su gracia hagamos las buenas obras que él ha preparado de antemano.
En la gracia no hay lugar para la jactancia personal, toda gloria es atribuida al Señor.
El dilema por el que trato este tema no es sobre si el buscar la santidad y no el pecado, asunto que queda muy claro en la palabra de Dios en cuanto a lo que es la voluntad de Dios. Sino mas bien cómo y en que manera vamos a alcanzar la santificación y las demás virtudes de caracter espiritual cristiano. La santificación y la gracia no están de ninguna manera separadas ni reñidas como algunos pretenden hacernos creer. Los que piensan eso no han entendido la vida cristiana ni conocen el poder del evangelio de Jesucristo.
La gracia del Señor es precisamente el camino que nos conduce a la santidad y a una vida de plena comunión con Dios. Iremos examinando algunos pasajes bíblicos para dejar claramente demostrado que es única y exclusivamente por medio de la fe en la gracia de nuestro Señor Jesucristo que podemos hacer la voluntad de Dios, agradarlo y servirlo.
UN MAL ENTENDIMIENTO
Romanos 6:14-15 RVR1960
"Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera."
Algunos creyentes que oían las enseñanzas de Pablo en directo o cuando sus cartas eran leídas en las iglesias lo malinterpretaban, hoy sucede un tanto de lo mismo. No obstante, el apóstol se adelantaba a reponder las posibles objeciones y malos entendidos. La doctrina de la gracia como otras enseñanzas resulta ser aún hoy día un tema de controversia y muy mal entendido entre los cristianos.
Muchos contemporáneos del apóstol entendían que la gracia les otorgaba licencia para pecar, y no solo eso, sino que creían, que cuanto más pecado cometiesen recibirían mayor gracia. Por otro lado, algunos, al no entender el mensaje del evangelio y de la suficiencia de la obra de Jesucristo querían volver al cumplimiento de las leyes judías que se situaba al extremo opuesto de la fe y de aquel libertinaje que algunos podían entender acerca del mensaje de la gracia.
El pecado es todo lo contrario a la virtud y caracter cristiano, es la violación o transgresión del amor y de toda justicia hacia Dios y nuestro prójimo. El pecado es transgresión de la ley y es también saber hacer lo bueno y no hacerlo. También es pecado la no creencia en Dios y oponerse y resistir a la verdad del mensaje del evangelio.
En el pasaje que he citado de Romanos el apóstol Pablo es contundente al decir "Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia." Esto es un mensaje de liberación, es la declaración de una poderosa verdad tocante al evangelio de Jesucristo y el nuevo pacto en su sangre.
El pecado no gobierna, no subyuga, no reina sobre los creyentes que están posicionados y viviendo bajo la gracia. Lo contrario también es verdad, en el sentido de que si estamos bajo la ley e intentamos agradar a Dios mediante la observancia del antiguo pacto, entonces seremos esclavos del pecado, y estaremos dominados por él.
La diferencia de estar bajo la ley o por el contrario estar bajo la gracia, se encuentra en si el pecado nos está esclavizando y gobernando nuestras vidas, o por el contrario hemos sido liberados de su poder controlador.
LA OBRA DE LA CRUZ
Ahora bien, para experimentar el poder liberador de la gracia, de la esclavitud al pecado, necesitamos ver en la obra de Jesús más allá del perdón de nuestros pecados.
Jesús no solo murió por nuestros pecados ni tampoco murió sólo. Es en la obra completa de la cruz y en la resurrección de Jesucristo que se despliega la abundante gracia de Dios. Se hace necesario examinar el contexto de Romanos para comprender sobre que verdad concreta se fundamenta nuestra liberación del pecado.
Romanos 6:1-2 RVR1960
¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?
Pablo está hablando a los creyentes, que por serlos han muerto al pecado. Ahora bien, debemos entender que esta muerte al pecado no es un acto que realizamos por nuestra cuenta, no es a consecuencia de nuestro propio sacrificio, sino de nuestra inclusión en la muerte de Jesús. De modo que estar muertos al pecado y seguir viviendo en él no es posible, es la idea que nos está dando el apóstol.
No obstante, es una verdad fundamentada en hechos y que necesitamos conocer, creer y aplicar. En este capítulo seis de Romanos nos explica Pablo el significado simbólico del bautismo, que es una identificación con la muerte y resurección de Jesús. Más allá del símbolo se encuentra su significado más profundo, la realidad espiritual. En la comprensión de la realidad espiritual es desatado el poder de Dios que operará nuestra liberación.
Romanos 6:6 RVR1960
"sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado."
En este versículo 6 de Romanos se descubre el hecho concreto y la verdad histórica y transcendente en la que debemos fundar la fe de manera que podamos experimentar el poder de la gracia liberadora.
Aquí descubrimos algo maravilloso, y es que la obra de la cruz y la gracia operan juntas, son inseparables. Toda provisión, poder, liberación y riqueza espiritual nos han sido otorgados en la obra del Calvario, mediante la muerte y resurrección de Jesucristo.
El hecho que debemos creer, es que los que hemos creído y hemos sido bautizados en Cristo hemos muerto juntamente con él. El cuerpo de pecado, correspondiente al viejo hombre fue desactivado en la obra de la cruz, en la muerte de Jesús. Al aceptar este hecho histórico por la fe es que experimentamos a continuación un vivir para Dios en santidad, y el pecado no se enseñorea de nosotros.
Algo que todavía les cuesta muchísimo creer a los cristianos es que no se puede producir ni tener el caracter de Cristo y las virtudes o valores cristianos aparte de la vida de Dios. No son aspectos de la vida cristiana que producimos a nuestro antojo y por nuestros propios esfuerzos y capacidades naturales. Son frutos del Espíritu que por medio de la gracia y la realidad de la presencia Espiritual de Dios se producen en nuestro ser.
Estar bajo la gracia es estar situados en el nuevo pacto, por lo que quiere decir que somos cristo-centricos.
Estar en la gracia significa que nos hemos hecho participantes de la cruz y muerte de nuestro Señor Jesucristo. Por lo que vivimos en vida nueva resucitada por el poder del Espíritu Santo.
Vivir en la gracia es estar bajo el gobierno de Dios y por tanto sujetos al señorío de Jesucristo.
Viviendo bajo la gracia es como aprendemos en la práctica a vivir por la fe y agradar a Dios en santidad, piedad y justicia.
Tito 2:11-14 RVR1960
"Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras."
No somos salvos por nuestras buenas obras, sino que Dios nos salva por medio de la fe para que estando posicionados en su gracia hagamos las buenas obras que él ha preparado de antemano.
En la gracia no hay lugar para la jactancia personal, toda gloria es atribuida al Señor.
SOBRE LA SANTIDAD Y LA GRACIA (parte 1)
A causa de la ignorancia podemos sufrir de una gran sensación de temor y pánico. El error religioso además de temor produce sentimientos de culpa y de condenación, no obstante, el conocimiento de la verdad nos otorga libertad. La desinformación y ocultación de la verdad se ha convertido para multitud de lideres en instrumento de control y manipulación del pueblo llano.
A veces da la impresión de que a algunos lideres no les interesa un pueblo instruido ni con capacidad y criterio propios, que puedan poner en entredicho sus planes y proyectos. Muchos son también incapaces de aceptar que el Dios Soberano y Señor de la providencia pueda gobernar y obrar su voluntad en los individuos.
Ingente multitud de ministerios cristianos son sinceros y bien intencionados en sus enfoques de liderazgo y formas o maneras de gobernar sus grupos y congregaciones, no obstante están equivocados, y como resultado conducen a sus seguidores al error. En vez de ayudar a los creyentes a descubrir por medio de la verdad y la gracia una vida de madurez moral y espiritual responsables, les hacen dependientes de por vida de sus fuertes personalidades y ministerios.
El énfasis legalista en la enseñanza y el establecimiento de normas que condicionan más allá del mensaje del evangelio la vida de los creyentes constituyen un abismo de separación de la gracia y la verdad. Muchos lideres no han comprendido la verdad y mucho menos el obrar de la gracia. Los legalistas cometen el error de divorciar la santidad de la gracia y la gracia de la santidad.
Nadie que lea la biblia y la entienda correctamente debería ver las virtudes cristianas sean cuales sean como cosas separadas del obrar de la gracia. La santidad, la humildad, el amor, la paciencia, la bondad y cualquier valor o virtud cristiana dependen totalmente de la acción del Espíritu de Dios en el corazón y vida del creyente. Lo que si necesitamos es aprender a dar lugar para que Dios sea el que obre en nosotros tanto el querer como el hacer por su buena voluntad.
Cuando se desconoce e ignora cómo opera la gracia de Dios caemos en contradicción con la verdad y lo que significa la buena noticia del evangelio de Jesucristo. Se imponen normas humamas y leyes que corresponden al antiguo pacto, estableciendolas como condiciones para recibir las bendiciones de Dios y la salvación. Se controla a la iglesia de Jesucristo y se coharta en su libertad a los creyentes imponiendoles normas, además de una vigilancia asfixiante.
Pedro Jurado
A veces da la impresión de que a algunos lideres no les interesa un pueblo instruido ni con capacidad y criterio propios, que puedan poner en entredicho sus planes y proyectos. Muchos son también incapaces de aceptar que el Dios Soberano y Señor de la providencia pueda gobernar y obrar su voluntad en los individuos.
Ingente multitud de ministerios cristianos son sinceros y bien intencionados en sus enfoques de liderazgo y formas o maneras de gobernar sus grupos y congregaciones, no obstante están equivocados, y como resultado conducen a sus seguidores al error. En vez de ayudar a los creyentes a descubrir por medio de la verdad y la gracia una vida de madurez moral y espiritual responsables, les hacen dependientes de por vida de sus fuertes personalidades y ministerios.
El énfasis legalista en la enseñanza y el establecimiento de normas que condicionan más allá del mensaje del evangelio la vida de los creyentes constituyen un abismo de separación de la gracia y la verdad. Muchos lideres no han comprendido la verdad y mucho menos el obrar de la gracia. Los legalistas cometen el error de divorciar la santidad de la gracia y la gracia de la santidad.
Nadie que lea la biblia y la entienda correctamente debería ver las virtudes cristianas sean cuales sean como cosas separadas del obrar de la gracia. La santidad, la humildad, el amor, la paciencia, la bondad y cualquier valor o virtud cristiana dependen totalmente de la acción del Espíritu de Dios en el corazón y vida del creyente. Lo que si necesitamos es aprender a dar lugar para que Dios sea el que obre en nosotros tanto el querer como el hacer por su buena voluntad.
Cuando se desconoce e ignora cómo opera la gracia de Dios caemos en contradicción con la verdad y lo que significa la buena noticia del evangelio de Jesucristo. Se imponen normas humamas y leyes que corresponden al antiguo pacto, estableciendolas como condiciones para recibir las bendiciones de Dios y la salvación. Se controla a la iglesia de Jesucristo y se coharta en su libertad a los creyentes imponiendoles normas, además de una vigilancia asfixiante.
Pedro Jurado
viernes, 10 de octubre de 2014
PALPANDO A DIOS
ACT 17:22-31 RVR1960
"Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos."
Palpar: 2. tr. Emplear el sentido del tacto para orientarse en la oscuridad.
Dios ha concedido a todos los hombres la oportunidad de buscarle dentro del tiempo y el espacio que Él ha determinado que cada cual exista. Teniendo en cuenta que el hombre fue echado de la presencia de Dios y excluido de su reino espiritual por causa del pecado, desde entonces y hasta ahora la humanidad le busca a tientas.
Los hombres viven en la oscuridad y tinieblas espirituales, porque a causa del pecado perdieron la capacidad de percibir a Dios que es Espíritu. El cuerpo, la mente y las emociones humanas no tienen capacidad natural para discernir al Señor.
Los filósofos, intelectuales y buscadores de la ciudad de Atenas buscaban a Dios con todas sus facultades mentales y capacidad religiosa, no obstante era una busqueda a tientas que los había llevado a cometer el error de confundir al verdadero Dios con ídolos y objetos materiales.
Ingente multitud de personas adoran a un Dios desconocido, yo era uno de tantos adoradores. Oraba a algo o alquien que ignoraba por completo qué o quién era. Era un buscador en la oscuridad, un lanzador de mensajes repetitivos al aire, de ruegos y de súplicas intentando contactar con un Dios existente en alguna parte pero completamente desconocido.
A la luz de la revelación de la palabra a través de este mensaje del apóstol Pablo ¿Cómo podemos realizar una busqueda efectiva de Dios?
En primer lugar es necesario que prestemos atención al anuncio del evangelio. A Dios no le vamos a encontrar en templos hecho por los hombres. Esto por un lado nos limita y nos lleva a descartar maneras tradicionales y ancestrales de busqueda, y por otro lado se nos abre y amplía positivamente un nuevo sendero.
S.Juan 4:20-24 RVR1960
"Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren."
En segundo lugar, Dios es espíritu, y solo podemos contactar con él y adorarle por medio del espíritu, es decir, a través del único organo que corresponde con su naturaleza. Lógicamente el cuerpo y el alma serán instrumentos del espíritu y medio de expresión. No obstante es del espíritu desde donde debe operarse el control y dominio de todo el ser para una verdadera adoración y servicio a Dios.
Filipenses 3:3 RVR1960
"Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne."
En tercer lugar, nos debe quedar bien claro que el Señor no necesita de nada de lo que podamos ofrecerle o hacer por él. No se deje engañar. "ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas."
Las manos del hombre representan todo cuanto por su propia voluntad y obra quiere hacer para salvarse o agradar a Dios. El mensaje de que Dios nos necesita o que depende de lo que le demos es falso, más bien somos nosotros quien lo necesitamos a Él, y es Él quien nos da todo cuanto nos hace falta total y absolutamente por gracia.
En cuarto lugar, el privilegio de buscar a Dios es universal y no monopolio de una nación en particular, ni de una raza, ni de hombres y mujeres especiales. Dios no hace acepción de personas.
Hechos 10:34-35 RVR1960
"Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia."
En quinto lugar, debemos entender y creer que Dios está muy cerca de todos cuantos le buscan. "aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos"
Hebreos 11:6 RVR1960
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."
En sexto lugar, el arrepentimiento o vuelta a Dios y la fe son las únicas condiciones para tener un encuentro verdadero con Él.
"Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos."
"Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos."
Palpar: 2. tr. Emplear el sentido del tacto para orientarse en la oscuridad.
Dios ha concedido a todos los hombres la oportunidad de buscarle dentro del tiempo y el espacio que Él ha determinado que cada cual exista. Teniendo en cuenta que el hombre fue echado de la presencia de Dios y excluido de su reino espiritual por causa del pecado, desde entonces y hasta ahora la humanidad le busca a tientas.
Los hombres viven en la oscuridad y tinieblas espirituales, porque a causa del pecado perdieron la capacidad de percibir a Dios que es Espíritu. El cuerpo, la mente y las emociones humanas no tienen capacidad natural para discernir al Señor.
Los filósofos, intelectuales y buscadores de la ciudad de Atenas buscaban a Dios con todas sus facultades mentales y capacidad religiosa, no obstante era una busqueda a tientas que los había llevado a cometer el error de confundir al verdadero Dios con ídolos y objetos materiales.
Ingente multitud de personas adoran a un Dios desconocido, yo era uno de tantos adoradores. Oraba a algo o alquien que ignoraba por completo qué o quién era. Era un buscador en la oscuridad, un lanzador de mensajes repetitivos al aire, de ruegos y de súplicas intentando contactar con un Dios existente en alguna parte pero completamente desconocido.
A la luz de la revelación de la palabra a través de este mensaje del apóstol Pablo ¿Cómo podemos realizar una busqueda efectiva de Dios?
En primer lugar es necesario que prestemos atención al anuncio del evangelio. A Dios no le vamos a encontrar en templos hecho por los hombres. Esto por un lado nos limita y nos lleva a descartar maneras tradicionales y ancestrales de busqueda, y por otro lado se nos abre y amplía positivamente un nuevo sendero.
S.Juan 4:20-24 RVR1960
"Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren."
En segundo lugar, Dios es espíritu, y solo podemos contactar con él y adorarle por medio del espíritu, es decir, a través del único organo que corresponde con su naturaleza. Lógicamente el cuerpo y el alma serán instrumentos del espíritu y medio de expresión. No obstante es del espíritu desde donde debe operarse el control y dominio de todo el ser para una verdadera adoración y servicio a Dios.
Filipenses 3:3 RVR1960
"Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne."
En tercer lugar, nos debe quedar bien claro que el Señor no necesita de nada de lo que podamos ofrecerle o hacer por él. No se deje engañar. "ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas."
Las manos del hombre representan todo cuanto por su propia voluntad y obra quiere hacer para salvarse o agradar a Dios. El mensaje de que Dios nos necesita o que depende de lo que le demos es falso, más bien somos nosotros quien lo necesitamos a Él, y es Él quien nos da todo cuanto nos hace falta total y absolutamente por gracia.
En cuarto lugar, el privilegio de buscar a Dios es universal y no monopolio de una nación en particular, ni de una raza, ni de hombres y mujeres especiales. Dios no hace acepción de personas.
Hechos 10:34-35 RVR1960
"Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia."
En quinto lugar, debemos entender y creer que Dios está muy cerca de todos cuantos le buscan. "aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos"
Hebreos 11:6 RVR1960
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."
En sexto lugar, el arrepentimiento o vuelta a Dios y la fe son las únicas condiciones para tener un encuentro verdadero con Él.
"Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos."
jueves, 25 de septiembre de 2014
ARRUGAS EN EL ALMA
El rostro refleja el interior de la persona a la que pertenece.
Qué es el cuerpo sino el molde del alma.
Los pliegues y surcos de la piel revelan muchas veces los arañazos y dobleces interiores acumulados que se han sufrido en el transcurrir del tiempo. Y aunque el habitáculo del espíritu se pinte, se retoque y modele artificialmente, a través de sus ventanas seguirá reflejando sus sombras y soledades.
El rechazo, los fracasos, la desesperanza, la culpa, el rencor, pueden producir heridas supurantes de corrososivo ácido que marcan el alma, que corroen los huesos y disuelve las entrañas y los músculos hasta atravesar y envejecer la piel.
El desfilar de los años no perdona, y los radicales erosionan y envejecen implacables nuestras carnes como las olas desgastan las rocas. Pero más despiadados y mortales son esos radicales que encogen el alma y el espíritu, que la arañan hasta hacerla jirones, y la envenena hasta la locura. Qué crema o elixir existe para renovar el alma y el espíritu. Qué luz penetrará en la más hermética oscuridad del ser donde no hay sol ni se ven las estrellas.
¿Cómo revivirá la esperanza mustia? ¿Cómo se podrá oír de nuevo la canción de la vida? ¿Y de dónde vendrá la lluvia que hará brotar de la oscuridad de la muerte las ilusiones enterradas?
Es la gracia de Jesucristo que renueva el ser y hermosea el rostro, es el agua que Jesús nos da a beber la que refresca el alma y el espíritu. La presencia de Dios morando en el corazón del creyente le ofrece paz y consuelo, la unción del Espíritu Santo sana sus heridas y cicatriza toda brecha poniendo un cántico nuevo en los labios del que cree y ama a Dios.
Qué es el cuerpo sino el molde del alma.
Los pliegues y surcos de la piel revelan muchas veces los arañazos y dobleces interiores acumulados que se han sufrido en el transcurrir del tiempo. Y aunque el habitáculo del espíritu se pinte, se retoque y modele artificialmente, a través de sus ventanas seguirá reflejando sus sombras y soledades.
El rechazo, los fracasos, la desesperanza, la culpa, el rencor, pueden producir heridas supurantes de corrososivo ácido que marcan el alma, que corroen los huesos y disuelve las entrañas y los músculos hasta atravesar y envejecer la piel.
El desfilar de los años no perdona, y los radicales erosionan y envejecen implacables nuestras carnes como las olas desgastan las rocas. Pero más despiadados y mortales son esos radicales que encogen el alma y el espíritu, que la arañan hasta hacerla jirones, y la envenena hasta la locura. Qué crema o elixir existe para renovar el alma y el espíritu. Qué luz penetrará en la más hermética oscuridad del ser donde no hay sol ni se ven las estrellas.
¿Cómo revivirá la esperanza mustia? ¿Cómo se podrá oír de nuevo la canción de la vida? ¿Y de dónde vendrá la lluvia que hará brotar de la oscuridad de la muerte las ilusiones enterradas?
Es la gracia de Jesucristo que renueva el ser y hermosea el rostro, es el agua que Jesús nos da a beber la que refresca el alma y el espíritu. La presencia de Dios morando en el corazón del creyente le ofrece paz y consuelo, la unción del Espíritu Santo sana sus heridas y cicatriza toda brecha poniendo un cántico nuevo en los labios del que cree y ama a Dios.
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