LA GRACIA REQUIERE ARREPENTIMIENTO
Romanos 2:4 RVR1960
¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?
El arrepentimiento es un don, regalo, favor o dádiva que Dios concede por su infinita gracia.
El llamado a arrepentirnos no es algo contrario a la gracia, sino la oportunidad que Dios nos da a todos para que entremos en ella.
Muchos hombres, creyentes y no creyentes rechazan la gracia al no arrepentirse y volverse a Dios de sus pecados.
El pasaje de Romanos nos indica claramente que por la riqueza de la gracia de Dios somos guiados al arrepentimiento.
La madurez espiritual no se mide solo por los dones de ministerio, de conocimiento, de milagros o de fe que Dios nos ha concedido, sino por la profundidad de nuestro arrepentimiento, capacidad de cambio, sumisión al señorio de Cristo y reacción a la gracia del Señor.
Cómo reaccionamos a las circunstancias adversas y al trato de Dios cuando nos disciplina, dice más de nuestra espiritualidad, que cuando todo nos va según deseamos o cuando experimentamos una prosperidad exterior.
Hay riqueza espiritual infinita y bendición abundante, para todos, cuando nos volvemos en arrepentimiento y fe al Señor. Introduzco el termino fe, porque el arrepentimiento siempre debe ir acompañado de ella.
Muchas veces sentimos el dolor del fracaso, la culpa o remordimiento, pero sin embargo no terminamos de superar nuestros obstáculos, debilidades o pecados, sino que continuamos en ellos, como en un círculo vicioso, eso sucede sencillamente porque nos falta la fe en la provisión que Dios ha hecho mediante su divina gracia.
El arrepentimiento es la oportunidad que el Señor concede a todos los hombres para que sean salvos.
Arrepentirse implica el reconocimiento de nuestros propios pecados y nuestra naturaleza malvada, la confesión, la renuncia, y la fe en la provisión o gracia de Dios por medio de Jesucristo.
El acercamiento del reino de Dios a la vida de cualquier persona debe llevarle invariablemente al arrepentimiento en su sentido más exacto, es decir, a un profundo cambio. La extensa gracia de Dios manifestada en su riqueza de bondad, perdón, paciencia y bendición, tienen la misión de convencernos de nuestra necesidad de arrepentimiento y conversión.
Los creyentes que se suponen han recibido algo de conocimiento espiritual deberían estar continuamente en una disposición y actitud de volverse a Dios. Sin embargo, muchas veces lo cierto es lo contrario, su orgullo les impide humillarse, pedir perdón y arrepentirse.
El volverse a Dios debería ser una práctica diaria en los creyentes, pero ya no solo para apartarse del pecado, sino para abandonar la propia vida egocéntrica, la religiosidad carnal, y la vida fundamentada en la psique.
Nos volvemos a Dios en un acto de continua entrega a Él, para que su reino nos envuelva y nos llene de manera permanente. Nos volvemos a Dios, que mora dentro de nosotros, para ser suministrados de su gracia, de su poder y de su vida eterna.
LA GRACIA REQUIERE HUMILDAD
Santiago 4:6 RVR1960
"Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes."
La humildad es una hija del Espíritu, que nace de la unión del creyente con Jesucristo. Es una flor que sólo se cultiva en los jardines de los hermosos valles del reino de Dios.
El arrepentimiento es sólo un primer paso en la humildad, que Dios requiere de cada hombre y cada mujer. Luego debemos seguir reconociendo que no podemos hacer nada sin el Señor, excepto pecar.
La única forma de hacer frente a la tentación, al pecado, al diablo, a nuestras debilidades y a cualquier circunstancia es humillandonos bajo la poderosa mano de Dios.
La humildad no consiste en menospreciarnos a nosotros mismos ni en tener una baja estima, sino en ocupar por fe la posición o lugar que Dios tiene para cada uno de nosotros.
La humildad consiste en saber todo lo que nos ha sido dado, conocer quienes somos, cuál es nuestra procedencia y cuál nuestra finalidad en la vida. Y sabiendo estas cosas rendir nuestras vidas en servicio al Señor.
Justamente fue así como procedió el Señor en este mundo, y es así como él espera que actuemos todos los que hemos creído. (Juan 13:3-14)
LA GRACIA REQUIERE CONSAGRACIÓN A DIOS EN TODA PUREZA
Rom.12.1-2.RVR1960 "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."
La consagración ni ninguno de los requerimientos que hemos visto hasta ahora debemos entenderlos como obras o prácticas que hacemos para merecer la gracia, sino mas bien como respuesta a su influencia. Nuestra disposición es permanecer conectados al origen y fuente, desde donde fluye la gracia abundante.
Tit.2.11-14.RVR1960 "Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras."
Mensajes biblicos y reflexiones sobre la vida espiritual que me están ayudando a crecer y madurar integramente como persona y creyente, así como en el conocimiento de Dios. Un granero repleto de semillas espirituales. Una fuente de revelación y de tesoros que pertenecen al reino del Señor.
sábado, 27 de junio de 2015
martes, 23 de junio de 2015
LOS REQUERIMIENTOS DE LA GRACIA
Hebreos 6:7-9 RVR1960
"Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada. Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así."
¿Hay algo que nos exija o demande la gracia? Permitanme que sea conciso y claro desde el principio, la gracia lo exige todo absolutamente, y por medio de ella Dios espera una total sujeción y obediencia de parte de todos los creyentes.
Pregunto yo, ¿Qué exije la lluvia de la tierra que moja? o ¿Qué demanda el sol de toda vida que puebla nuestro planeta por dar su luz y calor? o ¿Qué se espera de los humanos del disfrute de todo recurso existente en la tierra, el mar y el aire? ¿Qué nos exige el oxígeno que respiramos, el agua que bebemos, el alimento que comemos?
Cuando ofrecemos un regalo, hacemos un favor a alguien o suplimos la necesidad de unos pocos o de muchos de manera generosa ¿Qué esperamos como resultado? ¿Qué respuesta suele haber?
Amamos a Dios, porque él nos amó primero. Es fácil amar al Señor cuando comprendemos su amor por nosotros y recibimos por fe su abundante gracia.
Ahora bien, la gracia es la caricia o abrazo más mortal de Dios a la naturaleza humana, destruye el ego con toda su vanagloria y nos lleva a una total dependencia de Él.
El mensaje de la gracia es dulce, amable y proveedor, no obstante nos deja completamente desnudos y humillados ante Dios. Es la obra hecha por Dios que acaba con toda religiosidad carnal.
¿Díganme ustedes en que sentido es la gracia un mensaje flojo? No lo es en absoluto, nos lleva a creer a Dios, a amarle y actuar por fe.
La obra de la gracia requiere una respuesta de fe y compromiso firme con el Señor.
El propósito y fin de la gracia es que hagamos la voluntad de Dios, llevandonos a vivir en unión y comunión con Él, supliendonos cuánto es necesario para que todo ello sea posible.
LA GRACIA REQUIERE FE
Romanos 5:1-2 RVR1960
"Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios."
Es por la fe que tenemos acceso a la gracia de Dios. Cualquier manifestación o efecto de la gracia de Dios lo experimentamos por la fe.
Es decir, que toda obra del Señor, todo cuanto nos da, y toda experiencia espiritual cristiana, serán por gracia, y solamente podrán ser apropiadas o recibidas por la fe.
"por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia"
La entrada en la gracia es por medio de la fe de Jesucristo. El Señor tiene gracia abundante para darnos, sin embargo, Él no la otorgará de cualquier manera, aunque sea gratuita, sino por Jesucristo y a través de la fe. Jesús es la entrada o puerta para experimentar las bendiciones del Padre.
Por medio de la fe en Jesucristo somos justificados y tenemos paz con Dios.
Por medio de la fe en Jesús recibimos salvación y vida eterna.
S.Juan 10:9 RVR1960
"Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos."
Por medio de la fe en Jesús recibimos la bebida y la comida espiritual que nos satisface profundamente.
S.Juan 6:55-57 RVR1960
"Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí."
Por medio de la fe en Jesús tenemos gran alegría y esperanza en las tribulaciones. Entendemos que Dios está al control de todo, y que todas las cosas que nos acontecen serán para un mayor beneficio espiritual nuestro.
Nuestra fe en Jesús y el gloriarnos en la esperanza que tenemos en Dios permiten que cualquier cosa aunque nos haga sufrir o estar en necesidad, nos hagan crecer y madurar espiritualmente. Y todo ello es posible por el obrar de la gracia de Dios en nuestros corazones.
Por medio de la fe en Cristo somos reconciliados con Dios y permanecemos en comunión con Él. Estar reconciliados es mucho más que un acercamiento esporádico a Dios, es permanecer en una comunión continua con Él.
Es cuando la fe se junta con la gracia que podemos ser salvos, no hay otro camino ni existe ningún otro medio.
Efesios 2:8 RVR1960
"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios"
ROM 9:16 RVR60"Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia."
Este pasaje representa un fuerte correctivo para nuestro orgullo en cuanto a nuestro constante empeño de alcanzar la salvación por nosotros mismos; las bendiciones de Dios y sus promesas no las podemos alcanzar por medio de nuestros propios esfuerzos ni buenas obras.
Es muy chocante para la mentalidad del hombre natural aceptar y recibir algo de forma inmerecida y gratuita.Todo es por gracia, la elección, la salvación, la adopción, el llamado y toda bendición de Dios.
Dios ha provisto todo lo necesario sin que nosotros podamos añadir nada.
Entonces ¿qué nos corresponde hacer a nosotros? Simplemente creer a Dios; esa es la obra que Dios espera de todas y cada una de sus criaturas.
S.Juan 6:27-29 RVR60
"Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Ésta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado."
Pero observe en este pasaje algo curioso, la fe no es una actitud pasiva, sino que es una virtud o un valor activo, es trabajo. Por eso dice el pasaje "Trabajad", es una paradoja o contradicción aparente, porque "fe" y "trabajo" parecen opuestos.
Lo que debemos entender es que la fe es el medio por el cual las obras de Dios se llevan a cabo. "El justo vivirá por su fe" es decir, actuará y obrará por ella.
Digamos para entendernos que la fe es lo que nos conecta con la energía y poder de Dios el cual nos capacita para obedecerle y realizar todas las obras que el demanda de nosotros. La fe pone en acción la gracia de Dios en nuestras vidas. "Pero sin fe es imposible agradar a Dios" (Hebreos 11:6a)
Cuando dice la escritura que "No depende del que quiere, ni del que corre....." Es importante entender que se refiere al que por medio de sus propia fuerza natural o carnal y dependiendo de si mismo quiere agradar a Dios. Pero la fe nos lleva a depender totalmente de Dios recibiendo por gracia todo cuanto Él ha hecho.
Un pasaje que nos permite entender esto muy bien se encuentra en primera de corintios.
1 Corintios 15:10-11 RVR60
"Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído."
El apóstol Pablo declara aquí que ha trabajado, es decir, que ha obrado mucho, pero no él solo, sino por la gracia de Dios actuando en su vida.Dios no va a hacer su obra en nosotros, ni en nádie, sin su consentimiento y aprobación.
Dios siempre requerirá nuestra colaboración, así lo enseña la escritura y nos lo confirma la experiencia y el obrar del Espíritu Santo.
Debemos depender de la gracia de Dios, de su favor, de su misericordia; para obtener los recursos de Dios necesitamos hacer uso de los medios y maneras que Dios nos ha provisto.
"Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada. Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así."
¿Hay algo que nos exija o demande la gracia? Permitanme que sea conciso y claro desde el principio, la gracia lo exige todo absolutamente, y por medio de ella Dios espera una total sujeción y obediencia de parte de todos los creyentes.
Pregunto yo, ¿Qué exije la lluvia de la tierra que moja? o ¿Qué demanda el sol de toda vida que puebla nuestro planeta por dar su luz y calor? o ¿Qué se espera de los humanos del disfrute de todo recurso existente en la tierra, el mar y el aire? ¿Qué nos exige el oxígeno que respiramos, el agua que bebemos, el alimento que comemos?
Cuando ofrecemos un regalo, hacemos un favor a alguien o suplimos la necesidad de unos pocos o de muchos de manera generosa ¿Qué esperamos como resultado? ¿Qué respuesta suele haber?
Amamos a Dios, porque él nos amó primero. Es fácil amar al Señor cuando comprendemos su amor por nosotros y recibimos por fe su abundante gracia.
Ahora bien, la gracia es la caricia o abrazo más mortal de Dios a la naturaleza humana, destruye el ego con toda su vanagloria y nos lleva a una total dependencia de Él.
El mensaje de la gracia es dulce, amable y proveedor, no obstante nos deja completamente desnudos y humillados ante Dios. Es la obra hecha por Dios que acaba con toda religiosidad carnal.
¿Díganme ustedes en que sentido es la gracia un mensaje flojo? No lo es en absoluto, nos lleva a creer a Dios, a amarle y actuar por fe.
La obra de la gracia requiere una respuesta de fe y compromiso firme con el Señor.
El propósito y fin de la gracia es que hagamos la voluntad de Dios, llevandonos a vivir en unión y comunión con Él, supliendonos cuánto es necesario para que todo ello sea posible.
LA GRACIA REQUIERE FE
Romanos 5:1-2 RVR1960
"Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios."
Es por la fe que tenemos acceso a la gracia de Dios. Cualquier manifestación o efecto de la gracia de Dios lo experimentamos por la fe.
Es decir, que toda obra del Señor, todo cuanto nos da, y toda experiencia espiritual cristiana, serán por gracia, y solamente podrán ser apropiadas o recibidas por la fe.
"por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia"
La entrada en la gracia es por medio de la fe de Jesucristo. El Señor tiene gracia abundante para darnos, sin embargo, Él no la otorgará de cualquier manera, aunque sea gratuita, sino por Jesucristo y a través de la fe. Jesús es la entrada o puerta para experimentar las bendiciones del Padre.
Por medio de la fe en Jesucristo somos justificados y tenemos paz con Dios.
Por medio de la fe en Jesús recibimos salvación y vida eterna.
S.Juan 10:9 RVR1960
"Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos."
Por medio de la fe en Jesús recibimos la bebida y la comida espiritual que nos satisface profundamente.
S.Juan 6:55-57 RVR1960
"Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí."
Por medio de la fe en Jesús tenemos gran alegría y esperanza en las tribulaciones. Entendemos que Dios está al control de todo, y que todas las cosas que nos acontecen serán para un mayor beneficio espiritual nuestro.
Nuestra fe en Jesús y el gloriarnos en la esperanza que tenemos en Dios permiten que cualquier cosa aunque nos haga sufrir o estar en necesidad, nos hagan crecer y madurar espiritualmente. Y todo ello es posible por el obrar de la gracia de Dios en nuestros corazones.
Por medio de la fe en Cristo somos reconciliados con Dios y permanecemos en comunión con Él. Estar reconciliados es mucho más que un acercamiento esporádico a Dios, es permanecer en una comunión continua con Él.
Es cuando la fe se junta con la gracia que podemos ser salvos, no hay otro camino ni existe ningún otro medio.
Efesios 2:8 RVR1960
"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios"
ROM 9:16 RVR60"Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia."
Este pasaje representa un fuerte correctivo para nuestro orgullo en cuanto a nuestro constante empeño de alcanzar la salvación por nosotros mismos; las bendiciones de Dios y sus promesas no las podemos alcanzar por medio de nuestros propios esfuerzos ni buenas obras.
Es muy chocante para la mentalidad del hombre natural aceptar y recibir algo de forma inmerecida y gratuita.Todo es por gracia, la elección, la salvación, la adopción, el llamado y toda bendición de Dios.
Dios ha provisto todo lo necesario sin que nosotros podamos añadir nada.
Entonces ¿qué nos corresponde hacer a nosotros? Simplemente creer a Dios; esa es la obra que Dios espera de todas y cada una de sus criaturas.
S.Juan 6:27-29 RVR60
"Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Ésta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado."
Pero observe en este pasaje algo curioso, la fe no es una actitud pasiva, sino que es una virtud o un valor activo, es trabajo. Por eso dice el pasaje "Trabajad", es una paradoja o contradicción aparente, porque "fe" y "trabajo" parecen opuestos.
Lo que debemos entender es que la fe es el medio por el cual las obras de Dios se llevan a cabo. "El justo vivirá por su fe" es decir, actuará y obrará por ella.
Digamos para entendernos que la fe es lo que nos conecta con la energía y poder de Dios el cual nos capacita para obedecerle y realizar todas las obras que el demanda de nosotros. La fe pone en acción la gracia de Dios en nuestras vidas. "Pero sin fe es imposible agradar a Dios" (Hebreos 11:6a)
Cuando dice la escritura que "No depende del que quiere, ni del que corre....." Es importante entender que se refiere al que por medio de sus propia fuerza natural o carnal y dependiendo de si mismo quiere agradar a Dios. Pero la fe nos lleva a depender totalmente de Dios recibiendo por gracia todo cuanto Él ha hecho.
Un pasaje que nos permite entender esto muy bien se encuentra en primera de corintios.
1 Corintios 15:10-11 RVR60
"Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído."
El apóstol Pablo declara aquí que ha trabajado, es decir, que ha obrado mucho, pero no él solo, sino por la gracia de Dios actuando en su vida.Dios no va a hacer su obra en nosotros, ni en nádie, sin su consentimiento y aprobación.
Dios siempre requerirá nuestra colaboración, así lo enseña la escritura y nos lo confirma la experiencia y el obrar del Espíritu Santo.
Debemos depender de la gracia de Dios, de su favor, de su misericordia; para obtener los recursos de Dios necesitamos hacer uso de los medios y maneras que Dios nos ha provisto.
miércoles, 3 de junio de 2015
GRACIA SOBRE GRACIA
S.Juan 1:16 RVR1960
"Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia."
¿Es posible abusar de la gracia de Dios? Algunos creyentes opinan que sí. Yo no lo tengo tan claro. ¿Cómo se puede abusar de algo que nos ha sido dado sin medida y sin merecerlo? No obstante, si el abuso de la gracia fuera posible, sería Dios el ofendido. Sin embargo, Dios es bueno, y el nos ama y nos da más y más, aunque no lo merezcamos. ¿Puede abusar alguien de Dios? ¿Puede engañarlo alguien?
La gracia siempre cumple con su propósito o función en aquellos que la reciben.
Hay quienes se ofenden porque Dios es generoso y bueno. Como por ejemplo, el hermano mayor de la parábola del hijo pródigo. O los obreros que trabajaron en la viña, que se ofendieron y tuvieron envidia porque el padre de familia pagó a algunos más de lo que merecían.
El legalismo está en contraposición con la gracia, y llena los corazones de envidia, mezquindad y juicio hacia los hermanos.
Todos necesitamos siempre más de la gracia de Dios, debemos procurar apropiarnos de su abundancia; según las escrituras, Dios está dispuesto para derramar su gracia sobreabundantemente. Esto implica un entendimiento y apropiación de la verdad en cuanto a todo lo que por medio de Cristo ha sido hecho por nosotros.
Si desconocemos el evangelio de Dios en su profundidad y sus implicaciones nuestra experiencia de la gracia de Dios será muy limitada.
Ahora bien, esto no significa que tengamos que ser un compendio de teología andante, pero si conocer ciertas verdades fundamentales reveladas en Jesucristo. La gracia de Dios actua dandonos libertad espiritual y capacidad para servir al Señor, nos otorga poder y revelación de Dios; y todo esto se opera en conjunto con la verdad.
De modo que la gracia y la verdad trabajan juntas. La gracia opera en la vida de los creyentes siempre de acuerdo a la verdad revelada.
El Señor, el buen Pastor de nuestras almas nos ha preparado una suculenta mesa repleta de manjares deliciosos, alimento espiritual, pan del cielo. Todos estamos invitados a participar de este opíparo banquete.
Isaías 55:1-3 RVR1960
"A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David."
Necesitamos tener comprensión de cómo obra la gracia. Aunque estemos hablando de una sola gracia, ésta es multiforme, es decir, que se manifiesta en muchas formas y maneras.
Dios da su gracia sin límites "gracia sobre gracia" sin embargo, la vamos recibiendo según nuestra comprensión de la verdad. Es decir, que va en aumento según vamos adentrandonos en la revelación de Dios y profundizando en nuestra relación con Él.
El pasaje de Juan 1:16 nos da la idea de una progresión o aumento en su manifestación. Más de lo mismo en su esencia, pero alcanzando o supliendo diferente necesidad.
Pongamos algún ejemplo: Está la gracia que se ha manifestado para perdón y justificación. Ésta se hace realidad o patente en todos aquellos que creen el Evangelio y se arrepienten. Somos salvos por su gracia, en base a su sacrificio expiatorio, en el momento en que creemos en Jesús y lo recibimos como nuestro Salvador.
Lo anteriormente expuesto es sólo el comienzo, la gracia de Cristo sigue actuando en nuestras vidas en base a toda la obra que Dios ha realizado por medio de él. La gracia de Dios nos traerá liberación del pecado por medio de una profundización y mayor entendimiento de la obra de la Cruz; es lo que entendemos por santificación.
La llenura del Espíritu Santo, el poder de Dios que se manifiesta por medio de su gracia en nuestras debilidades, los dones del Espíritu, la gracia o capacidad para el servicio de los creyentes etc, etc. Y así, gracia sobre gracia.
El concepto de la gracia es para muchos creyentes algo abstracto, sin embargo, lo creen así porque la han disociado de la verdad. La gracia opera en toda su fuerza cuando es entendida y recibida en base a la revelación de la verdad. La verdad da forma y define con claridad los caminos por los que podemos acceder al maravilloso oceano de la gracia de Dios.
Se hace necesario que los creyentes hagamos un acercamiento reflexivo a este tema tan importante de la gracia.
Podemos estar bajo la gracia de Dios o no, la podemos recibir o resistir, nos podemos alejar o bien podemos neutralizarla o hacerla nula de manera que no experimentemos sus efectos. No obstante, la gracia es algo que solo Dios controla, es prerrogativa suya darla, aunque hay vias o medios por los cuales es concedida.
UNA MAYOR GRACIA
A mayor o más grande necesidad, se requiere mayor gracia. En ninguna manera nos está permitido pecar para que la gracia abunde, sino que la gracia de Dios nos es dada para que tengamos victoria sobre todo pecado.
La gracia no nos concede licencia para pecar, sino poder y autoridad para vencer todo pecado e iniquidad.
El creyente nacido de nuevo siempre está en busqueda de una mayor gracia para superar cualquier debilidad, pecado o necesidad en su vida. El Señor por su parte, siempre está dispuesto a derramar su gracia como lluvia temprana o tardía sobre nuestro ser, para suplir toda falta, ya sea en capacidad, poder, virtud, fortaleza, justicia, sabiduría, santidad, etcétera.
Todo ser humano subsiste por la plenitud de Dios. Dependemos de la plenitud de su amor, de su vida, de su fuerza y poder, de su bondad, de su providencia perfecta y de todos sus atributos y virtudes divinas. La gracia toma de su plenitud para llenar nuestro gran vacío y necesidad moral y espiritual.
Gracia sobre gracia:
Gracia abundante es lo que Jesús a provisto,
recursos inagotables que suplen nuestra necesidad.
Favor inmerecido, amor incondicional, perdón
sin medida.
Su gracia destaca, sobrepasa toda miseria;
fluye cual caudaloso e inagotable río de cristalinas
aguas empapando la tierra árida. A veces oculta,
invisible, desapercibida a los ojos. Otras estruendosa,
feliz y bulliciosa, llamando la atención para que muchos
la contemplen.
Hay gracia sin medida para todo el que la necesite,
perdón sobre perdón, compasión sobre compasión,
favor sobre favor, libertad sobre libertad, y victoria
sobre victoria.
Gracia sobre gracia que nunca se acaba, que no
tiene limites, siempre disponible para todo el que cree.
Pedro Jurado
"Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia."
¿Es posible abusar de la gracia de Dios? Algunos creyentes opinan que sí. Yo no lo tengo tan claro. ¿Cómo se puede abusar de algo que nos ha sido dado sin medida y sin merecerlo? No obstante, si el abuso de la gracia fuera posible, sería Dios el ofendido. Sin embargo, Dios es bueno, y el nos ama y nos da más y más, aunque no lo merezcamos. ¿Puede abusar alguien de Dios? ¿Puede engañarlo alguien?
La gracia siempre cumple con su propósito o función en aquellos que la reciben.
Hay quienes se ofenden porque Dios es generoso y bueno. Como por ejemplo, el hermano mayor de la parábola del hijo pródigo. O los obreros que trabajaron en la viña, que se ofendieron y tuvieron envidia porque el padre de familia pagó a algunos más de lo que merecían.
El legalismo está en contraposición con la gracia, y llena los corazones de envidia, mezquindad y juicio hacia los hermanos.
Todos necesitamos siempre más de la gracia de Dios, debemos procurar apropiarnos de su abundancia; según las escrituras, Dios está dispuesto para derramar su gracia sobreabundantemente. Esto implica un entendimiento y apropiación de la verdad en cuanto a todo lo que por medio de Cristo ha sido hecho por nosotros.
Si desconocemos el evangelio de Dios en su profundidad y sus implicaciones nuestra experiencia de la gracia de Dios será muy limitada.
Ahora bien, esto no significa que tengamos que ser un compendio de teología andante, pero si conocer ciertas verdades fundamentales reveladas en Jesucristo. La gracia de Dios actua dandonos libertad espiritual y capacidad para servir al Señor, nos otorga poder y revelación de Dios; y todo esto se opera en conjunto con la verdad.
De modo que la gracia y la verdad trabajan juntas. La gracia opera en la vida de los creyentes siempre de acuerdo a la verdad revelada.
El Señor, el buen Pastor de nuestras almas nos ha preparado una suculenta mesa repleta de manjares deliciosos, alimento espiritual, pan del cielo. Todos estamos invitados a participar de este opíparo banquete.
Isaías 55:1-3 RVR1960
"A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David."
Necesitamos tener comprensión de cómo obra la gracia. Aunque estemos hablando de una sola gracia, ésta es multiforme, es decir, que se manifiesta en muchas formas y maneras.
Dios da su gracia sin límites "gracia sobre gracia" sin embargo, la vamos recibiendo según nuestra comprensión de la verdad. Es decir, que va en aumento según vamos adentrandonos en la revelación de Dios y profundizando en nuestra relación con Él.
El pasaje de Juan 1:16 nos da la idea de una progresión o aumento en su manifestación. Más de lo mismo en su esencia, pero alcanzando o supliendo diferente necesidad.
Pongamos algún ejemplo: Está la gracia que se ha manifestado para perdón y justificación. Ésta se hace realidad o patente en todos aquellos que creen el Evangelio y se arrepienten. Somos salvos por su gracia, en base a su sacrificio expiatorio, en el momento en que creemos en Jesús y lo recibimos como nuestro Salvador.
Lo anteriormente expuesto es sólo el comienzo, la gracia de Cristo sigue actuando en nuestras vidas en base a toda la obra que Dios ha realizado por medio de él. La gracia de Dios nos traerá liberación del pecado por medio de una profundización y mayor entendimiento de la obra de la Cruz; es lo que entendemos por santificación.
La llenura del Espíritu Santo, el poder de Dios que se manifiesta por medio de su gracia en nuestras debilidades, los dones del Espíritu, la gracia o capacidad para el servicio de los creyentes etc, etc. Y así, gracia sobre gracia.
El concepto de la gracia es para muchos creyentes algo abstracto, sin embargo, lo creen así porque la han disociado de la verdad. La gracia opera en toda su fuerza cuando es entendida y recibida en base a la revelación de la verdad. La verdad da forma y define con claridad los caminos por los que podemos acceder al maravilloso oceano de la gracia de Dios.
Se hace necesario que los creyentes hagamos un acercamiento reflexivo a este tema tan importante de la gracia.
Podemos estar bajo la gracia de Dios o no, la podemos recibir o resistir, nos podemos alejar o bien podemos neutralizarla o hacerla nula de manera que no experimentemos sus efectos. No obstante, la gracia es algo que solo Dios controla, es prerrogativa suya darla, aunque hay vias o medios por los cuales es concedida.
UNA MAYOR GRACIA
A mayor o más grande necesidad, se requiere mayor gracia. En ninguna manera nos está permitido pecar para que la gracia abunde, sino que la gracia de Dios nos es dada para que tengamos victoria sobre todo pecado.
La gracia no nos concede licencia para pecar, sino poder y autoridad para vencer todo pecado e iniquidad.
El creyente nacido de nuevo siempre está en busqueda de una mayor gracia para superar cualquier debilidad, pecado o necesidad en su vida. El Señor por su parte, siempre está dispuesto a derramar su gracia como lluvia temprana o tardía sobre nuestro ser, para suplir toda falta, ya sea en capacidad, poder, virtud, fortaleza, justicia, sabiduría, santidad, etcétera.
Todo ser humano subsiste por la plenitud de Dios. Dependemos de la plenitud de su amor, de su vida, de su fuerza y poder, de su bondad, de su providencia perfecta y de todos sus atributos y virtudes divinas. La gracia toma de su plenitud para llenar nuestro gran vacío y necesidad moral y espiritual.
Gracia sobre gracia:
Gracia abundante es lo que Jesús a provisto,
recursos inagotables que suplen nuestra necesidad.
Favor inmerecido, amor incondicional, perdón
sin medida.
Su gracia destaca, sobrepasa toda miseria;
fluye cual caudaloso e inagotable río de cristalinas
aguas empapando la tierra árida. A veces oculta,
invisible, desapercibida a los ojos. Otras estruendosa,
feliz y bulliciosa, llamando la atención para que muchos
la contemplen.
Hay gracia sin medida para todo el que la necesite,
perdón sobre perdón, compasión sobre compasión,
favor sobre favor, libertad sobre libertad, y victoria
sobre victoria.
Gracia sobre gracia que nunca se acaba, que no
tiene limites, siempre disponible para todo el que cree.
Pedro Jurado
martes, 2 de junio de 2015
FIRMES EN LA GRACIA
HEB 13:9-10 RVR1960
"No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas. Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo."
La gracia es la columna vertebral de la enseñanza bíblica y de la doctrina de nuestro Señor Jesucristo.
En torno al mensaje del evangelio y las buenas noticias del nuevo pacto se añaden doctrinas diversas y extrañas, ya sean éstas tomadas de la ley y antiguo pacto, o de la tradición y sabiduría humana.
Pero como muy bien señala el autor de Hebreos "buena cosa es afirmar el corazón con la gracia". Lo otro a lo que hace referencia, no es bueno ni edificante ocuparse en ello.
Hay creyentes que no comprenden el tema de la gracia y como consecuencia le tienen miedo, cuando en realidad es bueno y provechoso ocuparse en ella.
Bueno, del griego "kalós" hermoso, valioso o virtuoso, recto, honradamente, honroso, mejor, bien, bueno.
Afirmar, del griego "bebaióo" estabilizar, confirmar; Y de "bébaios" (mediante la idea de base) firme, seguro, estable.
Corazón, del griego "kardía" pensamientos o sentimientos (mente), también (por analogía) medio: corazón.
El escritor de hebreos está dando a entender que la gracia es la base y fundamento sobre la cual ha de afirmarse la fe. El fundamento de la fe no puede consistir en un credo o ciertas doctrinas teológicas, que pueden estar perfectamente en contradicción unas con otras, sacadas fuera del contexto de las escrituras y en oposición con la verdad y la gracia de Dios.
La verdad es la realidad de las cosas, las cuales nos son reveladas y entregadas por gracia y recibidas por medio de la fe. "La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo"; es en Jesús que está reunida toda la gracia y la verdad.
Ciertas doctrinas pueden parecer tener mucha lógica y base en las escrituras, sin embargo, son inciertas y extrañas con respecto a la gracia de Dios.
El apóstol pone en contraposición con la gracia algunas tradiciones y leyes judías relacionadas con la alimentación, cosas que no aprovechaban para nada a los que se ocupaban en ellas. Teniendo ya la realidad de las cosas, es decir, la esencia y sustancia, no necesitamos la sombra y las figuras.
Fijense ustedes, que en contraposición a doctrinas diversas y extrañas el apóstol simplemente pone la gracia. Pero no una gracia barata, chapucera e irresponsable, sino enriquecedora, poderosa, liberadora y santificadora.
Seguidamente el apóstol hace referencia al altar del nuevo pacto, del que no tienen derecho de comer los que aún sirven al tabernáculo, es decir, los que continuan bajo el antiguo pacto o la ley. Dicho de otra manera, lo que Pablo está aclarando, es que los que sirven según el viejo régimen de la ley no pueden participar de la gracia abundante del nuevo pacto.
La gracia de Dios es completamente inmerecida, sin embargo, no puede actuar y hacer su obra sin nuestro mutuo consentimiento y aceptación. Además necesitamos adquirir el conocimiento de la verdad, puesto que la gracia y la verdad operan juntas.
La gracia y la verdad completan la buena noticia de salvación, es el evangelio de Jesucristo. La verdad puede ser a veces cruda y como una espada penetrante y dolorosa, pero juntamente con la gracia es medicina, fortaleza y vida para el alma y el espíritu.
La sana doctrina, es la doctrina de la gracia, puesto que es la que restaura al ser humano y lo sana. La doctrina sana, no son un sinfín de leyes y de normas impuestas por Dios a los hombres; no consiste en estar haciendo continuamente alusión a como deben vestirse las personas, a lo que deben comer y beber, a con quién deben estar, o con quien se deben casar.
La sana doctrina es la de la libertad que Jesucristo nos da, y en la cual debemos permanecer firmes.
Gálatas 5:1 RVR1960
"Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud."
La forma más rápida y segura para apartarnos de la gracia es volvernos nuevamente a la esclavitud de la ley o antiguo pacto. Es volvernos a colocar, o dejar que nos coloquen de nuevo sobre el cuello el yugo del que nos liberó Jesucristo.
"No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas. Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo."
La gracia es la columna vertebral de la enseñanza bíblica y de la doctrina de nuestro Señor Jesucristo.
En torno al mensaje del evangelio y las buenas noticias del nuevo pacto se añaden doctrinas diversas y extrañas, ya sean éstas tomadas de la ley y antiguo pacto, o de la tradición y sabiduría humana.
Pero como muy bien señala el autor de Hebreos "buena cosa es afirmar el corazón con la gracia". Lo otro a lo que hace referencia, no es bueno ni edificante ocuparse en ello.
Hay creyentes que no comprenden el tema de la gracia y como consecuencia le tienen miedo, cuando en realidad es bueno y provechoso ocuparse en ella.
Bueno, del griego "kalós" hermoso, valioso o virtuoso, recto, honradamente, honroso, mejor, bien, bueno.
Afirmar, del griego "bebaióo" estabilizar, confirmar; Y de "bébaios" (mediante la idea de base) firme, seguro, estable.
Corazón, del griego "kardía" pensamientos o sentimientos (mente), también (por analogía) medio: corazón.
El escritor de hebreos está dando a entender que la gracia es la base y fundamento sobre la cual ha de afirmarse la fe. El fundamento de la fe no puede consistir en un credo o ciertas doctrinas teológicas, que pueden estar perfectamente en contradicción unas con otras, sacadas fuera del contexto de las escrituras y en oposición con la verdad y la gracia de Dios.
La verdad es la realidad de las cosas, las cuales nos son reveladas y entregadas por gracia y recibidas por medio de la fe. "La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo"; es en Jesús que está reunida toda la gracia y la verdad.
Ciertas doctrinas pueden parecer tener mucha lógica y base en las escrituras, sin embargo, son inciertas y extrañas con respecto a la gracia de Dios.
El apóstol pone en contraposición con la gracia algunas tradiciones y leyes judías relacionadas con la alimentación, cosas que no aprovechaban para nada a los que se ocupaban en ellas. Teniendo ya la realidad de las cosas, es decir, la esencia y sustancia, no necesitamos la sombra y las figuras.
Fijense ustedes, que en contraposición a doctrinas diversas y extrañas el apóstol simplemente pone la gracia. Pero no una gracia barata, chapucera e irresponsable, sino enriquecedora, poderosa, liberadora y santificadora.
Seguidamente el apóstol hace referencia al altar del nuevo pacto, del que no tienen derecho de comer los que aún sirven al tabernáculo, es decir, los que continuan bajo el antiguo pacto o la ley. Dicho de otra manera, lo que Pablo está aclarando, es que los que sirven según el viejo régimen de la ley no pueden participar de la gracia abundante del nuevo pacto.
La gracia de Dios es completamente inmerecida, sin embargo, no puede actuar y hacer su obra sin nuestro mutuo consentimiento y aceptación. Además necesitamos adquirir el conocimiento de la verdad, puesto que la gracia y la verdad operan juntas.
La gracia y la verdad completan la buena noticia de salvación, es el evangelio de Jesucristo. La verdad puede ser a veces cruda y como una espada penetrante y dolorosa, pero juntamente con la gracia es medicina, fortaleza y vida para el alma y el espíritu.
La sana doctrina, es la doctrina de la gracia, puesto que es la que restaura al ser humano y lo sana. La doctrina sana, no son un sinfín de leyes y de normas impuestas por Dios a los hombres; no consiste en estar haciendo continuamente alusión a como deben vestirse las personas, a lo que deben comer y beber, a con quién deben estar, o con quien se deben casar.
La sana doctrina es la de la libertad que Jesucristo nos da, y en la cual debemos permanecer firmes.
Gálatas 5:1 RVR1960
"Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud."
La forma más rápida y segura para apartarnos de la gracia es volvernos nuevamente a la esclavitud de la ley o antiguo pacto. Es volvernos a colocar, o dejar que nos coloquen de nuevo sobre el cuello el yugo del que nos liberó Jesucristo.
jueves, 9 de abril de 2015
CONGREGACIONES A LA CARTA
Denominaciones religiosas y congregaciones hay muchas, Iglesia sólo hay una.
La oferta de grupos para satisfacer las necesidades de personas con inquietudes religiosas es numeroso y variado. Cada uno tiene su idiosincrasia, y eso es positivo y útil para alcanzar a un mundo diverso.
De lo que sí hay que huir son de las prácticas sectarias destructivas, de la manipulación y de todo cuanto coarta la libertad del hombre, viola la dignidad y la integridad de las personas.
En los grupos de carácter sectario se ofrece seguir una serie de normas, reglas y ceremonias tradicionales y legalistas. Cada congregación tiene su propio listado de prohibiciones, obligaciones, costumbres, fórmulas, ritos y creencias a seguir.
La vara de medir la fe, y de valorar la conducta y la vida de las personas varía muy poco unos de otros. Pero cada grupo se considera exclusivo, diferente, y en numerosos casos superior a los demás.
Todos recurren a la Biblia como fuente de autoridad, pero no obstante, la lectura e interpretación que se hace de ella es muy particular y conforme a los intereses propios de sus líderes.
Tristemente, muchos de estos líderes han hecho de sus congregaciones su propio reino, y ellos gobiernan y se enseñorean sobre la gente como si fuesen sus amos. Son los señores, mandan, hacen y deshacen a su antojo lo que quieren, y no hay quien se les resista ni lleve la contraria.
En la Iglesia de Dios, Jesucristo es rey y Señor; Él es la cabeza, y la Iglesia con todos sus miembros es su cuerpo. No hay uno mayor que otro, y los que así se consideran son servidores de todos los demás.
En la Iglesia de Cristo reina la gracia de Dios, el amor los unos por los otros, se vive en libertad y hay perdón y aceptación. Por lo menos ese es el espíritu al que deben aspirar los hijos de Dios, amarnos, respetarnos, aceptarnos y perdonarnos como Dios hizo con nosotros. Y por supuesto no imponernos unos a otros cargas que el Señor no ha ordenado en su Evangelio.
Gálatas 5:1 RVR1960
"Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud."
Muchos cristianos están tan institucionalizados en sus denominaciones, que no saben vivir en libertad fuera de los muros de sus congregaciones, ni son capaces de asociarse y tener comunión con creyentes fuera de su entorno. No pueden hacer nada sin pedir permiso a sus respectivos líderes.
Son como esos presos que llevan toda su vida entre los barrotes de la cárcel y que cuando les sueltan están perdidos, esto si es que llegan a salir aguna vez de entre los muros que por tanto tiempo han estado aislados y bajo el control al que han estado expuestos.
La Iglesia es una realidad espiritual, las denominaciones son por lo general una idealización y a veces una caricatura de la Iglesia. No me entiendan mal, creo que la iglesia de Cristo está dentro de las diferentes denominaciones, e instituciones eclesiales, pero también fuera de ellas.
La realidad espiritual de la Iglesia hace evidente la carnalidad y debilidad de sus miembros. La inmadurez espiritual no quita legitimidad a la Iglesia. Estamos en un proceso de maduración y perfeccionamiento hasta llegar a ser una novia sin arrugas y sin manchas.
El pecado, la inmadurez, y la religiosidad carnal han de ser corregidos con amor, y dando lugar a la obra del Espíritu en los creyentes.
Los creyentes no van a madurar y crecer espiritualmente por medio de la imposición de normas eclesiales y legalismo religioso. Sino más bien en un ambiente de amor, libertad y aceptación. Y todo esto es sólo por obra de la gracia de Dios y el reconocimiento de su soberanía y señorío sobre todos los creyentes.
La oferta de grupos para satisfacer las necesidades de personas con inquietudes religiosas es numeroso y variado. Cada uno tiene su idiosincrasia, y eso es positivo y útil para alcanzar a un mundo diverso.
De lo que sí hay que huir son de las prácticas sectarias destructivas, de la manipulación y de todo cuanto coarta la libertad del hombre, viola la dignidad y la integridad de las personas.
En los grupos de carácter sectario se ofrece seguir una serie de normas, reglas y ceremonias tradicionales y legalistas. Cada congregación tiene su propio listado de prohibiciones, obligaciones, costumbres, fórmulas, ritos y creencias a seguir.
La vara de medir la fe, y de valorar la conducta y la vida de las personas varía muy poco unos de otros. Pero cada grupo se considera exclusivo, diferente, y en numerosos casos superior a los demás.
Todos recurren a la Biblia como fuente de autoridad, pero no obstante, la lectura e interpretación que se hace de ella es muy particular y conforme a los intereses propios de sus líderes.
Tristemente, muchos de estos líderes han hecho de sus congregaciones su propio reino, y ellos gobiernan y se enseñorean sobre la gente como si fuesen sus amos. Son los señores, mandan, hacen y deshacen a su antojo lo que quieren, y no hay quien se les resista ni lleve la contraria.
En la Iglesia de Dios, Jesucristo es rey y Señor; Él es la cabeza, y la Iglesia con todos sus miembros es su cuerpo. No hay uno mayor que otro, y los que así se consideran son servidores de todos los demás.
En la Iglesia de Cristo reina la gracia de Dios, el amor los unos por los otros, se vive en libertad y hay perdón y aceptación. Por lo menos ese es el espíritu al que deben aspirar los hijos de Dios, amarnos, respetarnos, aceptarnos y perdonarnos como Dios hizo con nosotros. Y por supuesto no imponernos unos a otros cargas que el Señor no ha ordenado en su Evangelio.
Gálatas 5:1 RVR1960
"Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud."
Muchos cristianos están tan institucionalizados en sus denominaciones, que no saben vivir en libertad fuera de los muros de sus congregaciones, ni son capaces de asociarse y tener comunión con creyentes fuera de su entorno. No pueden hacer nada sin pedir permiso a sus respectivos líderes.
Son como esos presos que llevan toda su vida entre los barrotes de la cárcel y que cuando les sueltan están perdidos, esto si es que llegan a salir aguna vez de entre los muros que por tanto tiempo han estado aislados y bajo el control al que han estado expuestos.
La Iglesia es una realidad espiritual, las denominaciones son por lo general una idealización y a veces una caricatura de la Iglesia. No me entiendan mal, creo que la iglesia de Cristo está dentro de las diferentes denominaciones, e instituciones eclesiales, pero también fuera de ellas.
La realidad espiritual de la Iglesia hace evidente la carnalidad y debilidad de sus miembros. La inmadurez espiritual no quita legitimidad a la Iglesia. Estamos en un proceso de maduración y perfeccionamiento hasta llegar a ser una novia sin arrugas y sin manchas.
El pecado, la inmadurez, y la religiosidad carnal han de ser corregidos con amor, y dando lugar a la obra del Espíritu en los creyentes.
Los creyentes no van a madurar y crecer espiritualmente por medio de la imposición de normas eclesiales y legalismo religioso. Sino más bien en un ambiente de amor, libertad y aceptación. Y todo esto es sólo por obra de la gracia de Dios y el reconocimiento de su soberanía y señorío sobre todos los creyentes.
jueves, 19 de febrero de 2015
EL CARACTER PROFÉTICO DE LA GRACIA
1PE 1:10-12 RVR1960
"Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles."
El mensaje de la gracia es iluminador, revelacional y profético. No es un mensaje flojo, sino poderoso en el Espíritu Santo. Se trata de la palabra de fe que predicamos, es el mensaje que había estado oculto por los siglos de los siglos, pero que ahora ha sido revelado a los santos.
Las cosas que ojo no vio ni oído oyó, pero que Dios ha preparado para los que le aman, consiste en la revelación de las riquezas de su abundante gracia. Es en este mensaje donde se encuentra la sabiduría de Dios, la revelación de Jesucristo; es también la locura de la predicación de la obra de la cruz y de la bendita gracia inmerecida.
Los creyentes somos los destinatarios del mensaje profético, que no es otro que el mensaje de nuestra salvación.
Son los profetas de Dios los que comunican la palabra de una salvación y provisión totalmente gratuitas. Ellos profetizaron refiriéndose a ella de manera muy específica.
Ahora es igual con aquellos que son ministros de Dios, más, cuando estamos viviendo justo en su dispensación; ellos deben ser fieles en predicar sin ningún temor o vergüenza acerca de ésta gracia salvadora.
Los predicadores tienen la obligación de inquirir e indagar con diligencia el mensaje de la gracia, para luego proclamarlo.
El Espíritu de Cristo es el Espíritu de la palabra profética de gracia, que nos habla de los sufrimientos del Señor, de su sacrificio y de la gloria preparada para nosotros los creyentes.
El mensaje del favor inmerecido de Dios está fundamentado en los sufrimientos del Señor y en su gloriosa herencia. No son nuestros padecimientos, ni nuestras obras las que nos dan acceso a la gracia del Señor, sino sus padecimientos.
La palabra profética de la gracia es un mensaje de salvación total, y de ninguna manera es de condenación y juicio.
La palabra profética de la gracia consiste en el anuncio del completo Evangelio por el poder del Espíritu Santo.
Algunos opinan erroneamente, que la gracia y la predicación de la misma es insegura, y que ésta invita a los creyentes al libertinaje y a una vida moral y espiritual relajada. Sin embargo como observamos en la palabra de Dios y en estas reflexiones, nada está más lejos de la verdad. El mensaje de la gracia es seguro, y da más garantias en su cumplimiento que todas las normas, leyes, y restrinciones juntas que se les puedan imponer a los creyentes.
2 Pedro 1:19 RVR1960
"Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;"
Como siervos de Dios debemos profetizar al mundo y a los creyentes que en la gracia de Dios hay provisión, poder, capacidad y recursos apropiados y suficientes para vivir conforme a la voluntad del Señor. Es necesario que proclamemos la fe en el evangelio de la gracia, que no es otro que el de la obra suficiente de Jesucristo.
Muchos predicadores, obreros cristianos y pastores ponen infinidad de condiciones y normas a las personas, para que sean salvas y reciban las bendiciones de Dios, y logren hacer su voluntad. Pero la única condición que Dios ha puesto es que creamos en su amado hijo Jesucristo y que creyendo vivamos por su vida.
Usted puede hacer todo cuanto su religión le exija, pero si aún no está viviendo por fe en la gracia de Dios, conforme a la provisión de Cristo, es imposible que usted agrade al Señor.
La palabra profética de la gracia sentencia a nuestro ego, a nuestra vanagloria, y a nuestra religiosidad carnal al más absoluto fracaso, y nos lleva a una dependencia por fe en la obra de Cristo y la justicia de Dios.
Resumo diciendo, que los creyentes somos los destinatarios de la infinita y sin medida gracia de Dios que consiste en la provisión suficiente y poderosa para nuestra salvación. Que estamos en el tiempo, hora y dispensación de esta gracia que fue anunciada por los profetas mediante el Espíritu de Cristo. Y que el fundamento de esta gracia son los sufrimientos de Cristo padecidos en su vida y muerte en la cruz, así como todas las riquezas de su gloria que nos son otorgadas mediante su resurrección.
El mensaje de gracia no es otro que el anuncio de las buenas noticias del evangelio efectuado por el Señor y los apóstoles mediante el poder del Espíritu Santo. Mensaje consistente en cosas que Dios tenía reservadas y que aún los ángeles se asombran y anhelan contemplar.
El mensaje profético de la gracia se cumple en aquellos que lo creen, puesto que es la verdad de Dios, y ambas, la gracia y la verdad se apoyan en la fidelidad de Dios. Es decir, que se trata de una palabra fiel y digna de ser recibida por todos, como bien afirmó el apóstol Pablo.
"Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles."
El mensaje de la gracia es iluminador, revelacional y profético. No es un mensaje flojo, sino poderoso en el Espíritu Santo. Se trata de la palabra de fe que predicamos, es el mensaje que había estado oculto por los siglos de los siglos, pero que ahora ha sido revelado a los santos.
Las cosas que ojo no vio ni oído oyó, pero que Dios ha preparado para los que le aman, consiste en la revelación de las riquezas de su abundante gracia. Es en este mensaje donde se encuentra la sabiduría de Dios, la revelación de Jesucristo; es también la locura de la predicación de la obra de la cruz y de la bendita gracia inmerecida.
Los creyentes somos los destinatarios del mensaje profético, que no es otro que el mensaje de nuestra salvación.
Son los profetas de Dios los que comunican la palabra de una salvación y provisión totalmente gratuitas. Ellos profetizaron refiriéndose a ella de manera muy específica.
Ahora es igual con aquellos que son ministros de Dios, más, cuando estamos viviendo justo en su dispensación; ellos deben ser fieles en predicar sin ningún temor o vergüenza acerca de ésta gracia salvadora.
Los predicadores tienen la obligación de inquirir e indagar con diligencia el mensaje de la gracia, para luego proclamarlo.
El Espíritu de Cristo es el Espíritu de la palabra profética de gracia, que nos habla de los sufrimientos del Señor, de su sacrificio y de la gloria preparada para nosotros los creyentes.
El mensaje del favor inmerecido de Dios está fundamentado en los sufrimientos del Señor y en su gloriosa herencia. No son nuestros padecimientos, ni nuestras obras las que nos dan acceso a la gracia del Señor, sino sus padecimientos.
La palabra profética de la gracia es un mensaje de salvación total, y de ninguna manera es de condenación y juicio.
La palabra profética de la gracia consiste en el anuncio del completo Evangelio por el poder del Espíritu Santo.
Algunos opinan erroneamente, que la gracia y la predicación de la misma es insegura, y que ésta invita a los creyentes al libertinaje y a una vida moral y espiritual relajada. Sin embargo como observamos en la palabra de Dios y en estas reflexiones, nada está más lejos de la verdad. El mensaje de la gracia es seguro, y da más garantias en su cumplimiento que todas las normas, leyes, y restrinciones juntas que se les puedan imponer a los creyentes.
2 Pedro 1:19 RVR1960
"Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;"
Como siervos de Dios debemos profetizar al mundo y a los creyentes que en la gracia de Dios hay provisión, poder, capacidad y recursos apropiados y suficientes para vivir conforme a la voluntad del Señor. Es necesario que proclamemos la fe en el evangelio de la gracia, que no es otro que el de la obra suficiente de Jesucristo.
Muchos predicadores, obreros cristianos y pastores ponen infinidad de condiciones y normas a las personas, para que sean salvas y reciban las bendiciones de Dios, y logren hacer su voluntad. Pero la única condición que Dios ha puesto es que creamos en su amado hijo Jesucristo y que creyendo vivamos por su vida.
Usted puede hacer todo cuanto su religión le exija, pero si aún no está viviendo por fe en la gracia de Dios, conforme a la provisión de Cristo, es imposible que usted agrade al Señor.
La palabra profética de la gracia sentencia a nuestro ego, a nuestra vanagloria, y a nuestra religiosidad carnal al más absoluto fracaso, y nos lleva a una dependencia por fe en la obra de Cristo y la justicia de Dios.
Resumo diciendo, que los creyentes somos los destinatarios de la infinita y sin medida gracia de Dios que consiste en la provisión suficiente y poderosa para nuestra salvación. Que estamos en el tiempo, hora y dispensación de esta gracia que fue anunciada por los profetas mediante el Espíritu de Cristo. Y que el fundamento de esta gracia son los sufrimientos de Cristo padecidos en su vida y muerte en la cruz, así como todas las riquezas de su gloria que nos son otorgadas mediante su resurrección.
El mensaje de gracia no es otro que el anuncio de las buenas noticias del evangelio efectuado por el Señor y los apóstoles mediante el poder del Espíritu Santo. Mensaje consistente en cosas que Dios tenía reservadas y que aún los ángeles se asombran y anhelan contemplar.
El mensaje profético de la gracia se cumple en aquellos que lo creen, puesto que es la verdad de Dios, y ambas, la gracia y la verdad se apoyan en la fidelidad de Dios. Es decir, que se trata de una palabra fiel y digna de ser recibida por todos, como bien afirmó el apóstol Pablo.
jueves, 12 de febrero de 2015
LA BUSQUEDA INTERNA DE DIOS
S. Lucas 17:20-21 RVR1960
"Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros."
No hay un lugar físico determinado donde sea necesario ir a encontrarse con Dios. Los que conocen de verdad al Señor y experimentan su reino no te enviarán a un lugar particular, ni postergarán un encuentro con él a una circunstancia especial y programada.
Esta demora para conocer a Dios les encanta promoverla a muchos predicadores de hoy, sencillamente porque ellos quieren ser el centro de atención.
Postergar la manifestación de Cristo, de su reino o de su presencia en nuestras vidas a circunstancias futuras es limitar su gracia.
El Reino de Dios se ha acercado a la humanidad por medio de Jesucristo y ya está entre nosotros y dentro de cada creyente. De modo que decir que está en tal o cual lugar o que estará especialmente en tal celebración o reunión multitudinaria o concierto o conferencia sobra por completo.
Cualquier creyente puede experimentar plena y profundamente la presencia de Cristo o manifestación de su reino en su búsqueda privada.
La realidad de un reino de Dios inconmobible y eterno profetizada por Abraham, los patriarcas bíblicos, los profetas, Jesús y sus apóstoles, la tenemos ahora gracias al nuevo pacto en Jesucristo. El Rey de reyes y Soberano Señor nos ha traído su reino y lo ha establecido entre nosotros, Emanuel el Señor está presente.
En esta búsqueda interna del Señor partimos de este fundamento y hecho verdadero, el cual debemos creer, que el Señor está presente. Somos morada de Dios en el Espíritu.
Pienso que se nos ha enseñado e insistido en que hagamos una búsqueda externa de Dios, mediante experiencias físicas y sensaciones emocionales.
Se nos ha llevado a poner todos nuestros sentidos enfocados hacia afuera y en dependencia del cuerpo y las señales exteriores.. Sin embargo, las experiencias con Dios son espirituales y profundas, nunca superficiales.
Asemejo la busqueda de Dios y el intento de contactar con él por parte de muchos creyentes como si se quisiese conectar con una emisora de radio o televisión a través de una antena. Cada creyente extiende su antena de más o menos alcance intentando conectar, se mueven hacia un lado y hacia otro, gritan, cantan, ayunan y hacen mil cosas para contactar con Dios en el espacio exterior, van a conciertos, campañas y conferencias para mendigar un poco la presencia anhelada. Pero la gran mayoría lo único que experimentan es un toque emocional pasajero.
La gran mayoría de creyentes a pesar de llevar años leyendo la biblia, asistiendo a reuniones y leyendo libros, aún no han entendido que Dios no se experimenta enfocandonos hacia afuera, sino volviendonos hacia adentro en nuestro espíritu, es ahí donde el Señor se encuentra. Cristo habita en el corazón de todos aquellos que han creído en él y lo han recibido como su salvador y Señor.
Es cierto, que los cristianos saben que al Señor hay que recibirlo en el corazón, y que una vez hecho eso venimos a ser un templo de Dios, sin embargo, en la práctica de la oración y busqueda diaria de Dios tanto individual como en grupo miramos hacia afuera para dar con su presencia.
Según la palabra, el reino de Dios está entre nosotros, es decir, dentro de nuestro ser, morando en nuestro interior. Luego si él está dentro, por qué buscarlo fuera. Esta sencilla, pero profunda verdad puede transformar por completo nuestras vidas haciendonos experimentar la presencia de Dios y permanecer en ella de una forma constante.
Esperimentar la presencia de Dios es fácil cuando comprendemos que el está tan cerca y tan intimamente conectado a nuestro espíritu. Podríamos decir que el gran secreto de Pablo, de Pedro, de todos los apóstoles, incluso del mismo Señor Jesús, era saber que Dios moraba en ellos y que era ahí donde había que relacionarse y tener comunión con Él.
S.Juan 14:18-20, 23-24 RVR1960
"No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros........... Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió."
"Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros."
No hay un lugar físico determinado donde sea necesario ir a encontrarse con Dios. Los que conocen de verdad al Señor y experimentan su reino no te enviarán a un lugar particular, ni postergarán un encuentro con él a una circunstancia especial y programada.
Esta demora para conocer a Dios les encanta promoverla a muchos predicadores de hoy, sencillamente porque ellos quieren ser el centro de atención.
Postergar la manifestación de Cristo, de su reino o de su presencia en nuestras vidas a circunstancias futuras es limitar su gracia.
El Reino de Dios se ha acercado a la humanidad por medio de Jesucristo y ya está entre nosotros y dentro de cada creyente. De modo que decir que está en tal o cual lugar o que estará especialmente en tal celebración o reunión multitudinaria o concierto o conferencia sobra por completo.
Cualquier creyente puede experimentar plena y profundamente la presencia de Cristo o manifestación de su reino en su búsqueda privada.
La realidad de un reino de Dios inconmobible y eterno profetizada por Abraham, los patriarcas bíblicos, los profetas, Jesús y sus apóstoles, la tenemos ahora gracias al nuevo pacto en Jesucristo. El Rey de reyes y Soberano Señor nos ha traído su reino y lo ha establecido entre nosotros, Emanuel el Señor está presente.
En esta búsqueda interna del Señor partimos de este fundamento y hecho verdadero, el cual debemos creer, que el Señor está presente. Somos morada de Dios en el Espíritu.
Pienso que se nos ha enseñado e insistido en que hagamos una búsqueda externa de Dios, mediante experiencias físicas y sensaciones emocionales.
Se nos ha llevado a poner todos nuestros sentidos enfocados hacia afuera y en dependencia del cuerpo y las señales exteriores.. Sin embargo, las experiencias con Dios son espirituales y profundas, nunca superficiales.
Asemejo la busqueda de Dios y el intento de contactar con él por parte de muchos creyentes como si se quisiese conectar con una emisora de radio o televisión a través de una antena. Cada creyente extiende su antena de más o menos alcance intentando conectar, se mueven hacia un lado y hacia otro, gritan, cantan, ayunan y hacen mil cosas para contactar con Dios en el espacio exterior, van a conciertos, campañas y conferencias para mendigar un poco la presencia anhelada. Pero la gran mayoría lo único que experimentan es un toque emocional pasajero.
La gran mayoría de creyentes a pesar de llevar años leyendo la biblia, asistiendo a reuniones y leyendo libros, aún no han entendido que Dios no se experimenta enfocandonos hacia afuera, sino volviendonos hacia adentro en nuestro espíritu, es ahí donde el Señor se encuentra. Cristo habita en el corazón de todos aquellos que han creído en él y lo han recibido como su salvador y Señor.
Es cierto, que los cristianos saben que al Señor hay que recibirlo en el corazón, y que una vez hecho eso venimos a ser un templo de Dios, sin embargo, en la práctica de la oración y busqueda diaria de Dios tanto individual como en grupo miramos hacia afuera para dar con su presencia.
Según la palabra, el reino de Dios está entre nosotros, es decir, dentro de nuestro ser, morando en nuestro interior. Luego si él está dentro, por qué buscarlo fuera. Esta sencilla, pero profunda verdad puede transformar por completo nuestras vidas haciendonos experimentar la presencia de Dios y permanecer en ella de una forma constante.
Esperimentar la presencia de Dios es fácil cuando comprendemos que el está tan cerca y tan intimamente conectado a nuestro espíritu. Podríamos decir que el gran secreto de Pablo, de Pedro, de todos los apóstoles, incluso del mismo Señor Jesús, era saber que Dios moraba en ellos y que era ahí donde había que relacionarse y tener comunión con Él.
S.Juan 14:18-20, 23-24 RVR1960
"No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros........... Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió."
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