miércoles, 26 de diciembre de 2012

AVANZANDO EN EL CONOCIMIENTO DE DIOS

OSEAS 6:1-3, 6 RVR60-ES
“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.  Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.  Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.“

¿Nos conformamos con lo que hasta ahora hemos conocido y experimentado en el Señor? Creo que muchos se dan por satisfechos con pensar que ya son salvos e irán al cielo. Un paso más se da en aquellos que están dispuestos a recibir el bautismo poderoso del Espíritu Santo. Otros van un poco más adelante en un compromiso con su congregación o institución hasta estar metido de lleno en el engranaje de la maquinaria eclesiástica.
Bastantes buscan la posición y el liderazgo lo cual piensan les dará honra y prestigio. Y unos pocos opinan que el servicio y el sacrificio por los demás es lo máximo en la vida cristiana.
Estos son conceptos que se nos han enseñado y tenemos en mente de lo que puede significar avance o crecimiento espiritual, en parte contienen algo de verdad pero no están totalmente acertados. Hay otros aspectos que son importantes a tener en consideración.

En el pasaje de Óseas podemos observar unas palabras proféticas radicales que apuntan hacia una transformación y cambios profundos, y una forma segura de avanzar en el conocimiento de Dios.

En primer lugar debemos saber que siempre habrá más para conocer de Dios y experimentar en Él. “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová;“

Proseguir, Hebreo “radáf“ correr detrás, acosar, combatir, buscar, persecución, perseguir

FILIPENSES 3:12-14 RVR60-ES
“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.  Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.“

Podemos recibir y tener de Dios tanto como queramos y busquemos de Él.

SAN LUCAS 11:9-13 RVR60-ES
“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.  Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.  ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente?  ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?  Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?“

El progreso comienza en el instante en que nos volvemos a Dios. “Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.“

El significado de venir en hebreo es entrar, proseguir, fluir. Volverse significa arrepentirse, cambiar, regresar, tomar otra dirección, cambiar de pensamiento y de actitud.

Esto significa que entramos a tener relación con Dios, comenzamos a fluir en algo que se había secado y desaparecido por completo.
El volverse implica apartarse y cambiar de actitud hacia el pecado y hacia Dios, cambiar de pensamiento y de dirección. Nos empleamos en la búsqueda de Dios constante y continua y proseguimos en ello.

Si observamos atentamente veremos que este texto señala a la obra del calvario donde Cristo fue arrebatado y herido por Dios a causa de nuestros pecados. El Padre incluyó en la obra de Jesús a toda la raza humana.
“El castigo de nuestra paz fue sobre él y por sus llagas fuimos nosotros curados“
Gracias a Jesús es que podemos volvernos a Dios en arrepentimiento y ser perdonados y restaurados. En la obra del calvario podemos hallar sanidad y restauración integral, es decir, física, mental, emocional y espiritual. Todo depende del conocimiento de la verdad que recibamos de Dios y de nuestro estado, y de que apliquemos por fe las palabras de Dios a nuestras vidas. Es un proceso que lleva su tiempo, pero es un camino seguro y que ofrece más garantías y resultados que los que pueden ofrecer los hombres con toda su sicología y filosofías.
El viejo hombre o hombre de pecado es un concepto bíblico que no lo contempla la sicología, sin embargo a causa de que el pecado se introdujo en la humanidad por la desobediencia de Adán y Eva es algo que está arraigado en nuestra naturaleza. A causa del viejo hombre que está viciado conforme a deseos engañosos, nuestras almas, mente y emociones han sido muy afectadas y perjudicadas. Si podemos comprender la obra completa de la Cruz vamos a recibir los beneficios inmensos que ésta encierra para nosotros.

EFESIOS 4:22-24 RVR60-ES
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,  y renovaos en el espíritu de vuestra mente,  y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.“
Cuando nos despojamos del viejo hombre nos quitamos un gran problema de encima, un peso muerto y un lastre que nos impide avanzar.
¿Cómo se hace esto? Ya es un hecho ¡Gloria al Señor!
Sin embargo debemos mirar profundamente a la obra de la cruz para ver que ahí fuimos colocados por Dios e introducidos en Cristo y juntamente crucificados con él.
Nuestro viejo hombre fue arrebatado de muerte y herido junto con Jesucristo. Es importantísimo no pasar por alto este hecho de nuestra inclusión en la cruz, pues si lo ignoramos perderemos apoyo para nuestra fe. Se trata de algo que necesitamos saber y meditar para que nos podamos identificar con ello y beneficiarnos de su poder.

ROMANOS 6:6 RVR60-ES
“sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.“

2 CORINTIOS 5:14-15 RVR60-ES
“Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron;  y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.“

Entonces hay algo que con toda seguridad y sin lugar a dudas el Señor hace cuando nos volvemos a él  y es sanarnos y restaurados íntegramente. Esto es así porque toda la gracia y poder de Dios fueron liberados en el calvario a nuestro favor. No obstante Dios no puede trabajar en nuestras vidas y perfeccionar su obra y hacerla completa si no tomamos por fe nuestra posición en la cruz de Cristo.
Es importantísimo ponernos por completo en las manos de Dios bajo el instrumento de la Cruz, es ahí donde él acaba con lo que más nos daña, perjudica y enferma. Esto nos lleva al siguiente paso o realidad en Dios y es que él nos dará vida.
“Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.“

Como podemos observar, la la alusión que hace el pasaje a la resurrección es profética, se refiere a Cristo, pero también al pueblo que se ha vuelto a Dios. Fuimos incluidos en la crucifixión y muerte de Cristo, pero igualmente fuimos resucitados con Él. El nos ha dado vida espiritual por el poder del Espíritu Santo, ahora andamos en novedad de vida, es la vida resucitada.

ROMANOS 6:4-5 RVR60-ES
“Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
   Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;“

COLOSENSES 2:11-13 RVR60-ES
“En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;  sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.   Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,“

¿Entonces, qué nos queda por hacer ahora? Leamos el siguiente pasaje donde podremos saber cuál a de ser nuestra actitud.

COLOSENSES 3:1-3 RVR60-ES
“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.   Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.  Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.“

Si hemos muerto con Cristo y resucitado con El, es decir, si nos hemos identificado con su muerte y resurrección aceptandolas por fe, nuestra vida está ahora en el Reino de Dios, está escondida con Cristo. Ahora buscamos las cosas del Reino y trabajamos y servimos por la vida de Dios. Lo que mejor describe nuestro nuevo estado y vida es la frase del texto “y viviremos delante de Él“
El tan anhelado deseo de los creyentes de vivir todo el tiempo conscientes de las presencia del Señor y en comunión con Él se hace una realidad cuando entramos por fe a apropiarnos la muerte y resurrección de Jesucristo. Esto significa aún más, quiere decir que la vida de Dios poderosa fluye a partir de entonces en nuestro ser, vivimos en el poder de su resurrección ¡Gloria al Señor! “a fin de conocerle, y el poder de su resurrección,“
Nuestra vida que parecía muerta y seca reverdece como la vara de Aharón. A partir de ahí entramos en una nueva dimensión espiritual tanto en nuestra relación con Dios como en el ministerio hacia los demás. Hay un incremento exponencial en la revelación de Dios. Muchas cosas que no entendíamos antes el Señor nos las muestra con claridad, progresamos en el conocimiento de Dios a pasos agigantados. Sin embargo nos sentimos humillados, estamos convencidos que no sabemos las cosas como deberíamos saberlas. Para nada se sentirá usted orgulloso, si agradecido a Dios y muy sorprendido, porque sabe que todo proviene de Él.

FILIPENSES 3:8-12, 14 RVR60-ES
“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,  y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;  a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte,  si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.
   No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.“

LLUVIAS DE GRACIA

“y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra“

Al fin rompieron los cielos, y
las nubes cargadas soltaron sus aguas,
preciosas lagrimas regaron la tierra sedienta.
Aromas de campo, olor de vida enterrada.
Semillas ocultas, que estaban dormidas
y reposando apaciguadas,
despiertan del sueño al amanecer,
el sol las alumbra en la mañana,
suavemente las levanta de su tumba,
con sus rayos dorados sus moradas penetrando.
Su voz arrastrada por el viento las llama por nombre,
alegremente las invita a salir de la profundidad terrestre.
Señor tu pueblo espera desde hace tiempo, aguarda la divina lluvia,
que tu gracia se derrame sin medida.
Nos hallamos sedientos de amor,
hambrientos de conocerte y de ver que tu poder se manifieste.
Necesitamos que tu agua nos riegue, que nuestra sed sea calmada.
Que al fin la sequía sea vencida y nuestra árida tierra se empape.
Semillas que broten dando fruto,
resucitando de la muerte, de los lugares oscuros.
Huertos de arboles cargados de dones.
Flores hermosas, olores fragantes, aromas de vida.
Ríos que fluyan desde tu trono alegren nuestra ciudad
y jueguen los niños junto a sus riveras.
Danos tu gracia sin retención, una vez más,
como en tiempo pasado lo hiciste, vierte tu amor sin limite.
Derrama tu Espíritu como antaño sobre tus hijos y nazcan nuevos retoños.

Pedro Jurado

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