lunes, 29 de julio de 2013

TENGA UN BUEN CONCEPTO DE SI MISMO

Romanos 12:3 RVR60 "Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno."

1 Corintios 15:10 RVR60 "Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo."

El Apóstol Pablo conocía muy bien la gracia de Dios, de modo que habla con conocimiento de causas. Él que había sido perseguidor de la iglésia, el Señor tuvo gran misericordia al escogerlo, en su debilidad conoció el poder de Dios; y en sus persecuciones y naufrágios Dios lo guardó.

Dios lo capacitó mediante su abundante gracia para llevar a cabo su obra con éxito por toda Asia y Europa levantando pueblo para el Señor donde quiera que llegaba. Pero Pablo no se volvió a la locura del orgullo, él no pensó que era mérito suyo todo cuanto le aconteció, ni se envaneció por la revelación recibida, sino que daba la gloria a Dios.

Ahora bien, el Apóstol reconoce que la misma gracia de Dios que fue derramada sobre él ha sido dada a todos los creyentes sin excepción, quizás manifestandose de diferentes maneras, pero la misma gracia.

De modo que Pablo hace un llamado a la cordura de todos los creyentes que han gustado la gracia de Dios en toda su multiformidad. Les dice: "que no tenga más alto concepto de sí que el que deben tener" Debemos tener un sano y alto concepto de nosotros mismos, correspondiente a la realidad de la identidad que hemos recibido y conforme al don o dones que Dios nos haya dado. Pero no debemos tener un concepto más alto que el adecuado, que el justo y equilibrado.

Es un deber de cada creyente tener un buen valor de si mismo siempre contemplandose desde la perspectiva del amor y la gracia de Dios. ¡Es tanto lo que Dios ha hecho para dignificarnos! Dios nos tiene en tan gran estima, que es un pecado el menospreciarnos a nosotros o menospreciar a cualquier otro.

Es necesario que entendamos la diferencia entre humildad y autodesprecio. El menoscabo no es humildad, sino la actitud mental de alguien que no está equilibrado ni sano. La humildad es el reconocimiento y la aceptación de la valoración justa que hace Dios de nuestras vidas. La humildad se aprende cuando nos unimos a Jesús mediante la cruz y nos convertimos en seguidores fieles de su enseñanza.

S. Mateo 11:29 RVR60 "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;"

Tanto el menoscabo como el orgullo son actitudes de un corazón incredulo y desobediente a Dios. Son un pecado moral y espiritual que obstaculiza nuestra relación con el Señor.

PENSAR CON CORDURA

"sino que piense de sí con cordura"

El diálogo interno que tenemos con nosotros mismos es muy importante, es algo que debemos aprender a controlar. Pensar con cordura es un deber, no una opción. La consideración y valor que nos damos ha de estar acorde con lo que Dios nos dice en su palabra y conforme a la identidad que tenemos en Cristo Jesús. No debemos insultarnos, ni maldecirnos, ni devaluarnos, ni tener pensamientos negativos hacia nosotros mismos. Declaremos lo que somos en Cristo y lo que el nos ha hecho, creamos al amor de Dios.

1 Corintios 1:25-31 RVR60 "Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor."

"conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno."

La medida de fe que Dios ha dado a cada uno determina su valor, su estatura y su función en la vida. Nuestro valor no lo determina lo que hemos conseguido de este mundo, ni los títulos, ni el dinero, ni las posesiones, ni el poder, sino la fe.

La fe es la receptora de toda gracia de Dios y mediante la cual somos hechos aptos y aceptos delante de Dios. Somos realmente, lo que somos delante de Dios. Es bajo la luz de Dios que nos podemos ver bien a nosotros mismos y conocernos, y apreciarnos correctamente.

"Pero por la gracia de Dios soy lo que soy"

¿Cómo nos juzgamos a nosotros mismos cuando nos miramos? ¿Según la fe y gracia de Dios? O ¿Según la imagen distorsionada procedente del hombre de pecado? Dios a puesto su imagen y semejanza en sus hijos, ésta fue distorsionada y destruída por el pecado; pero ahora mediante Jesucristo hemos sido restaurados y hechos un nuevo hombre y una nueva mujer por la fe. Somos nuevas criaturas en Cristo Jesús mediante su gracia. ¡Esto es algo muy grande amados hermanos! no es que Dios nos haya reformado, nos ha hecho totalmente nuevos. El nos ha dado un corazón nuevo y un espíritu nuevo, y ahora habíta por su Espíritu en nosotros.

Dios ha cambiado nuestra placa matríz y nos ha metido un nuevo sistema de gracia y fe; no obstante debemos colaborar con Él en la instalación de los nuevos programas que permitirán que nos desarrollemos con todo el potencial que Dios nos ha dado.

Veamos parte del nuevo programa de Dios:

Efesios 4:22-24 RVR60 "En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad."

El viejo programa era nuestra pasada manera de vivir, controlado por el viejo hombre, viciado por el pecado, por los deseos engañosos y por una mente vana. Debemos hacer tres cosas para que el nuevo sistema de fe y gracia que Dios ha instaurado funcione en nosotros:

A.) Despojarnos del viejo hombre. El viejo hombre es el antiguo programa que se nos introdujo a causa de la desobediencia de Adán. Nuestro ser fue infectado y atacado por el virus del pecado. ¿Cómo resuelve el Programador Divino este problema en el hombre? Por medio de Jesucristo que borra el pecado por su sangre derramada, y por la obra de la cruz donde juntamente con Él el viejo hombre es crucificado y desactivado. Según la obra de Dios ésto es un hecho ya consumado que debemos aceptar por fe. Es en la cruz donde somos despojados, en el momento en que nos identificamos con la muerte de Jesús.

B.) Renovar el espíritu de nuestra mente. No se trata simplemente de sustituir pensamientos negativos por pensamientos positivos, no es cuestión de aceptar una nueva filosofía o conjunto de creencias. Es mucho más profundo el cambio que ha de producirse, es de naturaleza espiritual "renovaos en el es-pí-ri-tu de vuestra mente" Muchas personas no tienen éxito en controlar su mente porque no entienden la magnitud del cambio que ha de producirse y a que nivel.

Debemos entender que satanás quiere controlar nuestra forma de pensar mediante sus semillas envenenadas, son pensamientos de naturaleza espiritual, son espiritus malignos, es la sabiduría terrenal, animal y diabólica. Solo la verdad de la palabra de Dios y la revelación de Jesucristo tienen poder para librarnos de tales influencias y control del enemigo. Es por medio de la luz de Dios que somos renovados, fortalecidos y edificados.

C.) Vestirnos del nuevo hombre. El nuevo hombre no es un cristiano idealizado por nosotros, no es el super yo. El nuevo hombre es Jesucristo, es Cristo viviendo en nosotros. "y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí"

Gálatas 2:20 RVR60 "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí."

¿Cómo se hace esto, cómo sucede que Cristo viva en mí? Este pasaje nos da la clave nuevamente, no es otra que lo que vengo diciendo. Primeramente identificación con la muerte de Jesús "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo" Segundamente vivir en la fe "y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios" Esto significa depender de la vida de Jesús en nosotros. Quiere decir que vivimos por su gracia que de forma constante fluye desde nuestro interior. Necesitamos creer esto, debemos confiar que esto es así, que Cristo es el motor y la energía de nuestra vida.

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