martes, 30 de julio de 2013

PARTICIPES DE LA NATURALEZA DIVINA

2 Pedro 1:3-11 RVR60 "Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo."

Dios es espíritu, esa es su naturaleza esencial; Dios es eterno en su existencia; Dios es santo, Dios es justo y Dios es amor. Todo eso y más es parte intrínseca de la naturaleza de la Deidad.

El plan eterno de Dios es tener una familia de muchos hijos semejantes a Jesús, es decir, con la misma naturaleza en esencia y en virtudes que su Amado Hijo.

Por eso vino Jesucristo, y participó de carne y hueso haciendose semejante a los hombres, para luego poder hacernos conformes a su imagen y semejanza. Toda una obra maestra y maravillosa de gracia.

Cristo, mediante su vida, muerte y resurrección, nos provee de todo lo necesario para que participemos de la naturaleza de Dios y de todo cuanto pertenece al reino divino.

Por medio de Jesucristo recibimos la vida de Dios o vida eterna, recibimos una naturaleza espiritual, y somos participes de las riquezas abundantes de Cristo, de sus virtudes y de su caracter.

Analicemos en este pasaje que escribe el Apóstol Pedro, cómo, de que manera y porqué medios se lleva a cabo esta obra de Dios en nuestras vidas.

En primer lugar notemos que es un acto de gracia llevado a cabo por el poder de Dios. "Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder" Es decir, que todo es un regalo de Dios inmerecido. La vida de Dios y la piedad no es algo que podamos alcanzar por nuestras propias fuerzas, obras, ni medios. Se requiere del poder de Dios, solo Él puede hacerlo mediante un acto de amor divino.

La vida de que habla el apóstol es "zoé" vida eterna, vida de Dios. Por eso es inalcanzable por medios humanos. El hombre por si mismo solo puede vivir en su "siqué" vida del alma, de su mente, de su voluntad y de sus emociones, pero con ella no puede percibir, ni tan siquiera oler la vida de Dios. Para ello necesita revivir a la vida de Dios "zoé" vida espiritual. Es para eso que vino Jesús, para dar vida en abundancia, para darnos la vida de Dios.

S.Juan 6:51, 54, 57 RVR60 "Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo....... El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero....... Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí."

"Cosas que pertenecen a la vida y a la piedad" Cosas cuya existencia ignorabamos debido a nuestra naturaleza corrompida y depravada. Tesoros completamente ignorados y ocultos a causa de nuestra ceguera espiritual, nuestra mente oscurecida y nuestro corazón y conciencia entenebrecidos por el pecado.

Ahora bien, en segundo lugar, es mediante el conocimiento de Jesús que nos llama, que Dios nos otorga esas cosas. "mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia"

Es por medio del conocimiento de Jesús que recibimos departe de Dios todas las cosas pertenecientes a su reino y a su naturaleza divina.

S.Juan 17:3 RVR60 "Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado."

Esto no es un conocimiento teórico y mental, sino revelacional. Es experimentar el amor de Dios y el perdón de nuestros pecados, es la unión con Jesús por medio de la fe, es gustar la gracia de Dios. Es recibir la vista espiritual. La vida de Dios y todo cuanto corresponde a ella comienza a fluir en nuestro ser en el momento en que somos restaurados a la comunión con Él. Nuestra percepción y sensibilidad espiritual nos es restaurada y la fe son los ojos que nos permiten ver y recibir todo lo que viene de Dios.

Este conocimiento obedece al llamado del Señor, que de otra manera sería imposible que ni siquiera nos acercaramos a Él. El nos llama por nombre para que nos vovamos a Él y le sigamos. Nos llama por su gloria y excelencia, no porque somos nosotros gloriosos y excelentes, ni merecedores y aptos. El nos llama para que participemos de su gloria y excelencia, es decir, de su estado glorioso resucitado y de sus obras maravillosas, y así nos hace participes su naturaleza divina.

Filipenses 3:8 RVR60 "Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo"

El apóstol Pablo estimaba todas las cosas como pérdida por "la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús" no existe nada más exelente que el conocimiento de Jesús. Para ganar a Cristo es necesario que estemos dispuestos no solo a dar nuestras cosas, sino nuestras vidas. ¿Hasta cuánto estamos dispuestos a perder para asirnos de Cristo, para ganar a Jesús?

En tercer lugar nos ha dado grandes promesas y dones. "por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina"

Nos ha dado la preciosa gran promesa de la salvación. Nos ha dado la gran promesa del Espíritu Santo. Nos ha dado la preciosa promesa de su presencia permanente.

En cuarto lugar, nos ha facilitado una salida o via de escape a la corrupción del mundo. "habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia" Es imposible salir del mundo de corrupción si no es a través de la puerta de salida que Jesucristo a provisto. Debemos entender que donde quiera que vayamos nos sigue el pecado, la maldad y la corrupción. No podemos huir de ella porque no es algo exterior y ajeno a nuestra naturaleza, sino que la llevamos incrustada dentro de nuestro ser. Veamos cual es la corrupción del mundo y como podemos huir de ella sin que nos atrape. No se trata de salir del mundo social, político y familiar. No es cuestión simplemente de alejarnos de otras personas, o del trabajo o de nuestra cultura y hacernos ermitaños, aun haciendo todo eso seguiremos bajo la corrupción del mundo.

1 Juan 2:16 RVR60 "Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo."

El mundo son los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. Entiende ahora porqué es imposible escapar, el mundo lo llevamos dentro.

La única manera de escapar del mundo es muriendo, es dramático, pero es así, es la única salida efectiva; usted y yo tenemos que morir si queremos huir del mundo.

Esa es justamente la salida que Jesucristo nos ha provisto, la muerte por medio de la cruz. En la cruz morimos al mundo, y éste pierde su poder e influencia sobre nosotros.

Gálatas 6:14 RVR60 "Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo."

2 Corintios 5:14-15 RVR60 "Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos."

Romanos 6:6 RVR60 "sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado."

Estos pasajes son suficientes para mostrarnos la manera en la que Jesucristo mediante su muerte en la cruz nos ha librado de la corrupción del mundo. Hemos muerto juntamente con Él, el mundo en nuestra carne fue crucificado, el viejo hombre con sus pasiones y conscupicencias fue crucificado. Es algo que debemos hacer nuestro por la fe. Ahora bien, otra cosa es si en verdad queremos huir de ese mundo o no; si usted se siente a gusto no huirá, si no quiere morir no correrá hacia la cruz. Pero entoces no podrá ser participante de la naturaleza divina.

Una vez que lo viejo ha sido destruido se puede construir lo nuevo, si el viejo hombre está crucificado, entonces podemos ser edificados sobre el nuevo hombre.

Ahora podemos entender el porqué muchos creyentes vuelven al mundo, no es que vuelvan, es que aunque están en las iglésias el mundo no ha salido de ellos, porque no se han identificado con la muerte de Jesús. Ellos siguen vivos y coleando en su viejo hombre, por lo tanto son dominados por el pecado y por el mundo que llevan dentro.

A continuación el apóstol nos muestra lo que debemos hacer para que la naturaleza divina y el caracter de Dios se pueda ir desarrollando y creciendo en nuestras vidas.

"vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor." Continuará........

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