jueves, 28 de noviembre de 2013

NO PERSIGAN GRANDEZAS (parte 2)

PSA 131:1-2 DHH
"Señor, no es orgulloso mi corazón, ni son altaneros mis ojos, ni voy tras cosas grandes y extraordinarias que están fuera de mi alcance.  Al contrario, estoy callado y tranquilo, como un niño recién amamantado que está en brazos de su madre. ¡Soy como un niño recién amamantado!"

Jeremías 45:1-5 RVR60
"Palabra que habló el profeta Jeremías a Baruc hijo de Nerías, cuando escribía en el libro estas palabras de boca de Jeremías, en el año cuarto de Joacim hijo de Josías rey de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel a ti, oh Baruc: Tú dijiste: ¡Ay de mí ahora! porque ha añadido Jehová tristeza a mi dolor; fatigado estoy de gemir, y no he hallado descanso. Así le dirás: Ha dicho Jehová: He aquí que yo destruyo a los que edifiqué, y arranco a los que planté, y a toda esta tierra. ¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques; porque he aquí que yo traigo mal sobre toda carne, ha dicho Jehová; pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde fueres."


¡Cuántos creyentes están buscando la fama, la honra y el reconocimiento de los hombres! ¡Cuántos buscan las riquezas! ¡Cuántos se están esforzando por escalar posiciones en sus instituciones!

"Intenta no volverte un hombre de éxito, sino convertirte en un hombre de valor" Albert Einstein

Sábias palabras del físico alemán de origen judío.

Cuando nos estamos desviando de la voluntad de Dios, Él permite que la tristeza, el dolor y el cansancio nos alcance. Siempre es bueno pararnos y escuchar lo que Dios tiene que decirnos en esos momentos en que nos sentimos así.

Muy probablemente estemos yendo por un camino contrario al que Dios quiere que sigamos. Tal vez estemos llevando una carga demasiado pesada y que no ha sido Dios quien nos la puso, probablemente anhelamos cosas que no están dentro de sus planes. Debemos desistir de esa actitud.

Hoy día muchos obreros y ministros viven en grandezas, y por encima de la media del pueblo de Dios. La Iglesia está sufriendo necesidades, carencias y penurias, pero ellos viven en su prosperidad. Pero eso no es todo, encima reprochan al pueblo del Señor y lo acusan de su pobreza, de su falta de fe y de su poca generosidad.

El deseo de lograr popularidad, admiración y expectacularidad se ha apoderado de muchos obreros del Señor, ellos quieren ser grandes. ¡Cómo desean y procuran alcanzar los títulos ministeriales más importantes! Apóstol, profeta, maestro, doctor etc. Cuando lo consiguen se vuelven excentricos y extravagantes en sus maneras y en sus actitudes, e inacesibles al resto de los mortales.

Lo opuesto a lo mencionado anteriormente es profundizar en el Señor, es buscar en él nuestra plenitud y satisfacción. Desistir en la busqueda de grandezas cuales quiera que fueren y anhelar la vida de Dios reinando, gobernando y fluyendo en nosotros. Entrar en ese reposo espiritual que solo Dios puede ofrecernos, entonces ya no estaremos llorando más por otras cosas, sino que como el salmista dice, nos sentiremos como niños recien amamantados.

¡Qué cuadro el de un bebé que acaba de saciarse con la leche de su madre! ¡Hay algo más hermoso que eso! ¡Qué quietud y tranquilidad siente ese niño! No le falta nada más, está al completo.

Volvamos un momento más con Baruc, porque Dios le dice lo que tiene para él, el Señor le da una tremenda y gran promesa. "pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde fueres."

Si ahondamos un poquito en el sentido de esto que Dios le promete a Baruc, veremos que  es algo precioso. Aquí hay una promesa de salvación que repercutiría en toda la vida de Baruc y abarcaría a cualquier lugar donde el escriba se encontrase.

Lo que Dios le está prometiendo es que él tendrá su vida como herencia, su alma y su ser le sería por posesión. Esto es algo tremendo, porque lo que Dios quiere es que conquistemos nuestras vidas y reinemos sobre ellas por medio de su gracia. El no quiere que conquistemos el mundo, Él no nos alienta a que seamos ricos, ni a que busquemos grandezas como ya hemos visto.

Hagamos una comparación de lo que Dios le dice a Baruc, con lo que dice Jesús a todos los que quieren seguirle.

S. Mateo 16:25-26 RVR60
"Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.  Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

En palabras del Señor vemos expresada nuevamente su voluntad, su deseo para los que creemos en Él. Es natural, es humano, es lógico el que queramos salvar nuestras vidas, lo contrario sería antinatural. Sin embargo, lo que Jesús está planteando son dos fomas o maneras de enfocar la vida.

Podemos vivir conforme a un criterio y filosofia de vida natural, independiente de Dios y solo enfocados en las cosas materiales, y centrados en nuestras propios deseos y pensamientos. O podemos vivir según los principios espirituales del reino de Dios, es decir, conforme a la fe del evangelio de Jesucristo.

Si vivimos según lo primero, centrándonos en nosotros mismos, poniendo nuestra mira en las cosas de la tierra, queriendo realizar nuestros propios planes y sueños, es probable que perdamos una vida muy superior. Es la vida abundante que Jesucristo nos quiere dar cuando la invertimos en él, si le entregamos la nuestra. De manera, que Jesús de lo que está hablando es de realizar un intercambio, mi vida natural, débil y limitada, por la vida de Dios zoé, vida espiritual y abundante.

En ese intercambio se nos es dada nuestras vidas por rescate, por herencia, y somos desde entonces gobernados por la vida de Dios.

Veamos otro pasaje muy significativo:

Romanos 5:17 RVR60
"Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia."

En una vida independiente, que es en lo que consiste la vida adámica, reina el temor de la muerte. La muerte es el resultado de la transgresión del pecado de rebelión en Adán, él se alejó e independizó del Señor. Jesús por medio de su gracia, por su justicia nos da acceso a su vida a través de la cual podemos reinar. El apóstol no se está refiriendo unicamente a reinar en la vida futura en el cielo, sino aquí y ahora. Eso es tener la vida por botín ¡Gloria al Señor!

2 comentarios:

  1. AMEN!! Abandonamos la vida terrenal por la vida Celestial que comienza en este mundo tras conocerle. Y queremos la vida Celestial, no por ella misma, sino porque en ella está El, que nos guarda y camina a nuestro lado. Si El no estuviera estaria tambien vacía.

    El Eterno te guarde y te bendiga.

    Juan Antonio Palomo.

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  2. Amen Juan, totalmente cierto, Él lo llena todo en todos.
    El Señor te bendiga.

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